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Sin reformas ni obras: 3 maneras de ganar espacio en la mesada de la cocina

Pequeños cambios en la distribución diaria pueden mejorar la comodidad, ordenar mejor los objetos de uso frecuente y facilitar la preparación de alimentos

Ilustración de una cocina con estantes de madera, gabinetes, salpicadero de azulejos terracota, maceta con planta, objetos de cerámica y una encimera con vitrocerámica.
La organización diaria libera superficie útil en cocinas pequeñas sin necesidad de reformas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En cocinas pequeñas o con mucho uso diario, sumar superficie de trabajo sin reformas se volvió una necesidad práctica más que una cuestión estética. El punto no pasa solo por liberar lugar, sino por mejorar la preparación de alimentos, reducir desorden y ordenar mejor lo que queda a mano.

Un artículo de Homes & Gardens reunió tres recursos sencillos para ampliar el espacio útil de la mesada sin reformar la cocina. Esa lógica coincide con recomendaciones de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que vinculan el orden, la higiene y el almacenamiento con una preparación doméstica más segura y eficiente.

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1. Usar un carrito auxiliar para sumar superficie móvil

Cocina con gabinetes verdes, encimeras de madera, fregadero, ventana, plantas, estantes, cafetera, estufa, tetera, isla central con cestas, tabla de cortar, piso de madera.
Un carrito auxiliar con ruedas suma apoyo móvil para cortar, mezclar y ordenar ingredientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera alternativa consiste en incorporar un carrito de cocina o una pieza auxiliar con ruedas. La ventaja de esta solución radica en que agrega una superficie de apoyo que puede desplazarse según la tarea: cortar, mezclar, apoyar utensilios o dejar ingredientes listos antes de cocinar. En cocinas donde no entra una isla fija, esta opción permite sumar un punto de trabajo sin alterar la distribución general.

La utilidad de una superficie adicional también puede leerse desde la seguridad alimentaria en el hogar. La OMS señala en sus “cinco claves para la inocuidad de los alimentos” que una de las reglas básicas consiste en mantener limpias las superficies y los equipos utilizados para preparar comida. Cuando la mesada principal está saturada de objetos, electrodomésticos o recipientes, esa limpieza se vuelve más difícil y aumenta el riesgo de contaminación cruzada.

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Una cocina moderna con gabinetes de madera clara, encimeras de mármol blanco y un fregadero negro. En primer plano, una isla de madera con ruedas, cajón y mininevera.
Separar zonas de preparación y de apoyo facilita rutinas más limpias y eficientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guía de la OMS también indica que conviene separar alimentos crudos y cocidos y usar utensilios diferenciados para cada tarea, una práctica que resulta más fácil cuando hay espacio suficiente para organizar la preparación.

En esa línea, sumar una estación auxiliar no equivale solo a “tener más lugar”, sino a distribuir mejor funciones dentro de la cocina: una superficie para preparación, otra para apoyo y otra para limpieza. Esa separación ayuda a sostener rutinas más ordenadas en espacios reducidos.

2. Cubrir la bacha o la hornalla cuando no se usan

Fregadero de cocina con grifo de cobre, encimera de mármol blanco, estante de madera, cuencos de cerámica y utensilio de cobre.
Cubrir la bacha con una tabla firme convierte un espacio inactivo en área temporal de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La segunda manera consiste en aprovechar sectores que, durante parte del día, permanecen inactivos. Colocar una tabla firme o una cubierta sobre la bacha, y en algunos casos sobre la cocina cuando está apagada, permite convertir una zona muerta en una superficie temporal de trabajo. La idea aparece en cocinas compactas porque no exige instalaciones ni cambios permanentes.

Esta práctica debe convivir con criterios de higiene. La OMS remarca que las superficies en contacto con alimentos deben lavarse y desinfectarse con frecuencia, y que los utensilios usados con carnes crudas no deben reutilizarse con alimentos listos para consumir sin una limpieza previa. Eso implica que una cubierta sobre la bacha solo resulta útil si se mantiene en condiciones sanitarias adecuadas y si no reemplaza las tareas de limpieza que corresponden a ese sector.

La recomendación también dialoga con orientaciones de la FAO sobre manejo doméstico de alimentos. En su guía para reducir el desperdicio, el organismo aconseja guardar sobras en recipientes cerrados, etiquetar los productos y ordenar la heladera y la despensa para encontrar rápido lo que se necesita. Una mesada despejada facilita ese circuito: permite porcionar, envasar y clasificar alimentos con menos interferencias.

3. Reducir electrodomésticos y objetos sobre la mesada

Cocina con gabinetes de madera oscura, encimeras y pared trasera de mármol verde, fregadero de acero, grifo, horno, microondas, estufa y mesa de comedor de madera.
Retirar electrodomésticos de uso ocasional recupera centímetros valiosos para cocinar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tercera vía no agrega metros, pero sí recupera superficie real. Consiste en revisar qué aparatos, contenedores y accesorios ocupan la mesada de forma permanente sin un uso diario. Tostadoras, cafeteras, licuadoras, porta cápsulas, fruteras o recipientes decorativos pueden restar espacio de trabajo en cocinas donde cada centímetro cuenta.

Ese criterio se relaciona con un problema mayor: el desperdicio de alimentos en los hogares. La FAO advierte que los hogares concentran una parte central del desperdicio mundial de alimentos y recomienda planificar compras, controlar lo que ya existe en la cocina y mover los productos más antiguos al frente del armario o de la heladera. Cuando la superficie está sobrecargada, esa visibilidad disminuye y se vuelve más difícil mantener un sistema claro de almacenamiento.

Cocina moderna con gabinetes de madera clara y crema, encimera clara, fregadero negro, placa de inducción y hornos empotrados, vista frontal.
Una mesada despejada mejora el orden para porcionar, envasar y clasificar alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La misma publicación sugiere comprar solo lo necesario, revisar heladera, freezer y despensa antes de salir, y almacenar los productos de manera que los más viejos queden adelante y los nuevos atrás. Liberar la mesada contribuye a ese orden porque devuelve espacio para clasificar, guardar y preparar comida sin acumular objetos ajenos a esa tarea.

Las recomendaciones de la OMS y la FAO ubican esas decisiones dentro de un marco más amplio, donde el espacio disponible también incide en la higiene, organización y conservación de los alimentos.

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