Bicarbonato de sodio: tres usos esenciales, avalados por la ciencia

Presente en la mayoría de las viviendas, se destaca por su capacidad para optimizar la cocción de legumbres, neutralizar olores persistentes y facilitar las tareas de limpieza

Guardar
Google icon
(Imagen Ilustrativa Infobae)
Adicionalmente, el bicarbonato se usa como ambientador natural al mezclarlo con laurel y como repelente de insectos en zonas propensas a plagas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El bicarbonato de sodio es un compuesto químico presente en la mayoría de los hogares, valorado por su versatilidad y eficacia comprobada en tareas cotidianas. Su uso se ha expandido tanto en la cocina como fuera de ella, en parte por la variedad de creencias populares que circulan sobre sus supuestos beneficios.

Sin embargo, según aclara el microbiólogo y bioanalista Marlon Toscano, la verdadera utilidad del bicarbonato se concentra en tres funciones principales: optimizar la textura de los alimentos durante la cocción, neutralizar olores persistentes y facilitar la limpieza de utensilios.

PUBLICIDAD

En la cocina, el bicarbonato de sodio es especialmente apreciado por su capacidad para ablandar la textura de las legumbres durante la cocción, una propiedad que permite reducir los tiempos de preparación y obtener granos más suaves y fáciles de digerir. Esto se debe a que, al elevar el pH del agua, favorece la descomposición parcial de las paredes celulares de las legumbres, permitiendo que absorban agua de manera más eficiente.

Este proceso, respaldado por la Mayo Clinic, mejora la textura final del alimento y puede ser de utilidad para personas que buscan reducir el tiempo de cocción o facilitar la digestión de estos productos.

PUBLICIDAD

Por otro lado, el bicarbonato ha demostrado una notable eficacia para neutralizar olores en ambientes cerrados, como la heladera. Al tratarse de una base débil, reacciona con compuestos ácidos volátiles que suelen ser los principales responsables de los malos olores, transformándolos en sustancias inodoras y menos irritantes.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recomienda colocar un recipiente abierto con bicarbonato en el interior del refrigerador, renovándolo cada dos a cuatro semanas para mantener su capacidad de absorción y neutralización.

Manos espolvoreando bicarbonato blanco sobre una mancha oscura en una encimera de cocina, con un pulverizador azul, una esponja amarilla y cepillos de limpieza desenfocados.
La adición de media cucharadita de bicarbonato por litro de agua facilita la absorción de líquidos en granos y legumbres durante la cocción (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por último, el bicarbonato se emplea para limpiar utensilios y superficies. Mezclado con unas gotas de aceite, forma una pasta abrasiva que elimina residuos difíciles, como etiquetas adhesivas o restos de grasa, sin dañar los materiales ni dejar residuos tóxicos. Esta propiedad ha sido validada por investigaciones recogidas en el portal ScienceDirect, que destaca su seguridad y eficacia en el uso doméstico.

Aplicaciones en limpieza y alternativas domésticas

Botella de vinagre transparente y frasco de vidrio con bicarbonato de sodio sobre una mesada de madera, con un lavarropas blanco abierto en el fondo desenfocado.
El uso de bicarbonato de sodio en la cocina permite ablandar legumbres, reduciendo tiempos de cocción y mejorando la digestión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Investigaciones publicadas en ScienceDirect subrayan la seguridad y eficacia del bicarbonato para estas aplicaciones domésticas, destacando que su uso no deja residuos nocivos y resulta amigable con el medio ambiente.

Además de sus funciones principales, el bicarbonato de sodio se utiliza en la preparación de polvo de hornear casero. Al combinarlo con ácido tartárico y almidón, se obtiene un agente leudante que libera dióxido de carbono durante la cocción, permitiendo que las masas se eleven sin necesidad de levaduras industriales.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD