Quema de pastizales en el Delta: qué riesgos trae para la zona central del país

Sergio Federovisky, viceministro de Medio Ambiente de la Nación, y biólogos expertos del Conicet explicaron a Infobae las consecuencias ecológicas de los incendios en los humedales de Entre Ríos

vingrassia@infobae.com
El humo de los incendios en el delta del Paraná llega a Buenos Aires y cubre la ciudad(Thomas Khazki)
El humo de los incendios en el delta del Paraná llega a Buenos Aires y cubre la ciudad(Thomas Khazki)

La ciudad de Buenos Aires amaneció gris. Más gris de lo habitual y con olor a quemado. Y no es simplemente porque estaba nublado, sino por el humo que proviene del Delta, producto de los incendios que tienen lugar en Entre Ríos en los últimos días.

El humo se origina por la quema de pastizales que realizan varios productores agropecuarios, lo que provocó que ecologistas de Entre Ríos y Santa Fe denunciaran la quema intencional de pastizales y se movilizaran para generar conciencia sobre el daño que generan estos focos al medio ambiente, como por ejemplo la biodiversidad de las islas y al funcionamiento de los humedales, además de a la salud de las personas.

El viento trasladó el humo y el olor a quemado del Delta a la Ciudad de Buenos Aires

Infobae se comunicó con Sergio Federovisky, que además de ser biólogo es el viceministro de Medio Ambiente de la Nación, para que explique la actual situación que se está desarrollando en los humedales del Delta y el peligro del crecimiento del fuego.

Desde hace varios días, ocurren incendios en el área del Delta del Paraná, afectando los humedales y todo el ecosistema
Desde hace varios días, ocurren incendios en el área del Delta del Paraná, afectando los humedales y todo el ecosistema

“La quema de pastizales generalmente tiene lugar en el mes de septiembre, cuando los productores realizan las quemas buscando el brote para volver a plantar. Investigadores del Conicet me han explicado que una hipótesis de por qué ocurren un mes antes o más es debido a que los productores están quemando juncales y pajonales, no para buscar el brote, sino para quemarlo y liberar o limpiar el terrero para favorecer la cría de ganado o eventualmente también para sembrar soja, por ejemplo. El incendio logra secar el suelo, que en esta área se trata justamente de un humedal, un ecosistema clave para la región del delta y también para la zona centro del país, ya que permite por ejemplo que el área metropolitana no se inunde”, explicó el secretario de Control y Monitoreo Ambiental de Argentina.

Y agregó: “Los humedales son clave para regular el flujo y la calidad de agua. En épocas de lluvias, retienen el agua, impidiendo grandes inundaciones en zonas urbanas. Y en tiempos de sequía, son el reservorio ideal para que el agua pueda fluir a donde más se necesita. Estas quemas que ocurren en los últimos días son equivalentes a las que tuvieron lugar en el Amazonas el año pasado, donde se busca cambiar un ecosistema, liberando terreno natural, para fomentar una determinada actividad comercial. En el caso de las tierras de los humedales, se busca reemplazarlos por pasturas o la misma agricultura, que es más difícil de implementar, pero no imposible. Esto lo que genera es una alteración y cambio de todo el ecosistema, drenando el humedal en un proceso irreversible y con graves consecuencias para el medio ambiente”.

Los humedales son clave para regular el flujo y la calidad de agua
Los humedales son clave para regular el flujo y la calidad de agua

Federovisky precisó que los humedales colaboran para que aguas abajo haya una mejor filtración y calidad del agua. “Actúan como un megafiltro natural para controlar las aguas abajo, por ejemplo que no haya inundaciones en la cuenca del río Luján y la Basílica y toda la ciudad no se llene de agua”, indicó.

Lo que eran bañados y lagunas, hoy son campos de soja con canales. Y eso no se recupera. Los procesos ambientales deben ser vistos como una película y no una foto. Esto que vemos hoy es el resultado de un proceso de expulsión de ganadería de tierra firme hacia las islas del delta. Comenzó a principios del 2000 y se profundizó con la construcción y puesta en uso del puente Rosario-Victoria. También los loteos pequeños destinados a ganadería intensiva. Lo que hizo que la cantidad de cabezas de ganado en Entre Ríos creciera de 60.000 a 2 millones en la actualidad”, afirmó el funcionario.

Los humedales colaboran para que aguas abajo haya una mejor filtración y calidad del agua, vital para que todo el ecosistema funcione en armonía
Los humedales colaboran para que aguas abajo haya una mejor filtración y calidad del agua, vital para que todo el ecosistema funcione en armonía

Patricia Kandus, profesora, bióloga, y ecóloga argentina que trabaja en el Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de General San Martín, explicó a Infobae la dinámica medioambiental de una región clave de Argentina como es el Delta del Paraná.

La parte final de la planicie fluvial del Paraná, el delta, son 19.000 kilómetros cuadrados. Es uno de los principales humedales del mundo, por su tamaño y posición estratégica. Está al final de la segunda cuenca más grande de Sudamérica. Y está a la vera del principal cinturón industrial del país. Es un sistema joven, que tiene menos de 5.000 años de antigüedad. Es un mosaico de humedales. Es un sistema de varios humedales distintos, en donde el paisaje está dominado por praderas y pastizales inundables. De bosques solamente hay un 4% de la superficie. Este humedal tiene una importancia enorme para la biodiversidad. Y para amortiguar las crecientes del Paraná”.

