Tiene 100 años, cultiva su comida e inspira a una región a convertirse en Zona Azul: los secretos de “Carabín” para una vida saludable

Manuel Prada Merayo trabaja en la huerta, lee a diario y conserva una sólida red de vínculos, una rutina asociada con una vida larga y saludable

A los 100 años, Prada mantiene una rutina ligada al cultivo de verduras y al cuidado de animales (Consejo Comarcal de El Bierzo)
A los 100 años, Prada mantiene una rutina ligada al cultivo de verduras y al cuidado de animales (Consejo Comarcal de El Bierzo)
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A los 100 años, Manuel Prada Merayo baja cada día a una huerta de unos 200 metros cuadrados en Toral de Merayo, en la provincia de León, al noroeste de España. Allí atiende arvejas, tomates, puerros, cebollas y pimientos, además de sus gallinas y gatos. Conocido por todos como “Carabín”, su rutina reúne varios de los hábitos que el Consejo Comarcal de El Bierzo busca poner en valor en su aspiración de convertir a la comarca en la séptima Zona Azul.

El caso de Prada no permite reducir la longevidad a una receta individual. Pero su trayectoria ofrece una escena concreta de los factores que suelen asociarse con una vida larga: actividad física cotidiana, alimentación basada en productos cercanos, vínculos con el entorno y una participación sostenida en la comunidad. A sus 100 años, continúa ligado al pueblo donde nació y al que dedicó buena parte de su vida laboral, social y cultural.

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Manuel “Carabín” Prada mantiene la huerta como parte de su vida diaria

El movimiento no llegó a su vida como una recomendación médica. Formó parte de su historia desde niño. Trabajó en el campo, cuidó ganado, cultivó viñas, manzanos y chopos, y más tarde atendió una cantina y una ferretería en Toral de Merayo.

 Manuel “Carabín” Prada vive con su hermana Pilar en Toral de Merayo (Consejo Comarcal de El Bierzo)
Manuel “Carabín” Prada vive con su hermana Pilar en Toral de Merayo (Consejo Comarcal de El Bierzo)

Ahora, pese a los problemas de audición, vista y artrosis de rodillas, conserva una rutina vinculada a la tierra. A los 100 años, sigue trabajando en su huerta, donde produce parte de los alimentos que consume. Esa continuidad, más que la práctica puntual de ejercicio, resume una forma de vida rural en la que caminar, sembrar, cuidar animales y resolver las tareas de cada jornada formaban parte de lo cotidiano.

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“Carabín” condujo hasta los 95 años y todavía bromea con la posibilidad de comprar un vehículo sin carnet. “Te da libertad, va uno donde quiere”, contó sobre la conducción. La frase condensa otra dimensión de su vida: la autonomía, incluso en edades avanzadas, como un elemento central de su bienestar.

La actividad física, el contacto con la huerta y el mantenimiento de una rutina estable son algunos de los rasgos que acompañaron su longevidad.

Alimentación de temporada y productos de casa

La mesa de Manuel Prada también conserva la impronta de esa vida. Su alimentación se basa en productos de la huerta, verduras de temporada y comida preparada en casa. Ya no cocina, aunque participa de otra manera: da indicaciones para que los platos se hagan como los recuerda.

Plantas con tomates rojos a la izquierda, plantas de calabacín al centro y calabazas naranjas sobre la tierra a la derecha.
Trabaja cada día en su huerta de Toral de Merayo, en la provincia de León (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación sencilla y de producción propia constituye uno de los ejes del relato de “Carabín”. La huerta aporta verduras y las gallinas, huevos. Es una relación directa con los alimentos que contrasta con los hábitos urbanos basados en productos procesados o comidas preparadas.

El Bierzo cuenta con una tradición agrícola marcada por los cultivos de huerta, los frutales y la vid. En el caso de Prada, esa relación no quedó en el pasado. Persiste como una tarea diaria y como un modo de organizar las comidas, los horarios y el contacto con el exterior.

