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7 opciones para usar la maicena en el jardín y cuándo puede causar daño

Un producto de cocina logra ser un aliado para el cuidado de plantas, el control de insectos y el guardado de semillas y bulbos

Frasco con miel, bol de madera con harina, cuchara de madera, frasco con polvo blanco, cucharas medidoras, mesa de madera, jardín.
La maicena se incorpora como recurso doméstico auxiliar para el jardín y no como sustituto de prácticas agronómicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La maicena aparece como un recurso de uso doméstico para el jardín, con aplicaciones vinculadas al control de plagas, la humedad y la conservación de semillas. La propuesta no la ubica como reemplazo de prácticas agronómicas establecidas, sino como un recurso auxiliar dentro del jardín.

En ese marco, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) impulsa el manejo integrado de plagas, un enfoque basado en monitoreo, prevención y controles de menor riesgo. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) también difunde lineamientos sobre el uso responsable de sustancias aplicadas sobre plantas, con atención a posibles efectos no deseados.

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Infografía ilustrada sobre la maicena en el jardín. Presenta siete usos para control de plagas, hongos, espesado, conservación, piel, caminos y suelos.
El manejo integrado de plagas prioriza el monitoreo, la prevención y controles de menor riesgo antes de medidas más agresivas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

1. Ahuyentar hormigas

Uno de los usos citados para la maicena consiste en esparcir pequeñas cantidades cerca de hormigueros, canteros o puntos de ingreso de insectos. Ese polvo puede actuar como elemento disuasorio frente a hormigas y otros insectos de cuerpo blando.

Esa práctica se relaciona con criterios más amplios de control focalizado de plagas. El manejo integrado de plagas prioriza intervenciones localizadas y de menor toxicidad, con barreras físicas, observación temprana y respuestas acotadas antes de pasar a opciones más agresivas.

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Montículo de polvo blanco en tierra oscura con varias hormigas marrones pequeñas alrededor. Rodean la escena plantas verdes y algunas flores moradas.
Una aplicación localizada cerca de hormigueros puede funcionar como barrera disuasoria para insectos de cuerpo blando. (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Actuar frente al oídio y otros hongos

La maicena también aparece en una preparación casera para hojas afectadas por hongos, en especial oídio. La receta mencionada combina una cucharada de maicena por cada cuarto de galón de agua, equivalente a cerca de 0,95 litros, y puede sumar una cucharadita de bicarbonato de sodio.

La FAO advierte que las enfermedades fúngicas prosperan con humedad alta y ventilación insuficiente. Por ese motivo, cualquier remedio doméstico requiere acompañamiento con poda sanitaria, control del riego y seguimiento del avance de la infección. La misma fuente remarca, además, la conveniencia de probar primero en un sector reducido del follaje.

Mano sujeta pulverizador y rocía líquido en hojas de planta con manchas blancas. En el fondo, herramientas de jardinería, una regadera.
La mezcla con agua se menciona como apoyo frente al oídio, junto con poda sanitaria y control del riego. (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Espesar insecticidas naturales

Otro de los 7 usos atribuidos a la maicena consiste en espesar preparados caseros elaborados con ajo o aceites esenciales. Una solución más densa puede adherirse mejor a tallos y hojas, con mayor permanencia sobre la superficie vegetal.

La EPA subraya que toda mezcla aplicada sobre plantas, incluso si tiene origen doméstico, exige revisar compatibilidad y dosis. La permanencia de un producto sobre las hojas puede alterar su efecto y también elevar el riesgo de daño en tejidos sensibles, de modo que la prueba previa en una porción pequeña resulta decisiva.

Primer plano de una mano sosteniendo un bote de aerosol plateado sin etiquetas, liberando una nube de insecticida hacia un mosquito en el aire.
Probar cualquier preparado primero en una zona reducida del follaje ayuda a detectar daños en tejidos sensibles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

4. Conservar bulbos y semillas

La maicena puede funcionar también como agente secante durante el guardado de semillas y bulbos florales. El método consiste en espolvorear una capa ligera antes de almacenar ese material en bolsas de papel u otros recipientes transpirables.

La relación entre humedad y deterioro cuenta con respaldo técnico. El organismo de Naciones Unidas especializado en alimentación y agricultura sostiene que el exceso de agua favorece la aparición de mohos y reduce la viabilidad del material de siembra durante el almacenamiento. En ese sentido, la capacidad de absorción del producto puede servir como apoyo doméstico, siempre que se mantengan condiciones adecuadas de ventilación y resguardo.

Bolsas de papel con bulbos de tulipán, semillas de girasol y semillas de cebolla. Bulbos de cebolla y montones de semillas sobre papel, con una flor de narciso.
Una capa ligera sirve como agente secante durante el guardado de semillas y bulbos en recipientes transpirables. (Imagen Ilustrativa Infobae)

5. Aliviar irritaciones en la piel tras trabajar en el jardín

Entre las aplicaciones incluidas en la nota aparece una que no involucra plantas, sino a quien trabaja en el jardín. Una pasta de maicena con agua puede colocarse sobre picaduras o irritaciones leves de la piel y retirarse luego con agua tibia.

Aunque se trata de un uso doméstico, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda distinguir molestias leves de cuadros que exigen consulta médica, sobre todo si hay reacción extensa, dolor intenso o signos de infección. Esta práctica queda acotada a un alivio ocasional y externo, sin valor de tratamiento médico.

Brazo con irritación, mano aplicando pasta blanca. En el fondo: guantes de jardinería, pala, rastrillo, regadera y plantas en macetas sobre mesa de madera.
Una pasta de maicena con agua se usa de forma externa para aliviar picaduras o irritaciones leves tras trabajar al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

6. Reducir superficies resbaladizas

La maicena figura además como recurso rápido para senderos o piedras del jardín con humedad superficial o algas. Al esparcir una pequeña cantidad, puede absorber parte del agua acumulada y disminuir el deslizamiento.

Ese uso se vincula con criterios básicos de prevención de accidentes en espacios domésticos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) incluye las caídas entre los riesgos más frecuentes en ámbitos de trabajo y de vida cotidiana. La medida apuntada en la publicación funciona como corrección inmediata, aunque no reemplaza la limpieza de fondo de las superficies.

Un sendero de losas de piedra irregular sobre césped verde, bordeado por rocas, conduce a una cabaña de madera. Al fondo hay un bosque y una valla de madera.
Esparcir el polvo sobre senderos húmedos puede reducir el deslizamiento como medida inmediata, sin reemplazar la limpieza. (Imagen Ilustrativa Infobae)

7. Aligerar suelos arcillosos

El séptimo punto se refiere a los suelos con alto contenido de arcilla, que suelen compactarse y dificultar la germinación. Una pequeña cantidad de maicena mezclada con la tierra puede ayudar a aflojarla y distribuir mejor la humedad.

La descripción técnica de esos suelos coincide con evaluaciones internacionales que los identifican por su drenaje lento y su tendencia a la compactación. Aun así, las mejoras sostenidas suelen apoyarse en materia orgánica, aireación y manejo físico del terreno. Por eso, esta alternativa aparece como apoyo puntual y no como solución integral.

La advertencia apunta al uso moderado: el exceso de maicena puede formar una pasta pegajosa al contacto con la humedad, favorecer moho o atraer plagas no deseadas. Ese criterio coincide con los lineamientos sanitarios y ambientales citados a lo largo del texto, que recomiendan ensayar primero en una parte pequeña y observar la respuesta antes de extender cualquier remedio casero al resto del jardín.

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