
Según Justin Hancock, horticultor de Costa Farms, la mejor hora del día para regar las plantas es temprano en la mañana. Hancock explica que las horas de la mañana son las más seguras desde la perspectiva de las enfermedades. Regar en este momento disminuye la probabilidad de hongos y enfermedades, ya que el sol de la mañana ayuda a evaporar el exceso de humedad en el suelo. Este proceso natural es fundamental para evitar el desarrollo de problemas graves como la pudrición de las raíces, uno de los principales enemigos de los jardineros.
Al regar las plantas por la mañana, se aprovecha la capacidad del sol para evaporar el agua superficial antes de que se acumule en exceso. De esta manera, se evita que las hojas y el suelo permanezcan húmedos durante largos periodos, condiciones que son propensas al desarrollo de enfermedades. Este conocimiento, aunque elemental, es esencial para aquellos que buscan mantener sus jardines saludables y vibrantes.
Prevención de enfermedades
Hancock señala que muchos hongos se propagan mejor en condiciones de alta humedad. Por lo tanto, regar las plantas por la tarde o noche, cuando las temperaturas bajan y la humedad relativa aumenta, puede fomentar el crecimiento de enfermedades fúngicas, especialmente en exteriores. Estas condiciones son ideales para que los hongos prosperen, creando un ambiente perfecto para infecciones y enfermedades que pueden dañar o incluso matar plantas. El riego por la mañana ayuda a mitigar estos riesgos, promoviendo un entorno más seco y menos acogedor para los hongos.
Además, al usar un aspersor al aire libre por las mañanas, se pierde menos agua por evaporación en comparación con hacerlo en una tarde calurosa y soleada. Esto no solo es más eficiente en términos de conservación de agua, sino que también garantiza que las plantas reciban la cantidad adecuada de hidratación sin desperdicio.
Sin embargo, Hancock enfatiza que la cantidad de agua que se da a las plantas es “mucho más importante” que el momento en que se riegan. Especialmente para las plantas de interior, regarlas cuando sea más conveniente está perfectamente bien, siempre y cuando se asegure una cantidad adecuada de agua.

Impacto del riego en el crecimiento de las plantas
Algunos jardineros se preguntan si el momento del riego afecta la tasa de crecimiento de las plantas. Según Hancock, la respuesta es no. Las plantas no necesariamente notan la hora del día cuando están siendo regadas. Regar por la mañana, al mediodía, por la tarde o incluso por la noche no afectará su tasa de crecimiento. Esta aclaración resulta un alivio para aquellos que tienden a preocuparse en exceso por estos detalles.
El enfoque debe ponerse en otros factores que afectan el crecimiento, como la calidad del suelo, la exposición a la luz solar y el tipo de planta. Mientras se mantenga un régimen de riego consistente y apropiado, las plantas crecerán sanas independientemente de la hora del día en que sean regadas.
Alternativas para regar en otros momentos del día
Para aquellos que no tienen la posibilidad de regar sus plantas por la mañana, Hancock sugiere que pueden hacerlo en cualquier momento que les resulte más conveniente, siempre y cuando no rieguen demasiado ni muy poco. La flexibilidad es clave, sobre todo para aquellos con horarios más ocupados. Para las plantas de interior, el momento del día no es crítico. Y si bien es preferible regar las plantas de exterior por la mañana para reducir la posibilidad de enfermedades y evitar el desperdicio de agua por evaporación, no es obligatorio.
Hancock ofrece un consejo útil para los jardineros nocturnos que prefieren regar por la tarde. Si riegan plantas de jardín al aire libre con una manguera y deciden hacerlo a media tarde o al final del día, es crucial dejar que la manguera descargue primero toda el agua caliente que ha estado al sol. Regar durante el calor del día puede quemar las plantas, ya que el agua almacenada en una manguera al sol puede alcanzar temperaturas muy altas. Este pequeño detalle puede marcar una gran diferencia en la salud de las plantas.

Otro consejo es utilizar sistemas de riego por goteo que proporcionan agua directamente a las raíces de las plantas, minimizando la pérdida de agua por evaporación y asegurando que las plantas reciban hidratación de manera eficiente. Estos sistemas son especialmente útiles en climas más secos o durante los meses de verano, cuando el calor puede ser una preocupación.
Aunque la mejor práctica es regar las plantas por la mañana para evitar enfermedades y desperdicio de agua, es importante recordar que la flexibilidad en los horarios de riego puede ser parte de una rutina de jardinería exitosa. Adaptarse a las circunstancias y las necesidades individuales de cada planta es fundamental para asegurar su salud y crecimiento.
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