Correr con el carrito del bebé: qué dice la ciencia sobre esta tendencia entre los padres runners

Una investigación de Penn State Berks analizó a padres y madres corredores y detectó una menor tasa de lesiones por sobreuso entre quienes entrenan con cochecito durante los primeros años de crianza

Mujer en ropa deportiva corriendo de perfil por un sendero asfaltado rodeado de árboles mientras empuja un cochecito de bebé de tres ruedas.
Una investigación comparó a madres y padres corredores recientes con perfiles similares y halló una menor tasa de daño por entrenamiento en quienes empujaban el carrito durante los primeros años de crianza (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Correr con el carrito del bebé no aumenta el riesgo de lesiones por sobrecarga, según un estudio publicado en la revista científica PLOS One y realizado por investigadores de la Universidad Penn State Berks, en Estados Unidos.

El trabajo examinó a padres y madres que retomaron la actividad física cuando sus hijos tenían entre seis meses y tres años, y arrojó resultados que desafían la percepción más extendida sobre esta práctica.

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Lejos de ser perjudicial, correr con el cochecito mostró una ventaja inesperada: los padres que entrenaron con cochecito registraron una tasa de lesiones por sobreuso menor que quienes corrían sin él, dentro del grupo analizado. El estudio citado por el portal de salud Cuidateplus representa la primera investigación centrada específicamente en los patrones de lesiones de padres corredores.

Qué analizó la investigación y a quiénes incluyó

Infografía con ilustraciones de personas corriendo con cochecitos de bebé, esquemas anatómicos y textos informativos.
Una infografía de Infobae detalla un estudio de la Universidad Penn State Berks sobre la reducción de lesiones al correr con cochecito de bebé (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo reunió a participantes que habían sido padres en las últimas dos décadas y que corrían más de 8 kilómetros por semana antes de la maternidad o la paternidad. La mayoría eran mujeres. El análisis se centró en quienes retomaron esa práctica cuando el hijo tenía entre seis meses y tres años, y los datos se compararon con los de corredores de edad, peso, altura y número de hijos similares.

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Allison Altman-Singles, primera autora del trabajo y profesora asociada de Kinesiología e Ingeniería Mecánica en Penn State Berks, explicó que “correr con el carrito es seguro y puede ayudar a mantener la actividad física en los primeros tiempos de paternidad”, según recogió la revista española. La investigadora subrayó que hasta ahora ningún estudio previo había abordado específicamente este perfil de corredores.

El artículo también señaló que muchos adultos buscan conservar sus rutinas de ejercicio pese a las exigencias del cuidado de un bebé. En ese contexto, el cochecito aparece como una herramienta para integrar el entrenamiento a los tiempos de paseo cuando la organización diaria se vuelve más ajustada.

Cómo cambia la biomecánica al correr con cochecito

Vista posterior de un hombre con ropa deportiva que corre y empuja un cochecito de bebé por una acera con árboles y edificios.
Los participantes tendieron a inclinar el tronco hacia delante, acortar pasos y rotar menos el cuerpo, ajustes biomecánicos vinculados con menor fuerza por paso (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ensayo identificó que esta modalidad modifica la técnica de carrera. Los corredores tienden a dar pasos más cortos, reducir la velocidad, inclinar el tronco hacia delante y rotar menos el cuerpo, cambios que podrían disminuir el impacto sobre las articulaciones, aunque sin eliminar por completo el riesgo de lesión.

Antonio Clavero-Jimeno, investigador y docente del Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada (UGR), explicó a Cuidateplus que esta forma de entrenar puede ser adecuada tanto para hombres como para mujeres, especialmente para quienes ya corrían antes de ser padres. En su análisis, el principal obstáculo en esa etapa no suele ser la falta de motivación, sino la falta de tiempo.

Altman-Singles sumó otro factor explicativo: al empujar el manillar, el cuerpo elimina parte de la fuerza descendente. Eso genera una carga vertical menor sobre las articulaciones, lo que podría explicar la menor incidencia de lesiones de rodilla observada en el grupo que corrió con cochecito. Un trabajo anterior ya había detectado que esta práctica reduce la fuerza y el impacto en cada paso, y que esa diferencia puede obedecer a un ritmo más regulado o a una cadencia de pasos más estable.

Qué lesiones se registraron y qué recomiendan los expertos

Ilustración 3D de una persona con dolor en el pie, sujetándolo. Una representación esquelética resalta un punto rojo de dolor. Unas zapatillas rosas están al fondo.
La fascitis plantar fue la lesión más frecuente entre padres corredores estudiados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre ambos grupos, la lesión que apareció con mayor frecuencia fue la fascitis plantar. El artículo de Cuidateplus indicó que, dado que la mayoría de los participantes eran mujeres, esa tendencia podría vincularse con los cambios fisiológicos del embarazo y el posparto: aumento de peso, variaciones hormonales y menor elasticidad en los tejidos conectivos.

Clavero-Jimeno advirtió que retomar la actividad física después del nacimiento de un hijo depende del estado de cada persona y de su nivel previo. No es lo mismo una recuperación sin complicaciones que una cesárea, ya que esa intervención puede posponer durante meses la vuelta a un entrenamiento completo.

Para quienes no corrían antes, el especialista recomendó empezar con caminatas junto al cochecito y aumentar la cadencia de forma gradual. Para quienes ya practicaban running, correr con cochecito puede funcionar como una alternativa práctica para mantener el entrenamiento. Sesiones de 15 a 20 minutos, ejercicios de fuerza en casa o subir escaleras figuran entre las opciones sugeridas para acumular movimiento cuando el tiempo disponible se reduce.

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