Aire acondicionado: qué verificar antes del verano y cómo limpiar los filtros, paso a paso

El mantenimiento preventivo ayuda a anticipar fallas, a limitar la demanda de energía en los hogares y a mejorar el rendimiento de los equipos durante los días de mayor temperatura

Una mano sostiene un control remoto blanco frente a un aire acondicionado fijado en la pared de una sala con plantas.
La revisión del aire acondicionado durante la primavera ayuda a detectar fallas tempranas y evita un consumo eléctrico elevado en el verano (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La primavera es una etapa adecuada para realizar el mantenimiento del aire acondicionado antes del verano. Revisar el equipo antes del uso intensivo permite detectar fallas, evitar demoras para conseguir asistencia técnica y reducir el riesgo de un consumo eléctrico elevado durante los días de calor.

La puesta a punto incluye tareas domésticas, como la limpieza de filtros, y controles que deben realizar profesionales. El estado del sistema de refrigeración, el drenaje y los componentes eléctricos influye en el rendimiento del equipo y en su consumo de energía.

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El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) recomienda prestar atención al mantenimiento y al modo de uso de estos equipos, que elevan la exigencia sobre la red durante el verano. La acumulación de suciedad o una falla sin detectar puede obligar al aparato a funcionar más tiempo del necesario.

Qué verificar para saber si el aire acondicionado funciona bien

Antes de encenderlo, conviene consultar el manual del fabricante, ya que cada modelo puede incluir cuidados y advertencias particulares. Una prueba inicial permite comprobar si el equipo enciende, enfría con normalidad y mantiene la temperatura programada sin cortes ni variaciones marcadas.

Hay señales que justifican una revisión técnica, entre ellas la pérdida de capacidad de enfriamiento, ruidos inusuales, olores persistentes, cortes frecuentes y goteos dentro de la vivienda. Si el aparato tarda demasiado en alcanzar la temperatura elegida o funciona de manera continua sin enfriar, conviene solicitar asistencia antes del verano.

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También hay que revisar la unidad exterior. Las hojas, el polvo, las bolsas u otros objetos cercanos pueden obstruir la circulación de aire y afectar el rendimiento, por lo que el sector debe permanecer despejado. No se aconseja desmontar cubiertas, tocar conexiones eléctricas ni intervenir sobre piezas internas.

Las pérdidas de agua pueden relacionarse con una obstrucción en el desagüe u otras fallas que requieren diagnóstico. La revisión del gas refrigerante debe quedar en manos de un profesional: una recarga o una intervención incorrecta puede afectar el funcionamiento del equipo.

La antigüedad del aparato también es un factor a considerar. Los equipos con muchos años de uso pueden consumir más electricidad que los modelos recientes con mejor calificación. Al evaluar un reemplazo, la etiqueta de eficiencia energética permite comparar el consumo estimado entre aparatos de capacidad similar.

Un técnico de espaldas trabaja agachado en un balcón manipulando con herramientas la unidad exterior de un aire acondicionado.
Los ruidos inusuales, los goteos dentro de la vivienda y la falta de frío señalan la necesidad de solicitar asistencia técnica profesional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo limpiar los filtros y cada cuánto hay que hacerlo

Los filtros retienen polvo y partículas del ambiente. Cuando se saturan, dificultan el paso del aire y el equipo necesita trabajar más para refrigerar. Según ENRE, los filtros deben limpiarse cada seis meses, aunque la frecuencia puede aumentar en hogares con mucho polvo, mascotas o uso prolongado.

Para realizar la tarea, hay que apagar el equipo y desconectarlo de la corriente antes de abrir el panel frontal de la unidad interior. Los filtros deben retirarse según las indicaciones del manual, con cuidado de no doblarlos ni aplicar fuerza sobre sus marcos.

La limpieza habitual puede hacerse con aspiradora de baja potencia o agua tibia. Conviene evitar el calor excesivo, los productos abrasivos y los cepillos duros, que pueden dañar la malla. Si se lavan, los filtros deben secarse por completo a la sombra antes de volver a colocarlos, para evitar humedad dentro del equipo.

La limpieza de filtros no reemplaza una inspección profesional si aparecen desperfectos. Las serpentinas, turbinas, conductos de desagüe y circuitos internos requieren procedimientos específicos, que conviene realizar antes del período de mayor uso.

Cómo optimizar el uso del aire acondicionado

El consumo depende del estado del aparato y de los hábitos de uso. ENRE aconseja regular el equipo cerca de 24°C, una referencia que busca equilibrar confort y demanda eléctrica. En algunos modelos, bajar un grado por debajo de esa temperatura puede elevar el consumo hasta un 8 %.

Fijar una temperatura muy baja no acelera necesariamente el enfriamiento. El sistema continuará funcionando hasta alcanzar el valor seleccionado y puede permanecer encendido durante más tiempo. Una programación moderada ayuda a reducir la demanda eléctrica sin perder confort.

Cerrar puertas y ventanas mientras el aire está encendido evita el ingreso constante de calor desde el exterior. También es útil reducir la incidencia directa del sol con cortinas, persianas o toldos durante las horas de mayor radiación. Estas medidas limitan la carga térmica que el equipo debe compensar.

La disposición de la unidad interior y la programación del equipo también influyen en el consumo. Es preferible no cubrir el aparato ni dirigir el flujo de aire de modo permanente hacia las personas. Cuando el ambiente queda vacío, apagarlo evita gasto innecesario; para ausencias breves, el temporizador permite adaptar el funcionamiento a los horarios de ocupación.

Si persisten los ruidos, los goteos o la falta de frío después de la limpieza y los controles básicos, corresponde solicitar una evaluación profesional antes de que comience el uso diario del equipo durante el verano.

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