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Un estudio sugiere que los bebés que conviven con perros tienen mejor salud respiratoria

Investigadores del Instituto de Salud y Bienestar de Finlandia identificaron bacterias específicas en el polvo de hogares con mascotas asociadas a menos cuadros febriles y una reducción en el consumo de fármacos durante el primer año de vida

Un bebé con mameluco a rayas gatea sobre una alfombra, sostiene un bloque de madera. Un perro golden retriever está echado a su lado.
Un estudio finlandés asoció microbios del polvo doméstico en hogares con perros con menos infecciones respiratorias, fiebre y uso de antibióticos en bebés durante el primer año de vida - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los niños que crecen en hogares con perros suelen tener menos fiebre, menos infecciones respiratorias y menos tratamientos con antibióticos durante su primer año de vida. Esa tendencia se había documentado antes, pero nadie había logrado explicar con precisión qué la producía. Un nuevo estudio finlandés publicado en Pediatric Allergy and Immunology da ahora una respuesta parcial: ciertos microbios presentes en el polvo doméstico de hogares con perros están asociados a una mejor salud respiratoria en bebés.

La investigación, liderada por Jenni M. Mäki del Instituto Finlandés de Salud y Bienestar (ISFB), siguió a 368 niños desde el embarazo hasta cumplir un año. Los padres completaron diarios semanales entre la semana nueve y la 52 después del nacimiento, con registros sobre fiebre, otitis, uso de antibióticos, contacto con perros y tipo de lactancia. En total, el estudio analizó 15.686 semanas de datos de salud.

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Cuando los bebés tenían dos meses, los investigadores recogieron muestras de polvo del suelo de la sala de cada vivienda. Aspiraron 1 metro cuadrado en alfombras o 4 metros cuadrados en piso liso durante dos minutos. Luego analizaron el ADN microbiano con secuenciación Illumina MiSeq y midieron la concentración bacteriana con reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa.

Un perro Golden Retriever descansa en una alfombra de sala. Se ven una ventana con cortinas, libros apilados, una manta, un juguete y un mueble de madera.
La investigación del Instituto Finlandés de Salud y Bienestar siguió a 368 niños y analizó 15.686 semanas de datos de salud desde el embarazo hasta el primer año - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La bacteria de la boca de los perros

De los 14 grupos microbianos más frecuentes en hogares con perros, ocho explicaron de forma individual entre el 10% y el 23% del vínculo protector entre tener perro y al menos un resultado de salud favorable. El hallazgo más llamativo lo protagonizó Pasteurella, una bacteria que habita normalmente en la boca, las orejas y el mentón de perros y gatos, pero que casi nunca forma parte de la flora microbiana humana.

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Su presencia en el polvo del hogar se asoció con menos semanas de fiebre en los bebés. Cuando los modelos estadísticos incluían este género bacteriano, la relación entre tener perro en casa y tener menos fiebre dejaba de ser significativa, lo que sugiere que Pasteurella podría ser un intermediario clave en ese efecto.

Otra bacteria, Collinsella, mostró una asociación consistente con todos los resultados medidos: más semanas saludables, menos uso de antibióticos, menos otitis y menos fiebre. Según Newsweek, que difundió el estudio, Collinsella fue la más estable de todas las bacterias analizadas.

Una lupa sobre un suelo de madera, enfocando partículas de polvo flotando, con dibujos de bacterias sonrientes y la sombra de un perro de pie.
La bacteria Pasteurella, presente en la boca, las orejas y el mentón de perros y gatos, se asoció con menos semanas de fiebre en los bebés - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un cuarto de la reducción en antibióticos

Tres géneros bacterianos correlacionados entre sí —Collinsella, Ruminococcus candidate group y Sutterella— explicaron en conjunto cerca del 25% de la reducción en el uso de antibióticos observada en bebés expuestos a perros. Ese porcentaje equivale aproximadamente a una cuarta parte del descenso total documentado en este grupo.

La otitis fue el único resultado en el que los microbios del polvo apenas mostraron influencia, según el artículo de Pediatric Allergy and Immunology.

Un dato que los autores subrayan con énfasis: el beneficio no depende de la cantidad total de microbios ni de la diversidad general del polvo doméstico. Hogares con perros tienen una microbiota más rica y variada que hogares sin perros, pero esa mayor riqueza no fue la que explicó la protección. Lo que importó fue la presencia de géneros específicos vinculados al animal.

Partículas luminosas flotan en rayos de luz dentro de una habitación, donde se ven la silueta de un perro y muebles difuminados.
El estudio indicó que la protección infantil no dependió de la cantidad total de microbios ni de la diversidad del polvo doméstico, sino de géneros específicos asociados a perros - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué no prueba el estudio

Mäki y su equipo advierten que se trata de un estudio observacional: registra patrones, pero no puede establecer que convivir con un perro cause por sí mismo una mejor salud respiratoria en los bebés.

El diseño también tiene límites reconocidos por los propios investigadores: solo se tomó una muestra de polvo por hogar, no se recopilaron datos sobre virus y no se analizaron muestras de las vías respiratorias de los niños.

Los autores señalan además que otros factores del entorno familiar pueden influir en los resultados. Una vida más orientada al aire libre, hábitos compartidos en el hogar y dinámicas propias de las familias con mascotas son variables que el estudio no descarta y que podrían contribuir al patrón observado.

Bebé sentado en alfombra junto a juguetes, bloques y un perro golden retriever acostado. Ventana, sillas, libreros y plantas se observan al fondo.
Los autores advirtieron que el estudio observacional no prueba causalidad y señalaron que otros factores del entorno familiar también podrían influir en la salud respiratoria de los bebés. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La protección observada en los bebés expuestos a perros se mantuvo incluso después de ajustar los modelos por factores como el tamaño de la familia, el entorno residencial y la exposición al humo del tabaco, según informó Newsweek.

Los investigadores concluyen que los géneros bacterianos y fúngicos específicos del polvo doméstico asociados a perros pueden explicar hasta un quinto de la menor prevalencia de infecciones respiratorias en el primer año de vida, aunque ese resultado aún requiere verificación en otras cohortes y con diseños que permitan establecer relaciones causales.

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