Los factores que pueden mejorar una relación de pareja cuando los conflictos se vuelven recurrentes

Psicólogos y terapeutas analizaron las conductas que afectan la convivencia y destacaron herramientas como la escucha activa, empatía y terapia para recuperar el diálogo y afrontar las diferencias

Un hombre y una mujer sentados en un sofa gris, dandose la espalda, ambos con los brazos cruzados y expresion de enfado.
Las discusiones por dinero, tareas domésticas, crianza y otros asuntos pueden mantenerse como conflictos recurrentes dentro de una pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las discusiones pueden convertirse en una constante dentro de una pareja y extenderse en el tiempo. Un estudio de la Universidad del Sur de California siguió durante cerca de un año las interacciones cotidianas de parejas y vinculó conductas como la hostilidad y el retiro durante los conflictos con menor satisfacción posterior y una mayor probabilidad de ruptura.

Asimismo, una investigación cualitativa de la Universidad de Queenslad de 2025 reunió testimonios de 180 personas casadas desde hacía más de 40 años en 24 países, quienes identificaron tensiones persistentes relacionadas con el dinero, la crianza y las diferencias de valores.

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Estos datos muestran que ciertos desacuerdos y formas de comunicarse pueden mantenerse durante períodos prolongados, aunque no permiten determinar por sí solos el estado de un vínculo.

Carrie Cole, psicóloga y directora de investigación del Instituto Gottman de terapia de pareja, explicó a BBC News que estas situaciones pueden estar vinculadas con las finanzas, la crianza de los hijos, la vida sexual, la distribución del poder y las responsabilidades domésticas.

Una pareja, hombre y mujer, sentados uno frente al otro en una cama con sábanas blancas. Ambos miran fijamente al otro, con un velador y vaso de agua entre ellos.
La psicóloga Carrie Cole señaló a la crítica, el desprecio, la actitud defensiva y el bloqueo emocional como cuatro conductas perjudiciales para la relación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Jay Lebow, terapeuta de pareja y profesor clínico de psicología en el Instituto de la Familia de la Universidad Northwestern, destacó la importancia de recuperar la empatía y mejorar la capacidad de hablar y escuchar.

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Cole identificó cuatro comportamientos especialmente perjudiciales: crítica, desprecio, actitud defensiva y bloqueo emocional. Este último implica retirarse de la discusión o negarse a participar en ella.

De acuerdo con la especialista, estas conductas pueden afectar seriamente la relación, aunque también pueden modificarse cuando existe voluntad de trabajar sobre ellas.

Escuchar y mostrar curiosidad puede cambiar la dinámica

Las discusiones constructivas se caracterizan por una búsqueda conjunta de soluciones, acompañada de respeto, curiosidad y amabilidad. Otro elemento destacado por las investigaciones es la capacidad de respuesta de la pareja: la percepción de que el otro escucha, comprende y brinda apoyo.

Hombre y mujer sentados en sillones de madera con tela beige, sostienen tazas y se miran. Al fondo se aprecian ventanas, estanterías con libros y plantas
Validar los sentimientos del otro y manifestar curiosidad mutua representan señales positivas de avance dentro del espacio terapéutico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La psicóloga remarcó dos señales concretas que considera alentadoras durante sus sesiones. Una aparece cuando una persona puede decirle a su pareja: “Entiendo por qué te sientes así”, una expresión que demuestra que está dispuesta a aceptar la influencia del otro y considerar válida una perspectiva diferente.

La segunda señal está relacionada con la curiosidad mutua. Considera alentador que los integrantes de una pareja intenten comprender las razones que llevaron al otro a adoptar determinada postura, incluso cuando mantienen opiniones diferentes.

El terapeuta también destacó la importancia de aprender a conversar y escuchar. Según explicó a BBC News, una de las señales de progreso durante la terapia consiste en que los integrantes mejoren esas capacidades, debido a que escuchar puede resultar especialmente difícil cuando existe un conflicto prolongado.

Comprender qué hay detrás de una discusión

Los desacuerdos también pueden estar vinculados con experiencias personales que no siempre son evidentes para la pareja. Cole relató el caso de dos personas que discutían de manera constante por cuestiones económicas. Ambos habían crecido en condiciones de pobreza, pero esa experiencia había influido de forma diferente en sus objetivos.

Un hombre y una mujer sentados frente a frente en un sofá beige dentro de una habitación con estanterías de libros y plantas.
La capacidad de respuesta y la percepción de ser escuchado favorecen el desarrollo de discusiones constructivas durante un desacuerdo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ella buscaba seguridad e independencia financiera mediante el ahorro y la planificación. Él prefería utilizar el dinero que conseguía para disfrutar de bienes y experiencias que le permitieran sentirse integrado después de haber atravesado situaciones de privación.

La terapia permitió que ambos conocieran las experiencias que habían influido en sus prioridades. A partir de allí, lograron establecer acuerdos sobre cuánto dinero ahorrar y qué cantidad podían gastar libremente.

Para Cole, comprender los objetivos personales de cada persona puede ser determinante para abordar los llamados conflictos estancados.

La terapia puede ayudar a reconstruir la empatía

La terapia de pareja aparece como otra herramienta respaldada por las investigaciones. Una revisión mencionada en la nota concluyó que este tipo de intervención resulta eficaz, mientras que otros estudios señalan mejoras en problemas de pareja, satisfacción conyugal, intimidad emocional y bienestar individual.

Una terapeuta sentada con un portapapeles, frente a un hombre y una mujer de espaldas, en una oficina con estanterías llenas de libros y plantas.
La intervención terapéutica ayuda a disminuir la hostilidad y a proteger a los hijos en los casos donde la pareja decide separarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lebow explicó que muchas parejas llegan a terapia después de un deterioro de la empatía. Uno de los principales objetivos consiste entonces en recuperar la capacidad de observar qué ocurre entre ambos, en lugar de concentrarse exclusivamente en los problemas que cada persona atribuye a su pareja.

La intervención terapéutica puede utilizarse incluso cuando una pareja decide separarse. En esos casos, puede contribuir a reducir la hostilidad, afrontar las consecuencias de la ruptura y proteger el bienestar de los hijos cuando existen.

Además, las habilidades vinculadas con escucha activa, empatía y comunicación pueden seguir siendo útiles en relaciones que ya funcionan de manera satisfactoria.

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