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El mejor lugar para colgar la toalla de la ducha, según una diseñadora

Dónde se ubica ese textil incide en la practicidad al salir del agua, el tiempo de secado y la percepción general de orden en el baño

Ilustración de un baño con lavabo, bañera, toallas, espaldera de madera con anillas, estantes con productos y un cuadro de aves en la pared.
La ubicación de la toalla define la comodidad al salir de la ducha. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una decisión menor en apariencia, como elegir dónde va la toalla, puede alterar el uso diario de la ducha y también el aspecto general del baño.

La interiorista Elena Castells advirtió en El Mueble sobre uno de los errores más comunes en la zona de ducha, que consiste en instalar una mampara con perfil superior y terminar usando esa pieza como apoyo improvisado para la toalla. Esa costumbre rompe la limpieza visual del conjunto y desplaza la función de un elemento que no fue pensado como colgador.

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Interior de un baño moderno en tonos neutros con lavabo de madera, espejo, ventana arqueada, ducha con cortina y toallas colgadas.
Un soporte específico evita que el baño se vea desordenado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La observación apunta a una lógica frecuente en los baños domésticos: cuando no existe un lugar previsto para la toalla, el usuario recurre a la solución más cercana. En ese punto, la discusión ya no pasa solo por la estética. También entra en juego la comodidad, la distancia entre la salida de la ducha y el textil, y la posibilidad de que la toalla se mantenga seca.

El problema de usar la mampara como perchero

Castells rechazó la mampara con perfil superior porque ese remate horizontal invita a dejar allí la toalla. La consecuencia, según el artículo, es una ducha con más ruido visual y con un uso menos ordenado del espacio.

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Vista interior de un baño moderno con ducha de cristal, inodoro blanco, lavabo redondo con grifería dorada, espejo circular y azulejos decorativos con plantas.
La cercanía reduce desplazamientos sobre el suelo mojado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa idea coincide con recomendaciones publicadas por la plataforma especializada Houzz en la nota Where to Hang Towels in the Bathroom. Señala que, cuando la toalla se ubica fuera de la ducha, conviene colocarla cerca de la puerta o del acceso para reducir desplazamientos sobre el suelo mojado.

En esa misma guía, Houzz también contempla la posibilidad de situarla dentro de la ducha, aunque aclara que esa solución funciona mejor en recintos amplios o en configuraciones donde el agua no alcance de forma directa la tela.

Baño con azulejos rosas y verdes, dos lavamanos, un inodoro, un espejo, toallas verdes, un tragaluz y numerosas plantas en macetas y colgantes.
La toalla debe quedar próxima, pero fuera de las salpicaduras intensas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué significa una ubicación práctica

La recomendación central de Castells, es que la toalla de la ducha debe quedar dentro del área de uso o al alcance inmediato, en un soporte específico y no sobre la mampara. La interiorista indicó que ese accesorio puede situarse a una altura aproximada de entre un metro y 1,10 metros, con la idea de facilitar el escurrido del agua.

Más allá de esa referencia, otras guías internacionales especializadas insisten en el mismo criterio general: cercanía sí, exposición directa al agua no. La publicación sostiene que el punto más práctico suele ser una pared próxima a la ducha o la bañera, pero fuera de la zona de salpicaduras intensas. Según esa guía, una colocación demasiado alejada obliga a cruzar superficies húmedas, mientras que una posición demasiado expuesta dificulta el secado de la toalla.

Baño moderno con bañera exenta, mueble de madera con lavabo, espejo redondo y toallero de pie. Las paredes y el suelo son de tonos claros y naturales.
En duchas pequeñas, una barra interior puede mantener la tela húmeda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué hacer en duchas pequeñas

Los baños compactos presentan un problema adicional. Si todo el interior de la ducha recibe agua, una barra instalada adentro puede hacer que la toalla permanezca húmeda o interfiera en los movimientos. En ese escenario, se enumeran opciones como una percha en la cara exterior de un panel fijo, un colgador en la pared contigua o un soporte de poca profundidad cerca de la salida.

Se propone aprovechar superficies cercanas a la ducha y zonas verticales poco usadas, siempre con prioridad en el acceso rápido. Aunque las soluciones cambian según el tamaño del ambiente, el principio se mantiene: la toalla debe quedar próxima, visible y en un lugar asignado.

Un baño moderno con una pared decorativa de bloques de vidrio dorados, un lavabo blanco sobre un tocador de madera oscura y un toallero negro con una toalla blanca.
Planificar accesorios cotidianos mejora seguridad y practicidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Orden, secado y planificación

La discusión sobre la toalla remite a un punto más amplio del diseño del baño. Muchos problemas de orden aparecen cuando no se planifica dónde irán los objetos de uso cotidiano. Si la toalla no tiene soporte, termina sobre la mampara, el lavabo o cualquier superficie disponible.

En la guía de Houzz, esa misma lógica aparece ligada al confort y a la seguridad: una ubicación pensada de antemano reduce movimientos innecesarios al salir de la ducha y ayuda a mantener el piso más seco. La colocación, además, influye en la ventilación de la tela y en su tiempo de secado, un aspecto que varias publicaciones especializadas consideran clave para el uso cotidiano del baño.

La advertencia se apoya entonces en una regla simple: la toalla necesita un lugar propio. Cuando ese lugar no existe, la mampara pasa a cumplir una función improvisada. Y ahí aparece el problema que la interiorista quiso señalar.

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