Marzo es, para muchos, el mes en el que oficialmente comienza el año, por lo que es momento del chequeo médico anual. ¿Por qué va usted al médico? Es probable que por dos motivos, o porque se enfermó o porque usted decide ir por voluntad propia.
¿Cuál de las dos opciones prefiere? Evidentemente, es mejor tomar la decisión de visitar al médico y prevenir enfermedades. Por eso, el comienzo de año es un buen momento, mucho mejor que cerca de fin de año, porque seguramente deberá hacerse exámenes y diciembre es un mes cercano a las vacaciones. Entonces, en febrero, marzo, abril, mayo, es una buena oportunidad para sacar turno con el médico y decir: “Doctor, quiero hacer un chequeo”.
¿De qué consta ese chequeo? Primero el médico le va a hacer una serie de preguntas, un interrogatorio: ¿Tiene dolores? ¿Tiene trastornos digestivos? ¿Duerme bien? Un cuestionario que lo van a orientar sobre qué estudios pedir.

Después lo va a revisar, va a auscultar el corazón, la espalda, va a palpar el abdomen, le va a tomar la presión arterial, le va a mirar los ojos. Un montón de observaciones como para orientarse en un diagnóstico y saber qué estudios le tiene que indicar.
En tercer lugar, entonces, le va a pedir un análisis de laboratorio, estudios de sangre y de orina. Estos exámenes brindan una información riquísima, porque en el estudio de sangre, usted va a ver la cantidad de glóbulos rojos, de glóbulos blancos, de plaquetas.
Los glóbulos rojos son los que llevan el oxígeno, importantísimo, si faltan se llama anemia. Los glóbulos blancos tienen que ver con la aparición de infecciones y alergias, ahí puede encontrar distintas cosas. Las plaquetas se vinculan con la buena capacidad de coagulación sanguínea.
Después, en ese mismo análisis se observan las sustancias químicas, por ejemplo, que pueden indicar cómo funciona el hígado. Es lo que se llama hepatograma (enzimas hepáticas, TGO, TGP). También se hace la medición del colesterol, el HDL, el LDL, los triglicéridos. Así como otras cosas: el ácido úrico, para saber si tiene una alteración en el metabolismo de las proteínas y prevenir la gota o alguna enfermedad articular.

O, por ejemplo, la urea y la creatinina para saber cómo funcionan los riñones. La hormona tiroidea, la tiroxina, para saber cómo está su tiroides y todo el eje tiroideo, eso se sabe muy fácilmente. En el caso de la mujer, las hormonas femeninas, la FSH, la LH, la prolactina, el estradiol, hay tanto que se puede analizar con el examen de laboratorio. La progesterona en el hombre o el PCA, por ejemplo, que se usa para descartar o para orientarse en procesos prostáticos que podrías ser un cáncer de próstata y uno lo puede prevenir y se cura.
Además, el análisis de orina puede alertar sobre cómo funciona el riñón, si hay infecciones, si hay pérdida de sangre aunque sea mínima. A veces uno no tiene síntomas, pero en la orina hay pequeños rastros de sangre y como uno está perdiendo continuamente, puede generar o condicionar anemia.
Luego de todo este detalle, vuelvo al comienzo: existen dos motivos para consultar al médico. Porque se enferma y, segundo, porque usted decide ir. ¿Qué es lo que prefiere?
*El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Y es autor de libros como: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario.” (Ed. Planeta, 2019), entre otros.
*Producción: Dolores Ferrer Novotný. Realización: Samuel Cejas. Edición: Rosario Benítez Chiarelli
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