Del traje ejecutivo al brillo dorado: Emilia Mernes, protagonista indiscutida en la Fashion Week de Milán

La artista argentina sorprendió con dos elecciones opuestas: conjuntos de sastrería con acento ejecutivo para Boss y una versión audaz para el desfile de Roberto Cavalli

Guardar
 Su presencia marcó tendencia
Su presencia marcó tendencia y dejó huella entre las celebridades internacionales (tiktok bogdan.cernat)

Milán no solo es la capital de la moda, también es el escenario donde cada elección de vestuario puede convertirse en un manifiesto de estilo.

En la Fashion Week 2026, que va desde el 24 de febrero al 2 de marzo, Emilia Mernes llevó esa premisa al extremo: en cuestión de horas, la artista argentina pasó de la sobriedad de un look ejecutivo a la opulencia de un vestido dorado. Esta transformación, lejos de ser un simple cambio de ropa, reflejó su versatilidad y su instinto para anticipar tendencias.

Las cámaras la siguieron en cada paso, confirmando su lugar como referente de la nueva generación que desafía las etiquetas y abraza la dualidad como bandera.

El poder del traje: Boss y la reinvención de la sastrería

El elegante look de la
El elegante look de la cantante

La primera aparición de la cantante de hits como “Recalienta” en Milán fue en el desfile de Boss, donde la intérprete eligió el camino de la elegancia ejecutiva. Un saco gris perla oversize, de solapa cruzada, se fusionó con un pantalón negro holgado. La camisa blanca y la corbata naranja aportaron un guiño contemporáneo a la tendencia sartorial.

El conjunto se completó con accesorios de cuero negro: una cartera alargada y calzado de punta, símbolos de sofisticación. Para cerrar el estilismo, anteojos de lectura reforzaron el perfil ejecutivo y marcaron una diferencia respecto al street style dominante en otras figuras del evento.

La artista argentina en el desfile de Boss

El detalle del beauty look tampoco pasó inadvertido. Emilia optó por un recogido relajado con mechones sueltos, maquillaje sobrio y labios con gloss. En redes, la artista compartió un video de su llegada con la frase: “Con mis tacos de museo me paseo por Milán”, cita alusiva a su canción Pasarella que se viralizó entre sus seguidores.

Cavalli: el vértigo de lo salvaje, el lujo y la sensualidad

Emilia priorizó el dorado para
Emilia priorizó el dorado para el desfile de Roberto Cavalli

El segundo acto de Mernes en la Milan Fashion Week fue un quiebre absoluto respecto a la sobriedad ejecutiva.

Invitada por Fausto Puglisi, actual director creativo de Roberto Cavalli, la artista fue la personificación de la nueva era de la casa italiana: un universo donde la sensualidad y el exceso conviven con la artesanía de alto nivel. La artista lució un minivestido de crochet metálico y cuello halter, con texturas de red y flecos largos que generaron un efecto de movimiento en cada paso. El dorado envejecido del tejido creó un contraste con su piel, mientras que un abrigo de piel sintética con estampado animal completó el conjunto.

La artista argentina sorprendió con dos elecciones opuestas: conjuntos de sastrería con acento ejecutivo para Boss y una versión audaz para el desfile de Roberto Cavalli

La elección de un beauty look minimalista —liquid hair extra largo con raya al medio y maquillaje en tonos tierra— permitió que el vestido y el abrigo se convirtieran en los protagonistas absolutos. El estilismo se completó con joyería discreta y la presencia de los icónicos brillos bajo los ojos de la cantante, un sello personal que ya la identifica en escenarios internacionales.

Dualidad de estilos: del minimalismo al maximalismo

La presencia de Emilia Mernes en dos desfiles tan emblemáticos expuso una dualidad calculada. En Boss, la apuesta por el minimalismo elegante y la silueta ejecutiva dialogó con la tendencia global de la sastrería. El uso de la corbata, los cortes amplios y los accesorios de líneas limpias conectaron con una corriente que busca empoderar desde la sobriedad y el control. En contraste, la aparición para Roberto Cavalli se alineó con el maximalismo, la sensualidad y la potencia visual. El vestido calado, los flecos y el animal print del abrigo evocaron el ADN de la casa italiana, que desde la llegada de Puglisi busca revitalizar su herencia con una mirada audaz y joven.

La participación de Emilia Mernes no fue un caso aislado. También la ciudad reunió a figuras como Duki, su pareja, Valeria Mazza y Taína Gravier, quienes también aportaron diversidad y visibilidad argentina a la pasarela europea.

En el contexto de una pasarela donde coexisten abrigos de pelo, accesorios XL y tejidos protagonistas, la artista argentina se destacó por su capacidad para reinterpretar tendencias internacionales bajo una óptica personal.