El actor Jensen Ackles reveló cómo fue su transformación extrema para “The Boys”: ganó 9 kilos de masa muscular

A los 48 años, el actor estadounidense logró un profundo cambio físico con rutinas online y mancuernas ajustables con las que ejercitó en su casa

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Así luce el actor de "Supernatural" con el traje del personaje para la adaptación televisiva. (Amazon Prime Video)
Jensen Ackles ganó entre 7 y 9 kilos de músculo a los 48 años entrenando en el sótano de su casa para interpretar a Soldier Boy en “The Boys” (Amazon Prime Video)

Sin entrenador personal ni dietas extremas, Jensen Ackles demostró que la constancia y las decisiones saludables pueden generar resultados notables. Es que el actor logró ganar músculo a los 48 años entrenando en el sótano de su casa para interpretar a Soldier Boy en la serie televisiva “The Boys”.

A diferencia de otros intérpretes de superhéroes, Ackles no recurrió a métodos sofisticados ni a espacios de entrenamiento de alta gama, debido a que comenzó durante la pandemia.

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Según explicó, preparó su propio gimnasio improvisado con unas mancuernas ajustables que las usó como pesas: “Hacía todos mis entrenamientos en el sótano de mi casa. Me lo tomé como un trabajo y gané entre 7 y 9 kilos de músculo”, relató Ackles sobre su experiencia en una reciente entrevista con la revista Men’s Health.

El detonante fue una conversación con la diseñadora de vestuario de “The Boys”, quien le aclaró que el traje no incluiría relleno muscular. “Vas a tener que traer músculos en abril cuando vengas al set”, le dijo Laura Jean Shannon. Esa frase bastó para que Ackles asumiera el reto como un objetivo personal. “Nadie me presionó para que tuviera un aspecto determinado. Simplemente lo tomé como un reto personal”, explicó el actor.

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El actor realizó su preparación física sin entrenador personal ni dietas extremas, utilizando rutinas online y mancuernas ajustables

Rutinas online y entrenamiento constante

Ackles ajustó su preparación física para la serie con una rutina basada en la regularidad: combinó fuerza tres veces por semana con sesiones de cardio, y sumó de forma ocasional artes marciales mixtas o carrera.

Su plan alternó días de pesas con jornadas de trabajo cardiovascular, con un foco en la progresión gradual y la disciplina diaria por encima de la intensidad extrema. Ese enfoque, según el texto, buscó un cambio sostenible y compatible con su vida familiar y profesional.

Alimentación flexible y hábitos sostenibles

En la alimentación, Ackles evitó una dieta restrictiva y optó por hábitos flexibles. “Cuando empecé a entrenar para ‘The Boys’, no seguí una dieta específica, simplemente comí más sano”, dijo.

A los 48 años, el actor detalló que su cambio físico se basó en una dieta de porciones controladas y elecciones simples para preparar un cuerpo más musculoso sin “sacrificios extremos”, según sus propias declaraciones. “No hay que comer en exceso ni darse atracones, al menos no todo el tiempo”, sostuvo.

Imagen que advierte la aparición de Jensen Ackles en "Gen V".
Ackles demostró que la constancia y las decisiones saludables pueden generar resultados notables fuera de un gimnasio profesional

En su explicación, Ackles afirmó que la meta central fue cumplir con las exigencias de una franquicia importante y un personaje sin desajustar su vida familiar. “Esta es una franquicia importante y debo respetarla”, dijo sobre su motivación.

La alimentación, según describió, tuvo como base pescado y pollo a la plancha, verduras y arroz al vapor. También mantuvo el bife de carne una o dos veces por semana y eligió colaciones como manzanas o apio con mantequilla de cacahuate.

Para el desayuno, indicó que solía comer granola con yogur y que prefería repartir la ingesta en varias comidas pequeñas a lo largo del día. “No quiero que mi dieta sea una carga tan grande para mí y mi familia que nadie pueda disfrutar de la vida”, concluyó.

Además, remarcó que el plan no se limitó a restringir alimentos, sino a sostener una rutina que pudiera repetir en el tiempo: priorizó preparaciones simples y fáciles de ajustar a sus horarios de trabajo, y buscó que el cambio no alterara la dinámica cotidiana en su casa. En esa línea, señaló que la clave fue mantener reglas claras sin volverlas rígidas, para no transformar la alimentación en una fuente de estrés: eligió opciones previsibles, controló porciones y organizó las comidas con anticipación cuando la agenda se volvía más exigente, sin descuidar el descanso, la hidratación y la constancia semanal.

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