El mapa del bienestar en Argentina: qué provincias registran los mejores y peores indicadores de salud y educación

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó una plataforma interactiva que examina el desarrollo humano de cada distrito en el territorio nacional. La herramienta busca visibilizar las brechas locales y ofrecer un diagnóstico sobre las condiciones de vida a escala federal

Mujer mayor sonriente con cabello gris, chaqueta marrón y ropa deportiva azul, caminando en un sendero al aire libre, con lago y montañas de fondo.
La dimensión de salud registró el promedio nacional más alto con 0,861 y una esperanza de vida promedio de 77,7 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó el jueves 29 de octubre, en la Universidad de San Andrés (UdeSA), el Mapa del Desarrollo Humano, una plataforma que reúne información georreferenciada sobre las provincias y los departamentos de Argentina. La herramienta permite consultar los niveles de desarrollo humano de cada territorio mediante indicadores de salud, educación y estándar de vida.

La información alcanza a 429 departamentos y cerca del 99% de la población del país, según explicó Richard Barathe, representante residente del PNUD en Argentina, durante el encuentro. El sistema busca poner a disposición datos que permitan examinar las diferencias territoriales desde una mirada federal y multidimensional.

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“El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es una medida sintética del bienestar de una población en un momento determinado”, señalan en el informe de PNUD.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el índice provincial con 0,877

Los datos más recientes del Índice de Desarrollo Humano Provincial (IDHP) sitúan a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el primer puesto, con un valor de 0,877. Detrás aparecen Mendoza, con 0,776; Río Negro, con 0,775; Neuquén, con 0,771, y Tucumán, con 0,766.

Un estudiante sentado en un escritorio de madera observa una tableta digital con ejercicios matemáticos dentro de un aula.
La educación obtuvo el promedio más bajo del índice con 0,68 y concentró la mayor distancia de puntajes entre provincias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El grupo siguiente incluye a Córdoba, con 0,764; Chubut, con 0,763; Jujuy, con 0,761; Tierra del Fuego y La Pampa, con 0,756 cada una; San Luis, con 0,752, y Santa Fe, con 0,751.

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La provincia de Buenos Aires registró 0,741; La Rioja, 0,740; Santa Cruz, 0,728; Santiago del Estero, 0,723; Entre Ríos, 0,722; Salta, 0,719; Misiones, 0,718, y Catamarca, 0,717. En el extremo inferior de los resultados se ubicaron San Juan, con 0,694; Formosa, con 0,684; Corrientes, con 0,670, y Chaco, con 0,639.

La salud tuvo el promedio más alto, con brechas territoriales acotadas

La dimensión de salud alcanzó en 2024 el promedio nacional más alto del IDHP, con 0,861. Los resultados provinciales se ubicaron entre 0,731 y 0,939, un intervalo más estrecho que el de educación y estándar de vida, por lo que las diferencias entre jurisdicciones fueron menores en este componente.

El desempeño se vinculó con una esperanza de vida promedio de 77,7 años y con la reducción de la mortalidad infantil durante las últimas décadas. La tasa nacional promedio fue de 5,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, aunque los valores provinciales oscilaron entre 3,4 y 9,7.

La dimensión de salud explicó el 32,4% de la variabilidad total del IDHP. Dentro de este indicador, la mortalidad infantil por causas reducibles mostró la mayor desigualdad territorial y concentró el 86,5% de la variación total.

Acuarela de una persona sentada en un banco en un pasillo hospitalario con ventanales, mientras otra figura camina hacia una salida al fondo.
Las mediciones combinan indicadores de salud, educación y estándar de vida en una escala de cero a uno para evaluar cada jurisdicción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mendoza, Tucumán y Chubut obtuvieron los resultados más altos en salud, con valores por encima de 0,900. En cambio, Corrientes, Formosa, Santa Cruz y Chaco registraron los niveles más bajos. Aun así, todas las jurisdicciones superaron 0,730, lo que sitúa a esta dimensión en niveles superiores a los de las otras áreas que integran el índice.

La educación concentró la mayor disparidad entre las jurisdicciones

La dimensión de educación tuvo el promedio más bajo del IDHP en 2024, con 0,68, y también exhibió la mayor distancia entre provincias. Sus valores fueron de 0,565 a 0,818. La diferencia responde al contraste entre indicadores de acceso escolar cercanos a la universalidad y brechas persistentes en los aprendizajes y las trayectorias educativas.

