
Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Concordia sugiere que el impulso de moverse al ritmo de la música es una respuesta fisiológica independiente del placer que esta pueda generar.
La investigación postuló que incluso en personas con anhedonia musical (incapacidad para sentir placer), la necesidad de moverse ante ciertos ritmos persiste. Isaac Romkey, estudiante de doctorado del Departamento de Psicología y autor principal del estudio, explicó que el placer y el impulso en estos casos suelen estar estrechamente relacionados, pero pueden separarse.
Para comprobar esta hipótesis, Romkey y su equipo compararon las respuestas de más de 50 piezas musicales cortas en personas con anhedonia musical y en individuos sin esta condición. Los primeros fueron seleccionados bajo criterios específicos: debían experimentar placer en otros aspectos de la vida, como la comida y el sexo, y presentar respuestas de recompensa adecuadas en otras métricas. Además, los investigadores se aseguraron de que los sujetos no estuvieran deprimidos y tuvieran una percepción intacta del tono y el ritmo.
Durante el trabajo, que fue publicado en la revista PLOS One, los participantes escucharon obras diseñadas para provocar una respuesta y que variaban en complejidad rítmica. Tras cada fragmento, calificaron el placer experimentado y la intensidad del impulso de moverse.
“Normalmente, esperaríamos ver una respuesta en forma de U invertida a la complejidad rítmica, lo que significa que queremos pasar a música que tenga ritmos de complejidad media en lugar de música que sea muy simple o muy compleja”, explicó Romkey.

En el estudio participaron como coautores Nicholas Foster, Simone Dalla Bella y Virginia Penhune, de la universidad canadiense de Concordia, junto a Tomas Matthews, de la Universidad de Aarhus. Ellos plantearon la hipótesis de que las personas con anhedonia musical mostrarían índices de placer más bajos, pero una necesidad persistente de moverse ante la música alegre. Sin embargo, los resultados indicaron que no existían diferencias significativas en el placer ni en la necesidad de moverse entre los sujetos con anhedonia y el grupo de control.
Más relevante aún, el estudio demostró que, en el caso de las personas con anhedonia musical, la necesidad de moverse parece impulsar su experiencia de placer. “En el grupo de personas con anhedonia musical, esperábamos ver un aplanamiento de esa curva en forma de U, pero no fue eso lo que vimos. Eso implica que quienes padecen anhedonia musical obtienen placer de la necesidad de moverse. En términos más generales, sugiere que la necesidad de moverse puede generar placer en sí misma”, señaló Romkey.
Las causas de la anhedonia musical aún no están completamente comprendidas, aunque Romkey sugiere que esta condición podría tener un componente hereditario. Según el investigador, la necesidad de moverse se ha asociado con el estriado dorsal, una parte del cerebro relacionada con las funciones motoras, mientras que el placer se vincula con el estriado ventral, que regula la recompensa, la motivación y la conducta dirigida a un objetivo.

“Para estudios futuros, vamos a observar las diferencias en la conectividad funcional y estructural en el cerebro entre los anhedónicos y los controles en el estriado dorsal y ventral utilizando técnicas de imágenes que incluyen resonancia magnética y magnetoencefalografía”, afirmó Romkey.
¿La música es cada vez más simple?
Días atrás, científicos realizaron un análisis de 20.000 obras musicales que sugiere que la complejidad de la música ha disminuido con el tiempo, afectando tanto a la música clásica como al jazz en distintos grados. Los investigadores aplicaron herramientas de ciencia de redes para estudiar esta evolución y publicaron sus hallazgos en Arxiv.
Para llevar adelante el estudio, trabajaron con un conjunto de datos que abarcaba seis macrogéneros y representaron cada composición como una red dirigida ponderada. “Optamos por representar las composiciones musicales como redes dirigidas ponderadas donde las notas son nodos y las transiciones son bordes”, explicaron los autores. Este enfoque les permitió identificar diferencias estructurales entre los géneros y medir los cambios en la complejidad a lo largo del tiempo.
En cuanto a los resultados, encontraron que “las composiciones clásicas y de jazz tienen mayor complejidad y diversidad melódica que géneros desarrollados recientemente”. No obstante, señalaron que incluso estos estilos han seguido una tendencia hacia la simplificación, acercándose a niveles de complejidad similares a los de los géneros modernos. En el caso del jazz, los investigadores observaron un aumento inicial en su complejidad, seguido por un “declive” y una posterior estabilización.

Los especialistas explicaron que “históricamente, la música era una experiencia comunitaria, limitada a actuaciones en vivo y estrechamente ligada a prácticas culturales específicas”. Además, recordaron que “la composición musical estaba restringida principalmente a especialistas capacitados, que a menudo trabajaban dentro de marcos tradicionales”.
Según el estudio, la llegada de nuevas tecnologías transformó este panorama, ampliando las posibilidades de acceso y creación musical. “A mediados del siglo XX, los formatos físicos como los discos de vinilo y las cintas de casete democratizaron el acceso a la música y permitieron una audiencia más amplia para participar en la creación musical, sentando las bases para la era digital”.
Los investigadores destacaron que “la música siempre ha sido fundamental para la cultura humana, reflejando y dando forma a las tradiciones, emociones y cambios sociales”. En este sentido, sostuvieron que los avances tecnológicos han modificado tanto la producción como el consumo musical, influyendo en la diversidad de las composiciones. “Este estudio destaca cómo las herramientas digitales y las plataformas de streaming dan forma a la evolución musical, fomentando nuevos géneros, al mismo tiempo que impulsan la homogeneización y la simplicidad”, concluyeron.
Últimas Noticias
Dolly Parton y la revolución del estilo country: así marcó un cambio de paradigma en la moda
La artista murió este martes a los 80 años y dejó un legado fashionista inigualable. Cómo renovó los códigos estéticos del espectáculo

Volvió el huillín: luego de 40 años detectaron señales del mamífero en extinción en un Parque Nacional de la Patagonia
Un ejemplar de Lontra provocax fue detectado en Los Alerces después de cuatro décadas sin registros en la zona. El hallazgo marca un hito histórico y podría significar un cambio en la salud ambiental de la región ya que el animal se consideraba prácticamente desaparecido desde los años 80

El Fallo es Nuestro, el ciclo que busca acercar la Justicia a la sociedad
Creado en 2025 por las abogadas Milagros Ruiz y María Agustina Pizzi, el espacio reúne entrevistas con jueces, fiscales, académicos y funcionarios, y suma encuentros presenciales para promover una comunicación jurídica más clara, accesible y cercana

Día del Peluquero: por qué se celebra hoy, 25 de agosto, y cuál es su historia particular en Argentina
La efeméride reconoce una tarea que combina técnica, creatividad y cercanía, con raíces medievales en Europa y un recorrido propio en el país ligado a la organización profesional

Qué es el síndrome de taquicardia ortostática postural, el trastorno que acelera el corazón al ponerse de pie
Se trata de un raro síndrome que afecta la frecuencia cardíaca al ponerse de pie o mirar hacia arriba. Un artículo publicado en JAMA describe los avances en el abordaje de esta condición que afecta principalmente a mujeres jóvenes



