La revancha de la hija: escribió sobre su padre exiliado, él dejó de hablarle y ahora Josefina Licitra ganó el Premio Sor Juana con ese libro

“Crac” cuenta los años de silencio entre una periodista argentina y su padre, que se fue a España durante la dictadura cuando ella tenía tres años. El jurado de la Feria del Libro de Guadalajara lo eligió por unanimidad

Josefina Licitra portada
El padre de la escritora partió al exilio en España en 1978 y sostuvo una relación por cartas con su hija en Buenos Aires.
Guardar

“Soy sancionada y cancelada familiarmente y mi manera de salir de esa cancelación es escribiendo. Escribir no está desligado de buscar cómo volver a relacionarme con mi padre, aunque sea a través de un libro.” Eso le dijo Josefina Licitra a la periodista Hinde Pomeraniec en Infobae, cuando Crac acababa de salir. Este lunes, ese libro —el más personal que escribió la cronista— ganó por unanimidad el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2026, uno de los principales reconocimientos para la narrativa escrita por mujeres en lengua española.

La noticia llegó como lo que fue: un golpe de alivio. Licitra lo describió con tres palabras que dicen más de lo que parecen: “sorpresa, felicidad y también alivio”. No es un eufemismo. Crac es un libro nacido del dolor, de la parálisis, de años en que la escritura —su oficio, su forma de habitar el mundo— dejó de funcionar. Que ese mismo libro sea ahora el premiado es, en cierta forma, la historia completa.

PUBLICIDAD

El silencio del padre

Todo empezó con un texto. Licitra publicó una crónica, primero en portugués y luego en español, sobre su vínculo con su padre, un hombre que en 1978 dejó Argentina como exiliado político, cuando ella tenía tres años. Padre e hija construyeron su relación a la distancia, a través de cartas. Él en España, ella en Buenos Aires. Una relación epistolar que la formó como escritora: desde chica, su tarea era contarle a su padre cómo era su vida, qué leía, cómo le iba en la escuela.

Josefina Licitra tapa libro
La novela Crac relata el reencuentro de cinco días entre padre e hija durante un viaje a la Argentina.

Cuando ese texto sobre el vínculo se publicó, su padre dejó de hablarle. La idea de traición —concepto que marcó a fuego a la generación que militó en los años 70— resquebrajó lo que quedaba del lazo. Y algo más se rompió también. “Mi padre —quien vive en otro país— no me dirigía la palabra desde hacía muchos años por razones que yo no terminaba de comprender, y ese silencio se derramó sobre mi mundo expresivo: dejé de escribir”, explicó la autora al jurado del premio, tras conocer el fallo.

PUBLICIDAD

Licitra no lo dice en términos dramáticos sino descriptivos, como quien narra un hecho clínico: cuando su padre le dijo “no podés escribir sobre mí nunca más, ni acá ni en la China”, algo en ella procesó eso como una veda. Y dejó de escribir. No solo sobre él. Sobre nada.

Crac, el libro que rompió el maleficio

Se volcó a los guiones. Escribe bien, lo maneja como oficio, encontró ahí un segundo lenguaje. Pero no era lo mismo. Fueron años. Y entonces llegó la noticia de que su padre viajaría a Buenos Aires. Licitra empezó a escribir un diario esperando esa llegada. De ese diario nació Crac, publicado por Seix Barral en 2025.

El libro narra cinco días en que su padre —que vive en España desde 1978 y aún no había retomado el contacto— visita Argentina. A través de ese tiempo suspendido, Licitra reconstruye la historia familiar, las cartas intercambiadas durante décadas, las operaciones que atravesó de chica sin él cerca, los viajes a España en que adoptaba los modismos del lugar para acercarse a un mundo que él había armado sin ella. “Crac nace de dos conflictos relacionados entre sí”, dijo al conocer el fallo: la relación fracturada con su padre y la imposibilidad de encontrar una voz para contarla.

josefina licitra

Lo que la autora llama “quiebre de maleficio” —recuperar la escritura— tuvo una condición: la estructura. Sin una arquitectura narrativa fuerte, el libro habría sido un diario íntimo. Licitra apostó a que fuera una novela. Una novela de no ficción, aclara, donde todo lo narrado tiene correlato con la realidad, pero procesado con las herramientas de la literatura: tensión, drama, distintos registros, citas de autores que la acompañaron mientras escribía para no sentirse sola.

El jurado destacó que no cae en la sensiblería

El acta resolutiva del Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2026 describe Crac como “una novela confesional que aborda la ruptura del vínculo entre un padre y una hija, y convierte esta experiencia privada en reflexión literaria sobre la autoría, la escritura, el duelo y la memoria”. Y destaca algo que no es menor: que Licitra se expone con sentido del humor, sin reservas, y demuestra un notable dominio de distintos registros y planos narrativos que, sin caer en la sensiblería, trasladan al lector las mismas incertidumbres existenciales que atraviesan a la autora.

Esa es, precisamente, la apuesta del libro: convertir una historia muy personal —con todo el riesgo que eso implica— en algo que le pertenezca también a quien lee. En la entrevista con Pomeraniec en Infobae, Licitra lo explicó así: “La palabra ordena. Las cosas sin lenguaje son sensaciones que necesitás atravesar por un filtro inteligible. Y la palabra es eso. Y lo que yo tenía eran sensaciones de caos vinculadas a por qué mi papá no me quiere, básicamente. Qué hice, qué hizo, qué hice, qué hizo. No podía salir de ahí y tenía que bajar eso a palabras”.

La FIL Guadalajara 2025 incluirá homenajes, exposiciones artísticas, conciertos y experiencias culinarias, fortaleciendo el intercambio entre México y Cataluña.La feria contará con espacios dedicados a la literatura infantil, el cómic, la novela gráfica y actividades para jóvenes, promoviendo la inclusión y el diálogo intergeneracional.El programa FIL Pensamiento reunirá a especialistas de 26 países para debatir temas como inteligencia artificial, salud mental, feminismo y cambio climático. La FIL Guadalajara 2025 tendrá a Barcelona como Invitada de Honor, destacando su riqueza literaria y cultural bajo el lema 'Vendrán las flores'.El Pabellón de Barcelona presentará una librería con diez mil ejemplares y un auditorio para encuentros literarios y profesionales en Expo Guadalajara.(Cortesía FIL Guadalajara)
La entrega formal del reconocimiento a Licitra se programó para el 2 de diciembre en el Auditorio Juan Rulfo de Guadalajara. (Cortesía FIL Guadalajara)

El libro pregunta también cosas que van más allá de lo familiar: ¿tenemos derecho a contar nuestra versión de la historia cuando en ella aparecen otros? ¿La historia familiar le pertenece a todos o a nadie? ¿Puede la escritura poner en riesgo el amor de los que amamos? Una de las citas que Licitra incluye en el texto, del Nobel polaco Czeslaw Milosz, condensa esa tensión: “Cuando en el seno de una familia nace un escritor, la familia termina”.

Un premio instituido para reconocer la literatura escrita por mujeres

El Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz nació en 1993 en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), concebido y bautizado por la escritora nicaragüense Milagros Palma. Fue pensado originalmente para entregarse al cierre del IV Simposium Internacional de Crítica Literaria y Escritura de Mujeres de América Latina. Desde entonces quedó integrado a las actividades de la FIL, que se realiza cada año en Guadalajara, México, y es el mayor mercado mundial de publicaciones en español.

El galardón reconoce anualmente a la autora de una novela escrita en español, y está dotado con USD 15.000 en efectivo. Solo una vez, en el año 2000, fue declarado desierto. Su primera ganadora fue Angelina Muñiz-Huberman. A lo largo de sus más de tres décadas de historia, el Sor Juana se consolidó como una de las principales distinciones para la narrativa de mujeres en el mundo hispanohablante.

El galardón de esta edición le será entregado a Licitra el 2 de diciembre, en el Auditorio Juan Rulfo del recinto ferial de Guadalajara, durante la edición número 40 de la FIL.

La cronista que convirtió su historia más difícil en literatura

Josefina Licitra nació en La Plata en 1975. Tenía menos de 30 años cuando ganó el premio a mejor texto de la Fundación para un Nuevo Periodismo, que entonces presidía Gabriel García Márquez. Construyó su carrera como una de las cronistas más destacadas en lengua española: Los otros. Una historia del conurbano bonaerense, 38 estrellas. La mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia, El agua mala. Crónicas de Epecuén y las casas hundidas son algunos de sus libros anteriores, todos anclados en la crónica periodística. También fue editora de la revista Orsai durante varios años, y se desempeñó como guionista —entre otros proyectos, trabajó en la serie sobre Cromañón—.

Crac es diferente a todo lo anterior. Es su primer libro en que ella misma es el tema central, no solo la narradora. Un libro que, según contó, tuvo que escribir porque ya no podía no hacerlo. “Yo necesitaba mucho escribir este libro”, le dijo a Pomeraniec. “Había intentado por todos lados ponerlo en palabras. Era necesario pasarlo por las palabras.”

La historia que narra tiene ecos que van más allá de lo personal. Las marcas que la dictadura dejó no solo en los muertos sino en las familias que sobrevivieron fragmentadas, en los hijos que crecieron sin padres que se habían ido al exilio, en las madres que se quedaron solas a cargo de todo. “Yo tengo la suerte de que mis padres están vivos, pero mi familia se arruinó igual”, dijo en esa entrevista, con una precisión que define todo el libro.

El Premio Sor Juana llega ahora como el capítulo final de una historia que comenzó con el silencio y con la dificultad de volver a poner palabras donde antes las había. Esa historia íntima, escrita desde la incertidumbre, tendrá desde diciembre nuevos lectores en una de las celebraciones literarias más importantes de América Latina.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD