
Las auroras boreales son uno de los espectáculos naturales más fascinantes que ofrece la Tierra. Este fenómeno, que ilumina los cielos de tonos verdes, rojos, azules y morados, ha sido objeto de admiración desde tiempos antiguos. National Geographic ha recopilado los seis mejores destinos para observar este fenómeno en su máxima expresión. Desde las remotas regiones de Laponia hasta las montañas de Canadá, estos lugares prometen una experiencia inolvidable bajo un cielo iluminado.
Qué son las auroras boreales y cuándo se pueden ver
Las auroras boreales, conocidas también como “luces del norte”, son un fenómeno natural que ocurre debido a la interacción del viento solar, compuesto por partículas cargadas de energía, con los gases presentes en la atmósfera terrestre. Esta interacción genera destellos de luz que varían en color dependiendo de los gases y las altitudes implicadas: el verde, el rojo, el azul y el morado son los tonos más comunes.

El término “aurora” fue acuñado en 1619 por el astrónomo italiano Galileo Galilei en honor a la diosa romana del amanecer. Aunque inicialmente se pensaba que eran reflejos de la luz solar, hoy se sabe que son el resultado de un complejo proceso físico. En el hemisferio norte se denominan auroras boreales, mientras que en el hemisferio sur se les llama auroras australes.
El momento ideal para observarlas es entre finales de agosto y la primavera, cuando las noches son más largas. Este fenómeno ocurre durante unas 200 noches al año, siendo más visible unas dos horas antes y después de la medianoche. Su duración varía desde unos pocos segundos hasta varias horas.
Los 6 destinos para ver auroras boreales, según National Geographic
Finlandia: la magia de la Laponia finlandesa

En la Laponia finlandesa, situada al norte del país, las auroras boreales pueden observarse hasta 150 noches al año. Este destino es único debido a sus paisajes inigualables y la baja contaminación lumínica. En el pueblo de Ylläs, incluso se apagan las farolas a las 22:00 para garantizar una experiencia de observación óptima. Este rincón del mundo combina la tranquilidad de la naturaleza ártica con la oportunidad de disfrutar de uno de los espectáculos más impactantes del planeta.
Noruega: entre Tromsø y las islas Lofoten

Noruega cuenta con dos lugares icónicos para observar las auroras boreales. Al norte, Tromsø es considerado un excelente punto de partida para explorar la Laponia noruega y el Cabo Norte. Por su parte, las islas Lofoten y Vesteralen, desde septiembre hasta marzo, ofrecen cielos iluminados en un entorno que incluye vistas impresionantes como el Preikestolen o Roca del Púlpito, una formación rocosa que se alza 604 metros sobre el fiordo Lysefjord.
Islandia: auroras cerca de la civilización

Islandia combina la cercanía a áreas urbanas con la posibilidad de observar auroras lejos de la contaminación lumínica. Reikiavik, la capital, es un lugar privilegiado, especialmente en la escultura Sun Voyager, ubicada junto al mar. Para quienes buscan una experiencia más inmersiva, los Parques Nacionales de Thingvellir y Vatnajökull, el más extenso de Europa, ofrecen un escenario de glaciares y ríos que complementan el espectáculo celestial.
Suecia: la perfección del Parque Nacional de Abisko

En Suecia, el Parque Nacional de Abisko, en la Laponia sueca, es reconocido como uno de los mejores lugares del mundo para observar las auroras boreales. Su clima seco y cielos despejados lo convierten en el lugar más óptimo del país. Además, la Aurora Sky Station, una estación de observación situada en el corazón del parque, permite disfrutar del espectáculo en un entorno ideal. Porjus, otra localidad sueca, destaca por el uso de cámaras web en vivo que ayudan a identificar las zonas donde las auroras están activas.
Alaska (EE. UU.): noches largas y cielos claros

El norte de Alaska es uno de los destinos más recomendados para observar este fenómeno. Fairbanks, conocido como la puerta de Alaska al Círculo Polar Ártico, y Anchorage, en el centro-sur del estado, ofrecen una baja contaminación lumínica ideal para disfrutar de las auroras. Para quienes prefieren lugares más remotos, destinos como Coldfoot, Deadhorse y Prudhoe Bay garantizan una experiencia aún más íntima bajo los cielos danzantes.
Canadá: la capital mundial de las auroras boreales

En el noroeste de Canadá, Yellowknife se ha ganado el título de “capital mundial de la aurora boreal”. Esta región es conocida por la frecuencia de aparición de auroras y cuenta con el centro Astronomy North, que ofrece información sobre el fenómeno. Otros destinos destacados son Whitehorse, en Yukon, y los Parques Nacionales de Banff y Jasper, donde las auroras pueden verse incluso durante el verano. En sitios como Churchill, además de las auroras, es posible avistar osos polares, creando una experiencia única.
Últimas Noticias
Descubren que un fenómeno natural potencia el impacto de los nanoplásticos en la salud
Un reciente estudio demostró que partículas diminutas modifican su estructura al permanecer expuestas al ambiente, lo que intensifica su efecto negativo sobre el sistema respiratorio

Manu Ríos se consolida como ícono de glamour en la moda masculina: los mejores looks del actor de “Élite”
El español apuesta por camisas de flecos y texturas innovadoras en eventos y alfombras rojas. Sus propuestas audaces que inspiran dentro del universo del estilo

Nueve países de América están entre los más hermosos del mundo: Argentina forma parte de la lista
Estos territorios destacan por su diversidad natural y sus espacios protegidos que los consolidan como referentes del turismo mundial

¿Por qué los escritorios de pie pueden ser más perjudiciales que permanecer sentado muchas horas?
Las nuevas prácticas en el entorno laboral generan preguntas y prevenciones entre expertos en salud, mientras crece la popularidad de alternativas diseñadas para combatir los efectos de la vida sedentaria. La palabra de un especialista

Alerta por la drástica disminución de peces migratorios de agua dulce: la situación en Sudamérica
Científicos presentaron un informe en la COP15 en Brasil sobre la situación de las migraciones de cientos de especies en ríos de todo el mundo. Por qué los hallazgos podrían impactar en el futuro de millones de personas




