Los 10 destinos más impactantes para ver atardeceres inolvidables alrededor del mundo

El ranking incluye costas, desiertos, selvas y ciudades que ofrecen vistas únicas cuando el sol se oculta, desde el Mediterráneo hasta el corazón de África y el Pacífico americano

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Puesta de sol en una playa con olas, arena húmeda que refleja el cielo rojizo y anaranjado, y palmeras oscuras en el horizonte.
La costa se ilumina con la puesta del sol que tiñe el cielo y el mar de vibrantes colores rojizos y anaranjados, junto a siluetas de palmeras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Contemplar un atardecer puede transformar por completo la percepción de un lugar. Hay destinos donde la caída del sol convierte el paisaje en un espectáculo de luz y color capaz de quedarse grabado en la memoria del viajero.

El último ranking publicado por Travel + Leisure, que analiza los destinos más fotogénicos del planeta durante la hora dorada, presenta algunos de los sitios más impactantes del mundo para quienes buscan la postal perfecta al finalizar el día.

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El ranking considera el atractivo visual, la accesibilidad y el potencial para capturar imágenes espectaculares tanto al amanecer como al atardecer, abarcando desde costas y desiertos hasta selvas y ciudades costeras.

1- Pafos, Chipre: horizonte mediterráneo y más de 300 días de sol

Vista aérea de un puerto con un castillo de piedra, numerosos barcos atracados, edificios en la costa, y una ciudad al fondo con montañas
Un panorama aéreo del puerto de Paphos muestra el castillo medieval, barcos atracados y la extensa ciudad costera con edificios (Pexels)

En el extremo occidental de Chipre se encuentra Pafos, una ciudad costera que encabeza la lista gracias a su combinación de clima soleado y costa extensa.

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La urbe cuenta con el tramo de litoral más largo de la isla y ofrece lugares privilegiados para observar el sol desaparecer tras el mar, como Lighthouse Beach y Coral Bay Beach, situada a unos 30 minutos al norte del centro urbano.

Además, los acantilados en torno a los restos del Edro III brindan una de las panorámicas más memorables, ideales para quienes buscan capturar tanto el amanecer como el atardecer.

Pafos destaca no solo por su geografía, sino también por la calidad de sus aguas, consideradas las más limpias del planeta según la Agencia Europea de Medio Ambiente en 2025. Esta combinación de naturaleza, luz y mar convierte a la ciudad en un destino irrenunciable para los amantes de la fotografía y del turismo de experiencias.

En Pafos, la variedad de escenarios permite disfrutar de una experiencia visual renovada cada día, donde el cielo y el Mediterráneo se funden en una gama de colores que va del naranja intenso al azul profundo.

2- Santa Mónica, California: postal dorada sobre el Pacífico

Playa arenosa con numerosas aves, algunas volando. Muelle con noria, montaña rusa y personas al fondo. Montañas distantes bajo cielo claro
Una bandada de aves marinas descansa en la arena de la playa de Santa Mónica, con el muelle y un parque de diversiones al fondo bajo un cielo despejado (Pexels)

Santa Mónica ocupa el segundo puesto y es el único enclave de Estados Unidos incluido en el top 10. Esta ciudad, ubicada al oeste de Los Ángeles, es famosa por sus atardeceres en el Pacífico, que bañan el icónico muelle y la noria en una luz dorada que realza la silueta de la ciudad ante el océano.

La costa de Santa Mónica se extiende hacia el Área Recreativa Nacional de las Montañas de Santa Mónica, proporcionando cientos de kilómetros de rutas entre cumbres, cañones y bosques de robles. Estos recorridos permiten descubrir miradores desde los que el sol, al ocultarse, tiñe de tonos anaranjados y púrpuras el horizonte californiano.

En Santa Mónica, cada tarde ofrece una escena distinta, donde el sol cae tras el muelle y transforma la playa en un mosaico de luces y sombras reflejadas en la arena.

3- Maasai Mara, Kenia: la sabana africana bajo la luz dorada

Dos elefantes grandes caminan por una llanura de pasto seco con arbustos. Un cielo azul oscuro y nubes grises cubren el fondo montañoso
Dos elefantes africanos atraviesan una vasta sabana con pastos secos y densa vegetación, mientras el cielo muestra formaciones nubosas (Pexels)

El tercer lugar lo ocupa la Reserva Nacional Maasai Mara, en Kenia, reconocida por sus impresionantes amaneceres sobre la sabana. Cuando el sol asoma en el horizonte, la planicie se convierte en un mar de luz dorada que resalta la presencia de leones, elefantes y jirafas recorriendo el paisaje.

La experiencia de contemplar el amanecer en Maasai Mara va más allá del espectáculo visual: se trata de un momento de quietud y asombro ante la magnitud de la naturaleza africana. La fauna salvaje en movimiento y el cambio de luz minuto a minuto otorgan a cada visita una atmósfera irrepetible.

Para quienes buscan encuentros auténticos con la naturaleza, Maasai Mara representa una de las mejores oportunidades del mundo para presenciar cómo el día comienza o termina en compañía de la vida salvaje.

