Tres simples pasos para elegir una sandía madura y dulce

La apariencia exterior, el peso en relación con el tamaño y una mancha en la base de la fruta son señales recomendadas para evaluar antes de llevar una pieza a casa

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Numerosas sandías verdes apiladas en el encuadre, una de ellas cortada por la mitad muestra la pulpa roja y las semillas negras.
Elegir una sandía madura y dulce no depende de golpear la cáscara ni de mirar las rayas, sino de revisar la superficie, el peso y la mancha de apoyo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Elegir una sandía es, para la mayoría de las personas, una apuesta a ciegas. La fruta no da señales obvias desde afuera: dos piezas de aspecto idéntico pueden esconder resultados completamente distintos al momento del corte.

Dar con un ejemplar maduro y dulce no depende de golpear la cáscara ni de fijarse en las rayas: de acuerdo con un artículo de la revista Parade, una forma de elegir una pieza en buen punto es revisar su superficie, comprobar que pese lo que aparenta y buscar una mancha de apoyo amarilla cremosa en la base, una señal que anticipa mejor cómo será la pulpa.

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La revista atribuye esas recomendaciones a un vocero de Watermelon.org, una organización sin fines de lucro con sede en Orlando, Florida, que representa a productores, transportistas e importadores de sandía de Estados Unidos. Su método se resume en tres acciones: mirar, levantar y girar la fruta.

Sandía cortada por la mitad con pulpa roja y semillas negras sobre una superficie de madera.
El método para elegir una buena sandía aconseja descartar piezas con abolladuras, protuberancias, pinchazos o cortes, aunque los raspones leves no se consideran un problema (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué dice la mancha de apoyo sobre la pulpa

El primer paso consiste en inspeccionar la sandía y descartar piezas con abolladuras, protuberancias, pinchazos o cortes. Los raspones leves, en cambio, no se consideran un problema.

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Después hay que levantarla. Si el peso resulta acorde o superior a lo que su volumen sugiere, eso juega a favor de la elección. El criterio central parte de un dato físico: la fruta está compuesta en un 92% por agua. Por eso, cuanto más pesada se sienta en relación con su tamaño, mayores son las probabilidades de que esté en buenas condiciones.

El tercer paso es girarla hasta encontrar la llamada "mancha de apoyo“, el sector que quedó apoyado mientras maduraba al sol. Todas las sandías la tienen, y ese punto, según la recomendación, debe ser de un tono amarillo mantecoso.

Si esa marca es demasiado clara, blanca o muy brillante, conviene dejar la fruta. Ese tono pálido indica que el interior probablemente no tendrá el rojo intenso ni el dulzor que se espera de una buena porción. Una mancha amarillo girasol también funciona como advertencia. En ese caso, la fruta puede estar pasada de maduración y presentar una pulpa blanda y granulosa.

Sandía entera con cáscara verde y amarillo, mostrando una mancha circular amarilla en la base, sobre una mesa de madera rústica.
La mancha de apoyo amarilla cremosa en la base de la sandía anticipa mejor el estado de la pulpa y señala que la fruta maduró apoyada al sol (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mitos que no ayudan a elegir una buena sandía

Entre los mitos más extendidos aparece la prueba del golpe. Esta práctica consiste en dar pequeños toques con los nudillos sobre la cáscara y tratar de distinguir un sonido hueco y grave de otro más agudo, una diferencia que la fuente describe como casi imposible de identificar con precisión.

Otra creencia es la prueba de la paja que se basa en apoyar una brizna sobre la fruta y observar si gira. La explicación atribuida a ese método sostiene que una fuerza eléctrica presente en las sandías maduras produciría esa reacción, aunque las pruebas citadas no respaldan esa idea.

Tampoco resulta fiable juzgar una sandía por el aspecto general de la cáscara. Ni las rayas, ni la distancia entre ellas, ni el color externo, ni la forma permiten predecir con precisión el grado de maduración. Una de las razones es la variedad del cultivo; existen más de 1.200 variedades de sandía, una diversidad que vuelve difícil interpretar esos rasgos visuales como señales universales.

El vocero de Watermelon.org sostuvo que este método funciona “nueve de cada diez veces”, pero aclaró que no elimina por completo el margen de error. “Aunque se vea perfecta, por dentro todavía podría ser imperfecta. Después de todo, una granja no es una fábrica”, explicó.

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