La tasa de alfabetización llegó al 99,2% y la tasa bruta combinada de escolarización alcanzó el 100,5% en el promedio nacional. Sin embargo, el 47,5% de los estudiantes logró desempeños satisfactorios o avanzados en las evaluaciones de Lengua y Matemática. Según la jurisdicción, esa proporción varió entre 34,9% y 63,4%.

La sobreedad escolar también presentó diferencias por nivel. El promedio fue de 5% en la educación primaria, subió a 19,4% en el ciclo básico de la secundaria y alcanzó 21,5% en el ciclo orientado; en algunas jurisdicciones, incluso superó el 30%.

Vista posterior de una joven con peinado de dos trenzas y mochila azul ante la entrada de un edificio escolar.
El 47,5% de los alumnos evaluados en el país alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Educación fue la dimensión que más aportó a la variación del IDHP, con el 39,6% de su varianza total. Los resultados de aprendizaje explicaron el 52,9% de esa diferencia, seguidos por el subíndice de sobreedad, con 43,8%. El subíndice de alfabetización y escolarización representó el 3,4% restante.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Santa Cruz obtuvieron los mejores resultados educativos, con valores superiores a 0,730. Corrientes, San Juan, Chaco y Santiago del Estero se ubicaron en el otro extremo, por debajo de 0,600.

Los índices adaptan las tres dimensiones del desarrollo humano a cada territorio

El Mapa se construyó con el IDHP y el Índice de Desarrollo Humano Departamental (IDHDep). Ambos toman como base las tres dimensiones del Índice de Desarrollo Humano (IDH) —salud, educación y estándar de vida—, a las que se añadieron y adaptaron otras variables para medir la situación de las provincias y los departamentos.

Las mediciones se elaboran a partir de estadísticas oficiales y se expresan en una escala de 0 a 1. Cuanto más próximo a 1 es el resultado, mayor es el nivel de desarrollo humano de la jurisdicción analizada. La desagregación permite mostrar la heterogeneidad entre territorios con mayor detalle que el índice calculado a escala nacional.

Ilustración en acuarela de una pareja mayor. La mujer, de pelo blanco, ríe con la boca abierta. El hombre, de pelo gris, sonríe a su lado. Fondo difuso de árboles.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el índice provincial con 0,877, mientras que Chaco se ubica en el extremo inferior con 0,639. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Barathe precisó que se trata de una iniciativa elaborada por el PNUD “que integra información georreferenciada a escala provincial y departamental a través de una plataforma interactiva que permite analizar el desarrollo desde una perspectiva federal y multidimensional”. También señaló: “La desagregación departamental permite capturar el progreso en el desarrollo humano de casi el 99% de la población, en 429 departamentos del país”.

El encuentro reunió a autoridades, académicos y representantes diplomáticos

La apertura estuvo a cargo de Barathe y de Lucía Quesada, vicerrectora de la UdeSA. También participaron autoridades nacionales, provinciales y locales, junto con representantes de organismos internacionales.

Entre los expositores estuvieron Gabriela Catterberg, responsable del área de Desarrollo Humano y Políticas del PNUD; Rafael Rofman, investigador principal de Protección Social del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC); María Edo, profesora adjunta del Departamento de Economía de la UdeSA; y Victoria Costoya, directora ejecutiva del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano (CEDH) de esa universidad.

Quesada sostuvo que “esta alianza estratégica entre el CEDH y el PNUD creció tanto en el aspecto institucional como en el académico, siempre con el mismo propósito, claro y compartido: el de tender puentes entre la investigación y las políticas públicas”. A su vez, afirmó que la tarea universitaria adquiere sentido cuando el conocimiento que produce dialoga con quienes deben adoptar decisiones de política pública y cuando las preguntas surgidas de la gestión orientan y enriquecen la investigación y la producción de conocimiento.

El Mapa del Desarrollo Humano, disponible en el sitio web del PNUD en Argentina, permite consultar y visualizar los indicadores para conocer las realidades de los distintos territorios y el nivel de desarrollo humano de cada uno.

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