El curioso experimento que fusiona arte, historia y ciencia: así es el “Árbol de las 40 frutas”

Realizado en la Universidad de Temple, en Filadelfia, este ejemplar fusionar aspectos clave para impulsar la inspiración de estudiantes. Por qué, además, será esencial para preservar la diversidad local

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Este árbol tiene la capacidad de producir hasta 40 variedades distintas de frutas (Captura de video)

Un proyecto que combina arte, horticultura y ciencia encontró un nuevo hogar en el campus Tyler, el principal de la Universidad de Temple, en Filadelfia. Se trata del “Árbol de las 40 frutas”, una obra creada por el artista contemporáneo Sam Van Aken, que tiene la capacidad de producir hasta 40 variedades distintas de frutas, como albaricoques, ciruelas, cerezas, duraznos y almendras, según informó Popular Science.

El ejemplar fue plantado el 14 de marzo de 2025 con 15 variedades injertadas inicialmente, y al día siguiente se incorporaron otras 15. Aunque aún no ha producido frutos, se espera que lo haga en los próximos años a medida que maduren los injertos. Van Aken prevé completar el número total de variedades mediante injertos anuales durante un período de cinco años.

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Esta iniciativa, impulsada por el Departamento de Artes de Temple, utiliza una técnica milenaria conocida como injerto. Este procedimiento permite unir la parte superior de una planta —el brote o la yema— con las raíces de otra más resistente. Aunque común en horticultura, el nivel de complejidad requerido para desarrollar un árbol multifructal como este es considerable.

Según explicó Van Aken en una conferencia en el campus, cada injerto puede tardar un año en consolidarse, y entre dos y tres años más en producir frutos. El desarrollo completo del árbol puede extenderse hasta ocho años.

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El arte del injerto: una técnica milenaria con aplicaciones modernas

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Al reunir múltiples especies en un solo organismo, la obra desafía las fronteras tradicionales entre naturaleza y cultura.-(Imagen Ilustrativa Infobae)

El injerto ha sido utilizado durante siglos en la agricultura, especialmente en el cultivo de árboles frutales. Muchas frutas no producen semillas viables o no replican fielmente las características del árbol original.

En estos casos, los agricultores utilizan injertos para preservar la genética deseada. Aunque existe otra técnica —el cultivo de esquejes— esta es menos frecuente en árboles frutales debido a las dificultades de enraizamiento. Por ejemplo, las manzanas Red Delicious no pueden reproducirse plantando sus semillas, ya que estas no generan árboles idénticos al original.

Ante esta realidad, los agricultores recurren al injerto, uniendo una parte del árbol deseado al portainjerto de otra planta. Aunque existe otra técnica llamada cultivo de esquejes, en la que se toma una porción de una planta para regenerar las partes faltantes, esta es menos común en árboles frutales debido a las dificultades para que los esquejes enraícen.

Van Aken emplea el injerto no solo como herramienta agrícola, sino también como forma de expresión artística. En el caso del ejemplar de Temple, muchas de las variedades seleccionadas provienen del patrimonio frutal de la comunidad Lenape, originaria del valle de Delaware. Entre ellas se encuentran frutas como el beach plum, el Indian blood cling peach y el chokecherry. El árbol busca preservar estas especies en riesgo y al mismo tiempo generar una pieza viva y cambiante.

Según Van Aken, cada injerto debe ser cuidadosamente monitoreado para garantizar que las dos plantas se fusionen correctamente. Este nivel de detalle es lo que permite que un solo árbol pueda producir múltiples variedades de frutas, algo que no ocurre de manera natural.

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Sam Van Aken explica que cada injerto debe ser cuidadosamente monitoreado para garantizar que las dos plantas se fusionen correctamente (Captura de video)

Un proyecto educativo y artístico en expansión

Además de ser una obra de arte viva, el “Árbol de las 40 frutas” también tiene un propósito educativo. Según informó la Universidad de Temple, Van Aken ha estado impartiendo talleres para estudiantes de diversas disciplinas, como arquitectura paisajística, horticultura y artes visuales.

Durante estas sesiones, el artista ha compartido su experiencia en la fusión del arte y la ciencia, mostrando cómo el injerto puede ser utilizado no solo para fines agrícolas, sino también como una forma de expresión creativa. Incluso, como parte del proyecto, un grupo interdisciplinario trabaja actualmente en la elaboración de un manual gráfico de cuidado del árbol.

El impacto educativo del proyecto no se limita al campus principal. En el arboreto del campus Ambler se plantó un segundo árbol, centrado en variedades de manzana y otras frutas de hueso. Ambos ejemplares serán monitoreados durante los próximos años, en paralelo con las actividades pedagógicas que el artista continuará desarrollando en colaboración con la universidad.

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Van Aken tiene planes de plantar otro árbol similar (Captura de video)

Un puente entre la naturaleza y la creatividad

El “Árbol de las 40 frutas” representa una convergencia entre arte contemporáneo, conocimiento agrícola y conservación. Según Popular Science, Van Aken ha logrado transformar una técnica agrícola tradicional en una forma de arte contemporáneo, desafiando las nociones convencionales sobre lo que puede considerarse una obra artística.

Es que al reunir múltiples especies en un solo organismo, la obra desafía las fronteras tradicionales entre naturaleza y cultura. Al tiempo que pone en evidencia la importancia de la biodiversidad y el riesgo de pérdida de variedades históricas frente a los monocultivos industriales.

La plantación de este árbol en Temple marca un hito simbólico en la integración de la creatividad con la sostenibilidad. A medida que avancen los injertos y lleguen las primeras floraciones, se espera que la obra continúe generando espacios de reflexión, aprendizaje y admiración entre estudiantes, docentes y visitantes.

Con su crecimiento literal y conceptual, el “Árbol de las 40 frutas” reafirma su lugar como una de las expresiones más singulares de la intersección entre arte y naturaleza, mientras que promete seguir creciendo, tanto literal como simbólicamente, en los años venideros.

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