4- Tamarindo, Costa Rica: surf y cielos multicolores

Mujer con tabla de surf azul caminando por la orilla de una playa con arena clara, vegetación densa, mar con olas y trozos de madera en primer plano
Una mujer camina por la orilla de la playa con una tabla de surf, rodeada de vegetación exuberante y el mar (Pexels)

En el cuarto puesto aparece Tamarindo, en la costa del Pacífico de Costa Rica. Este destino, conocido por su ambiente relajado y olas perfectas para el surf, se transforma al atardecer en un escenario de colores intensos, donde el cielo y el mar parecen fusionarse.

La playa, rodeada de vegetación y colinas, permite observar cómo el sol se sumerge en el océano mientras los surfistas aprovechan las últimas olas del día.

5- Puente U Bein, Myanmar: siluetas sobre el lago Taungthaman

Un largo puente de madera sobre agua, un bote con tres personas a bordo, el sol visible en el horizonte, cielo con nubes azules y anaranjadas
Un bote con siluetas de personas navega junto a un puente de madera sobre el agua, mientras el sol se asoma en el horizonte y tiñe el cielo de tonos cálidos (Pexels)

El Puente U Bein, en Amarapura (Myanmar), es célebre por las imágenes de sus pilares de teca recortados contra el cielo durante la puesta de sol. Cientos de personas cruzan el puente cada tarde, creando una silueta única sobre el lago Taungthaman.

El reflejo dorado en el agua y el ambiente sereno lo convierten en uno de los lugares más fotogénicos de Asia para ver el atardecer.

6- Las salinas de Marsala, Sicilia: luz y reflejos rosados

Molinos de viento con tejados rojos se sitúan entre estanques de sal, montículos de sal blancos y edificios de tonos ocres al fondo
Molinos de viento con tejados rojos se alzan entre las salinas de Marsala, Sicilia, indicando la tradición de producción de sal en la región (Pixabay)

Las salinas de Marsala, en Sicilia, Italia, ocupan el sexto lugar gracias a la combinación de agua, salinas y molinos de viento, que al caer el sol adquieren tonos rosados y anaranjados.

Este paisaje singular ofrece un espectáculo de reflejos y contrastes difícil de encontrar en otros rincones del Mediterráneo.

7- Paseo marítimo de Halifax, Canadá: atardeceres en la costa atlántica

Edificios modernos con balcones, muelle de madera con pilotes, personas sentadas, mar azul con olas, cielo despejado, mesas, sillas, sombrillas
Un muelle de madera con personas sentadas en mesas y sillas se extiende frente a edificios residenciales de varios pisos junto al mar (Pexels)

El paseo marítimo de Halifax, en Nueva Escocia (Canadá), proporciona vistas despejadas del Atlántico y cielos que se tiñen de tonos cálidos al finalizar el día.

La combinación de puerto, barcos y arquitectura histórica refuerza el encanto visual de esta ciudad canadiense frente al mar.

8- Parque Nacional Tikal, Guatemala: ruinas mayas entre la selva y la luz

Pirámide de piedra con escalones rodeada de árboles frondosos y ruinas de piedra en primer plano bajo un cielo con nubes
Una pirámide maya de piedra se alza en el Parque Nacional Tikal, Flores, en un entorno de vegetación tropical y cielo parcialmente nublado (Pexels)

El Parque Nacional Tikal, en la provincia de Petén (Guatemala), permite contemplar la salida y la puesta del sol desde lo alto de antiguas pirámides mayas.

La selva envolvente y la bruma matinal crean una atmósfera mágica, donde la luz transforma las ruinas y revela el esplendor de la civilización maya.

9- Merzouga, Marruecos: dunas doradas en el Sahara

Cuatro personas montan camellos, una persona los guía a pie. Un desierto con dunas de arena naranja y cielo azul claro se extiende al fondo
Una caravana con personas montadas en camellos avanza por las dunas rojizas del desierto de Erg Chebbi, cerca de Merzouga en Marruecos (Pexels)

En el corazón del Sahara marroquí, Merzouga es conocida por sus dunas de arena dorada, que cambian de color a lo largo del día.

Al atardecer, el paisaje se transforma en una sucesión de sombras y destellos que invitan a la contemplación y al silencio en pleno desierto.

10- Faro, Portugal: acantilados y playas en la costa del Algarve

Una playa de arena con acantilados, el mar azul con olas, varias formaciones rocosas en el agua y la orilla, dos personas y una caseta de madera
Una playa de arena dorada bordea acantilados rocosos y el mar turquesa, donde sobresalen formaciones geológicas (Pexels)

El distrito de Faro, en el Algarve portugués, cierra el top 10 con playas como Praia dos Três Irmãos y los acantilados de Ponta da Piedade. Ambos escenarios ofrecen un telón de fondo inigualable para ver el sol ocultarse sobre el Atlántico, con formaciones rocosas y aguas turquesas bañadas por la luz vespertina.

La selección de estos 10 destinos, que se basó en una lista elaborada por la empresa europea de impresión fotográfica Cewe, en colaboración con la fotógrafa de viajes Bella Falk, ofrece experiencias visuales únicas al atardecer, donde la combinación de luz, paisaje y ambiente transforma cada jornada en una oportunidad para conectar con el entorno. Desde playas mediterráneas y selvas mayas hasta desiertos africanos y costas americanas, la variedad de escenarios confirma que la búsqueda del atardecer perfecto puede convertirse en un motivo de viaje en sí mismo.

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