El centenario también conserva recuerdos de los hornos, el pan de centeno y las formas tradicionales de elaborar los alimentos. Esa memoria alimentaria forma parte de una generación que dependió durante décadas de lo que producía en casa, intercambiaba con vecinos o adquiría en pequeños comercios locales.

La red vecinal que acompaña a un vecino de Toral de Merayo

Una composición de cuatro cuadrantes con manos sujetando una pesa rusa, un plato con alimentos, una cama y una persona caminando al aire libre.
Manuel Prada conserva una vida activa pese a los problemas de audición, vista y artrosis en las rodillas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La longevidad de Manuel Prada no se explica solo desde la actividad y la comida. Su historia está atravesada por una red de relaciones que sigue activa. Vive con su hermana Pilar, a quien acogió en su casa después de que ella enviudara. También cuenta con el apoyo cotidiano de Ana, una vecina de toda la vida, y de Leidy, que participa en sus cuidados.

La comunidad y los vínculos de proximidad ocupan un lugar central en su día a día. En una localidad pequeña, las tareas de cuidado, las conversaciones y las visitas forman parte de una red informal que sostiene la vida de las personas mayores.

Prada fue pedáneo de Toral de Merayo durante ocho años. Antes y después de esa responsabilidad, su cantina y su ferretería funcionaron como puntos de encuentro para los vecinos. El local reunía el vino, las partidas de cartas y la venta de artículos de uso diario, desde cordones y zapatillas hasta botas de goma.

Durante años, su casa también tuvo el único teléfono del pueblo y uno de los primeros televisores en color. Decenas de personas se acercaban para llamar o para ver la programación. Hasta 100 vecinos llegaron a reunirse ante el televisor. Eran escenas de una vida compartida que él suele evocar al comparar el presente con un pueblo que, a su juicio, tenía más costumbres comunes.

El vínculo de “Carabín” con Toral de Merayo también se expresó en la gestión local y la cultura popular. Como pedáneo, participó en obras de asfaltado, en la traída de agua, en la construcción de muros junto al río y en actuaciones para reducir las inundaciones en la plaza del Nogaledo.

Un adulto mayor sentado en un sillón rodeado por cinco personas sonrientes en una sala iluminada.
“Carabín” trabajó en el campo, cuidó ganado y cultivó viñas, manzanos y chopos durante su vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para convocar a los vecinos a concejo, tocaba las campanas. La imagen retrata una etapa en la que las decisiones locales se discutían cara a cara y el representante del pueblo mantenía una relación directa con sus habitantes.

Además, fue fundador de la Ronda El Salvador de Toral de Merayo, un grupo ligado al canto popular, las fiestas y las bodegas de la localidad. También tocaba el órgano y publicó en 2011 un libro con sus poemas, Flores del Bierzo, amores y versos.

La escritura continúa como una herramienta para mantener activa la memoria. Prada recita sus versos y lee todos los días. Entre sus lecturas figura Don Quijote de la Mancha, una obra que asegura haber leído cuatro veces.

Bierzo2030 busca trasladar estos hábitos a una estrategia comarcal

La historia de Manuel Prada adquiere una dimensión pública dentro de Bierzo2030, una iniciativa que identifica experiencias de vida vinculadas con la longevidad, el cuidado y el arraigo territorial. El proyecto sitúa a El Bierzo ante el objetivo de avanzar hacia el modelo de las llamadas Zonas Azules, territorios asociados a una alta concentración de personas longevas.

El planteamiento no se limita a contabilizar cumpleaños de 100 años. Busca observar las condiciones que permiten a las personas mayores mantener rutinas, vínculos y autonomía durante más tiempo. En el caso de “Carabín”, aparecen la huerta, una dieta de cercanía, una vida activa, la lectura, los afectos familiares y vecinales, y el sentido de pertenencia a su pueblo.

En una entrevista con El Bierzo Digital, Prada resumió su mirada sobre el futuro con una frase: “Lo que venga ya es regalado. Yo aquí estoy de regalao”. Mientras tanto, mantiene la huerta, conversa con quienes se acercan a su casa y conserva el humor que le dio fama en Toral de Merayo.

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