La planicie fluvial del Paraná, el delta, son 19.000 kilómetros cuadrados
La planicie fluvial del Paraná, el delta, son 19.000 kilómetros cuadrados

Y agregó: “Estos humedales están sometidos a distintos pulsos de inundación o sequías (aguas bajas). Están compuestos de una vegetación con mucha biomasa en pie y materia orgánica en suelo, que los hace muy ignífugos en épocas de sequía como la que ocurre actualmente”.

La especialista indicó que hoy los niveles de agua son muy bajos respecto a los registros históricos por la falta de lluvias. Eso hace que haya menos agua y el humedal se transforma en una sistema frágil y delicado. Entonces, como no hay tanta agua, muchos productores, no todos, aprovechan la oportunidad para ampliar las zonas de producción y queman pastizales, generando un grave peligro al ecosistema del delta, un lugar donde los incendios se descontrolan fácilmente.

La flora y fauna es muy diversa y rica en los humedales
La flora y fauna es muy diversa y rica en los humedales

“Otro gran peligro que advertimos desde hace ya varios años es que muchos productores, para plantar soja, fumigan esas tierras que son un reservorio natural de agua dulce. Además de afectar al humano directamente, también lo hacen con el agua que les llega a los peces, por ejemplo, el sábalo, cuya producción es la más importante en aguas continentales y se exporta”.

Y concluyó: “Me sorprende el silencio de la provincia de Entre Ríos, que debería estar pensando qué está haciendo con sus recursos. En 2008, tras los voraces incendios registrados, también luego de una gran sequía, se dictó la Ley 9.868 para el manejo y prevención del fuego. Se la llamó ley de quemas. Tienen la legislación, pero no la aplican y la Justicia parece no actuar”.

Las crecidas en el Delta del Paraná son frenadas muchas veces por los humedales
Las crecidas en el Delta del Paraná son frenadas muchas veces por los humedales

Según la Convención Ramsar, convención internacional para la protección de humedales, se define como humedal todo cuerpo de agua con menos de 6 metros de profundidad y puede tratarse tanto de sitios continentales como de costas marinas. Hace referencia tanto a ecosistemas propiamente acuáticos como ríos, lagos, arroyos o áreas marinas de poca profundidad, pero también a pantanos, turberas y llanuras de inundación (que no son exactamente ni ecosistemas acuáticos ni terrestres).

“La amplitud de esta definición puede acarrear problemas a la hora del manejo de estos cuerpos de agua dado que se confunde bajo un mismo término situaciones ecológicas muy diferentes. Pero lo cierto también es que los diferentes ecosistemas trabajan en forma conjunta y lo que ocurra en uno puede tener repercusiones sobre los otros”, explica Adonis Giorgi, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Ecología y Desarrollo Sustentable (INEDES, CONICET – UNLU), especialista en el manejo de ecosistemas acuáticos.

Distintas especies viven en armonía en los humedales del delta, las cuales se ven amenazadas por los incendios
Distintas especies viven en armonía en los humedales del delta, las cuales se ven amenazadas por los incendios

“Son ecosistemas que cumplen varias funciones y brindan varios servicios ecosistémicos. Entre ellos, la regulación de inundaciones, crecidas y sequías; el aporte de oxígeno a la atmósfera, la captación de dióxido de carbono, el mantenimiento de áreas de nidificación, refugio y de traslado de fauna y flora silvestre, el mantenimiento de biodiversidad, la generación de procesos como la autodepuración de aguas, la caza, la pesca y el interés como áreas turísticas y recreativas”.

Y agrega: “La característica diferencial que tienen los humedales son los seres vivos que lo habitan. Ellos hacen que estos servicios sean posibles”. Esto significa que no sería lo mismo para regular las inundaciones un cuadrado de cemento que un humedal, aunque tuvieran el mismo volumen porque parte del agua es atrapada por los sedimentos, las plantas, etc.”.

Los humedales son ecosistemas que cumplen varias funciones y brindan varios servicios ecosistémicos
Los humedales son ecosistemas que cumplen varias funciones y brindan varios servicios ecosistémicos

En relación a la tensión que se genera por la necesidad de proteger los humedales y ambientes acuáticos con la de aumentar la producción agrícola, menciona que “nadie plantea que no haya que cultivar nada ni hacer un aprovechamiento económico de los suelos, pero si pretendemos no dejar ni un rincón sin explotar posiblemente terminemos perjudicando nuestros propios objetivos económicos. Si para aumentar la productividad de un año luego tenemos cinco de inundaciones consecutivas, por ahí no resulta tan deseable hacerlo. Lamentablemente no se puede tener un suelo 100 por ciento productivo. La cuestión es cómo continuar mejorando los procesos productivos sin dañar el equilibrio a nivel ecosistémico”, reflexiona Giorgi.

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