Ocho pasaportes, una celda en Irak y una carta de los talibanes: el argentino que desafió todas las fronteras para recorrer el mundo

En diálogo con Infobae a la Tarde, Nicolás Pasquali compartió las estrategias que le permitieron cruzar fronteras imposibles, sortear controles en zonas de guerra y sostener económicamente su travesía global

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Pasquali acumuló ocho pasaportes y utilizó identidades falsas, como ingeniero petrolero italiano, para ingresar a países vetados y conflictivos

En una entrevista en Infobae en vivo, Nicolás Pasquali expuso los detalles de su odisea para visitar los 195 países del planeta, una meta que lo llevó a atravesar guerras, sortear controles y desarrollar un método financiero inspirado en la teoría de la “antifragilidad”. “Siempre quise, desde muy chiquito, visitar todos los países del mundo. ¿Y sabés qué hacía yo? Jugaba con ese globo terráqueo”, compartió, mientras mostraba una de las reliquias que lo acompañaron desde la infancia hasta su último destino.

En una charla con el equipo de Infobae a la Tarde, integrado por Manu Jove, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin y Marcos Shaw, Pasquali relató que el punto de partida fue reunir fondos a través de múltiples oficios: “Trabajaba en un banco, daba clases de tenis los fines de semana, hacía de Uber en la madrugada, vendía electrodomésticos, repartía volantes de tarot, daba clases de macroeconomía y finanzas corporativas. Hacía de siete u ocho cosas al mismo tiempo”. La estrategia, explicó, fue invertir ese dinero en una “cartera antifrágil” basada en el modelo del filósofo Nassim Taleb: “Hoy trabajo como productor de bolsa, asesorando empresas y personas. Lo primero que hice fue probar que funcionara conmigo”.

El método para financiar una vuelta al mundo

Pasquali detalló que la travesía comenzó en 2017 y se extendió durante ocho años y medio. “No es que junté un capital y me lo gasté. Junté un capital y lo aprendí a invertir. Nadie iba a confiar en un pibe de 24 años, así que primero tenía que demostrarlo conmigo mismo”. El sistema de financiamiento, explicó, se apalancó en la gestión activa de inversiones personales: “Mi carta de presentación es haber recorrido todos los países del mundo”.

La logística para ingresar a territorios en conflicto requirió una ingeniería paralela. “En algunos países tuve que entrar con identidades falsas. A Libia, por ejemplo, entré como ingeniero petrolero italiano”, reveló. La acumulación de pasaportes se convirtió en una necesidad: “Tengo ocho pasaportes; seis los fui renovando por llenos, no por vencimiento”.

El acceso a zonas prohibidas o de alta vigilancia implicó riesgos concretos. “En Irak llegué a estar preso tres días acusado de espionaje. Me acusaron porque abrían el pasaporte y en una visa figuraba como periodista, en otra como ingeniero petrolero, en otra como profesor de tenis. Tenía que jugar siempre con documentos, papeles, momentos y elegir el orden”, recordó, mostrando credenciales y cartas manuscritas que le permitieron cruzar checkpoints militares en Sudán y otras regiones marcadas por conflictos.

Nicolás Pasquali completó la meta
Nicolás Pasquali completó la meta de visitar los 195 países del mundo, enfrentando zonas de guerra y controles fronterizos (Infobae en Vivo)

Afganistán, Corea del Norte y el precio de la curiosidad

Uno de los hitos de la travesía fue el ingreso a Afganistán tras el cambio de régimen talibán en 2022. “Para entrar necesité una carta del fabricante de armas de los talibanes, escrita en pastún, que decía que yo era un amigo cercano. No era cierto, pero sirvió para que me dieran el visado”, relató. La carta, guardada en una caja de seguridad, fue exhibida ante la producción de Infobae a la Tarde: “Infobae es uno de los medios más serios de Argentina, así que me animé a traer estos documentos”.

La recepción oficial sorprendió incluso al propio viajero: “Cuando llegué a Afganistán, me recibió el gobierno. No es que me recibió un municipio, me recibió el gobierno talibán. Todo por esa carta que llevaba encima”. Pasquali aseguró que, lejos de tomar posturas políticas, su rol fue observar y documentar: “No tomo ninguna postura política. Cuando vas a otro país, respetás sus reglas. Corea del Norte, por ejemplo, es una dictadura oficialmente, no es lo que a mí me parece”.

Entre los objetos que reunió, mostró propaganda de Corea del Norte: “Allá se venden cosas como ‘Muerte a los Estados Unidos’ o logos nazis. Para ellos, Hitler y Mussolini son grandes líderes porque están a favor de la dictadura. No estoy de acuerdo con eso, pero es parte de lo que uno ve”. La conexión argentina apareció hasta en los detalles menos esperados: “En Corea del Norte encontré una calcomanía del Mundial 78, con la bandera de ellos y el logo del campeonato, porque Videla era muy amigo del presidente de turno”.

Riesgos, identidades múltiples y la mirada sobre los argentinos

La exposición a situaciones límite fue una constante. “Tuve miedo muchas veces. Lo más peligroso fue ir a Sudán, un país bajo una guerra civil muy fuerte. Enrique Piñeyro intentó llevar ayuda humanitaria y no lo dejaron bajar, yo fui por tierra y me metí 700 kilómetros para adentro, sin los contactos que él tiene”. Para ingresar, necesitó cartas de tribus locales y ONGs que lo acreditaban como periodista o profesor de tenis, todo gestionado a mano y enviado por fax desde la frontera: “Eso cuesta un huevo conseguirlo. Hay que armar perfiles y cruzar checkpoints que te llevan ocho meses de laburo”.

La acumulación de identidades y documentos generó episodios insólitos: “Fui acusado de espionaje y estuve preso en Irak. Pero cuando te pasaron tantas cosas, eso ya pasa a ser el séptimo lugar de tus preocupaciones”. Consultado sobre la asistencia diplomática, fue tajante: “Por suerte, no tuve que recurrir mucho a la Embajada argentina, porque por lo general no cumplen”.

Sobre la percepción de los argentinos en el exterior, Pasquali trazó una diferencia según el contexto: “En África nos ven como héroes, sobre todo después del Mundial. Argentina ganó a Francia, y eso para muchos es como que le ganaste al colonizador. El argentino es visto como el blanco bueno, distinto al europeo”. La pregunta sobre Messi y Maradona no tardó en llegar: “Sí, Messi y antes Maradona te abren puertas en todos lados. Es efectivamente así”.

El recorrido no fue un simple “checklist”. “A Irak fui cuatro veces, a Siria volveré el mes que viene porque me invitaron a un casamiento. El gobierno de Azerbaiyán me invitó a conocer Nagorno Karabaj, un territorio que se anexionaron recientemente. Es un orgullo que me convoquen para dar mi opinión sobre lugares tan polémicos”, afirmó.

Entre los paisajes más impactantes, el Kilimanjaro en Tanzania y la isla de Tuvalu ocuparon un lugar especial: “Tuvalu va a desaparecer en los próximos 25 años, la gente te muestra fotos de cómo el océano se comió la mitad de su jardín. Es impresionante ver cómo viven sabiendo que su país dejará de existir”.

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