Agregar Infobae enGoogle

Qué hacer si los recipientes y botellas de plástico tienen hongos y cuándo conviene tirarlos

La presencia de moho en envases de uso cotidiano genera dudas sobre limpieza, reutilización y cuidado de la salud dentro del hogar

Refrigerador con fresas, ensalada, pepinos, yogur en envases, más lechuga, queso y uvas. Moho y bacterias visibles en los alimentos.
El moho en recipientes y botellas de uso cotidiano obliga a revisar higiene, reutilización y riesgos dentro del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Un recipiente de plástico con restos de comida olvidados en la heladera puede convertirse en un problema de higiene doméstica en pocos días.

La duda aparece enseguida: si los recipientes de plástico tienen hongos, no siempre deben ir directo a la basura, pero su reutilización depende del material, estado de la superficie y de una limpieza completa.

PUBLICIDAD

La recomendación general de organismos sanitarios y especialistas apunta a dos criterios: evitar la exposición al moho durante la limpieza y descartar los envases dañados, porosos o con olor persistente.

Infografía con título, subtítulos, ilustraciones de recipientes plásticos con moho, una persona limpiando, productos de limpieza, cocina, heladera y texto explicativo.
La limpieza segura ante hongos incluye guantes, ventilación del ambiente y retiro de alimentos estropeados en una bolsa cerrada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta realidad que parece cotidiana en la vida de cientos de familias ganó un nuevo espacio gracias a la palabra de la ingeniera de alimentos Montse Meléndez, que en una nota de El Mueble brindó recomendaciones sobre estos envases.

PUBLICIDAD

Habló sobre cómo recuperar recipientes con moho cuando el crecimiento se encuentra en la superficie y el material todavía se conserva en buen estado. Según detalló, la experta aconseja usar guantes, ventilar el ambiente y retirar la comida estropeada en una bolsa cerrada antes de iniciar cualquier lavado.

Qué riesgos plantea el moho en el hogar

Un microondas abierto con un tupper de pasta dentro y recipientes de plástico y vidrio sobre una encimera junto a una ventana.
La exposición a ambientes con moho puede causar congestión nasal, irritación de ojos y piel, tos o sibilancias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que la exposición a ambientes con moho puede generar congestión nasal, irritación de ojos y piel, tos o sibilancias, con cuadros más severos en personas asmáticas, alérgicas, inmunosuprimidas o con enfermedades pulmonares crónicas.

El organismo también señala que, si hay moho visible u olor a humedad, el material debe limpiarse y, además, corregir la fuente de humedad que permitió su aparición.

En la limpieza, el CDC recomienda protección básica. Entre sus pautas figuran el uso de guantes, gafas y ventilación del espacio; para tareas más extensas, incluso sugiere mascarilla N95. El organismo además advierte que nunca debe mezclarse lavandina con amoníaco u otros limpiadores, por el riesgo de generar gases tóxicos.

Cuándo se puede limpiar y cuándo hay que desecharlo

Primer plano de un envase de plástico transparente con pasta y salsa roja caliente, del cual sale vapor, dentro de un microondas con la luz encendida.
El plástico rayado, poroso, agrietado o deformado aumenta la probabilidad de olores persistentes y requiere descarte más frecuente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En recipientes de vidrio, la recuperación resulta más viable porque se trata de una superficie menos porosa. Según las indicaciones de Montse Meléndez, el procedimiento incluye lavado con agua caliente y detergente, remojo con vinagre blanco durante 15 a 30 minutos y, si persisten manchas u olor, una pasta de bicarbonato con agua antes del enjuague final.

En plástico, la evaluación debe ser más estricta. Se indica que, después del lavado inicial, puede usarse una mezcla de agua y vinagre a partes iguales o una solución de una cucharada de cloro por litro de agua durante 5 a 10 minutos, con enjuague abundante y secado al aire. Aun así, la recomendación cambia si el recipiente presenta rayas profundas, porosidad o mal olor persistente: en esos casos conviene descartarlo.

Ese criterio coincide con guías de seguridad alimentaria. La Michigan State University Extension, que cita lineamientos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), recomienda dejar de usar envases plásticos gastados, rayados, agrietados, deformados o con tapas que ya no sellan bien. También aconseja descartar los recipientes si el lavado no elimina los olores absorbidos.

Cómo prevenir que vuelva a pasar

Tupperware, envase plástico hermético y duradero, diseñado para conservar alimentos y mantener la organización en la cocina - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El uso de vinagre blanco, bicarbonato y soluciones diluidas puede complementar el lavado con agua caliente y detergente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prevención empieza antes de que aparezca el moho. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indica que los alimentos cocidos y perecederos deben refrigerarse con rapidez, por debajo de 5°C, y no deben quedar a temperatura ambiente más de 2 horas. La entidad también recuerda la importancia de evitar la contaminación cruzada y de usar utensilios limpios.

A escala doméstica, eso implica guardar sobras en recipientes aptos para alimentos, lavarlos apenas se vacían y dejarlos secar por completo antes de taparlos y apilarlos.

El CDC subraya que el moho necesita humedad para crecer, de modo que la ventilación, secado completo y control de filtraciones o condensación forman parte de la misma estrategia sanitaria.

Tres botellas de diferentes materiales, una de acero, otra de vidrio con funda azul y una de plástico verde, alineadas sobre una mesa de madera clara.
Los recipientes con tapas que ya no sellan bien dejan de ser seguros para conservar alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para termos y botellas, se agregó otra pauta tomada de Montse Meléndez: cepillar el interior y las juntas, enjuagar varias veces y guardarlos abiertos hasta que queden secos. El punto final no está en el lavado, sino en el secado.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD