Pasti
Pasti

El brunch, esa balanceada mezcla de desayuno tardía luego del remoloneo matinal del domingo, y el almuerzo tempranero para alargar la sobremesa y contemplar la siesta venidera, es una de las experiencias que, probablemente no haya tenido su origen en Nueva York, pero sí su cénit.

Fora Bar
Fora Bar

No hay ciudad del mundo donde la gama de ofertas no para de multiplicarse y cada temporada aparecen nuevas estrellas en el firmamento dominguero para ir como de tapas pero recorriendo las Big Apple. Aquí un recorrido clave de los que están a la vanguardia esta temporada innovando en barrios, estilos de menú y hasta deco.

Felice

Felice
Felice

En el bajo Manhattan un refugio gastronómico se esconde en medio del centro financiero. Felice es un sofisticado hito toscano. Conocido por su auténtica comida italiana con enfoque regional. Este íntimo sitio, reducto para pocos, junto a las estrechas calles de Wall Street que datan de la época colonial también alberga un bar y salón de vinos de nivel superior, La Soffitta, un wine bar. Las paredes brillantes revestidas de botellas y las cavas de vino de diseño que albergan la bien conservada colección de cosechas italianas del propietario, La Soffitta también ofrece una selección completa de cócteles y una mesa común para grandes brunchs en familia. Para probar la mejor pizza a media mañana.

Pastis

Pasti
Pasti

Es la tribuna que impuso Sex and the City y que no deja de ser el sitio perfecto para mostrarse. Epicentro del Meatpacking District este local es uno renovado, abierto cerca del anterior, aunque es una réplica bastante acertada. Mantiene el espíritu de bistró, con tradiciones francesas clásicas como los croissants o el croque Madam, pero con reversiones aptas para cuidar la salud.

Imposible partir sin haber degustado un par de huevos elegidos entre las decenas de formatos en que los presentan, desde la tortilla de claras a la famosa quiche.

Stella 34

Stella
Stella

Los ventanales de piso a techo y el blanco sublime están salpicados de color italiano estratégicamente distribuido, mientras el paisaje de Nueva York -incluido el legendario Empire State- se exhibe obscenamente por las ventanas.

Bastaría sólo ese elocuente escenario para sentarse en una mesa y disfrutar del brunch. Pero hay más de un teatro en Stella 34, a estrella de los restaurantes en el sexto piso de la tienda principal de Macy’s en Nueva York, como un circo, tiene muchas pistas. La carta invita con calamares fritos, ensalada de “vitello tonnato”, alguna pizzas (animarse a la de coliflor, crema y limón es un desafío), pastas salen a punto italiano, helados y el tiramisú...

Red Rooster

Red Rooster
Red Rooster

Su nombre es en honor al legendario bar clandestino de Harlem. El brunch aquí es mucho más que la comida. Sobre todo tiene ritmo. La música toma protagonismo con una banda de jazz en vivo. ¿Puede haber algo mejor para animarse a conocer el barrio? Para empezar el pan de maíz (un hallazgo) se sirve con manteca, mermelada de tomate casera y miel. Luego dos clásicos: el Hot Honey Yardbird, una de las recomendaciones del chef Marcus Samuelsson, y el Harlem Breakfast Pie.

El sitio intenta celebrar las raíces de la cocina estadounidense y las diversas tradiciones culinarias del vecindario, con un espíritu de inclusión y comunidad

The Garden

The Garden
The Garden

La luz del sol se filtra a través de ventanas altas, y las acacias africanas alcanzan el techo. En este entorno encantado el chef John Johnson evita los gestos extravagantes y los platos exagerados, centrándose en cambio en ingredientes excepcionales, de origen local. Sus menús brindan salud y sabor, destacando lo mejor que ofrecen los agricultores de la región.

Entre Madison y la Quinta Avenida, a dos pasos del Central Park, para sentirse a un newyorker a pleno y codearse entre ellos.

Locanda Verde

Locanda Verde
Locanda Verde

A pelearse cuerpo a cuerpo para hacerse de un lugar. Tribeca sigue teniendo espacios sorprendentes y majestuosos. Aunque parezca que está lleno, siempre hacen espacio para uno más. Es la típica taberna acogedora que, como a la abuela, le gusta tener a todos los polluelos en casa los domingos.

La inspiración llega de la mano de Andrew Carmellini, su chef y copropietario. Crostini de leche de oveja con miel de trufa es una posibilidad insoslayable. Las frittatas son un clásico, la recomendada es la de calabaza. No partir sin asestar un tenedor al huevo modenense.

Temple Court

Temple Court
Temple Court

Un american session con todas las letras. Bajo la batuta de Tom Colichhio, irradia una estética clásica, los icónicos ladrillos rojos quedan expuestos y los conductos sobrevuelan las mesas. Como contraste con este aspecto industrial, los visitantes se sentirán atraídos por las vidrieras multicolores en un mosaico abstracto de cuadrados verdes, rojos, azules, morados y amarillos. La carta acompaña perfectamente con reinvención de las recetas más típicas americanas. Aros de cebolla y bistec... a animarse, lo amerita.

Diner

Diner
Diner

Este reducto abrió en la víspera de Año Nuevo de 1999 en un automóvil Pullman de los años veinte en una esquina debajo del puente de Williamsburg. Hoy ocupa un antiguo vagón restaurante. Lo constante en este sitio es el cambio. Los fanáticos del brunch llegan para descubrir qué les depara el presente fin de semana. Lo que siempre asoma son sus hamburguesas de carne producto de ganado de pasturas. Los menúes están escritos a mano sobre los manteles de papel.

Ofrecen desde platos muy ligeros a una pierna de cerdo. Hay para todos los gustos. Casi todos coinciden en que los panqueques de trigo sarraceno son un must.

Tribeca Grill

Tribecca Grill
Tribecca Grill

Ha desempeñado un papel protagonista en la vibrante escena gastronómica del centro de Nueva York. Propiedad de Drew Nieporent y Robert De Niro, ofrece una experiencia de brunch por excelencia de Nueva York, mejorada con una lista de vinos ganadora del Gran Premio Wine Spectator. Originalmente fue la fábrica de café Martinson. El hermoso bar de caoba en el centro del restaurante tiene un poco de magia y mucha historia, perteneció al bar de Jack Dempsey.

El chef Brenton Lee entusiasma a los comensales con menús ingeniosos, sabores vívidos y simplemente platos deliciosos. Pastas, carnes y arraigo en las tradiciones. El clima en el sitio es espectacular.

ABC

abc
abc

Un multiespacio que se asienta en los conceptos de sustentabilidad y comercio justo, donde la deco tiene tanto peso como la gastronomía, el brunch se convierte en una experiencia vegetariana y saludable. Su cocina no tiene nada de aburrida. Aún los mas golosos pueden encontrar sabores profundos y bien logrados como en su yogurt de coco o en su french toast con vainilla y frutillas fritas. La avena con hongos es soberbia.

Chez Ma Tante

Chez ma tante
Chez ma tante

Casi nórdico, sirve comida europea, inspirada en restaurantes discretos pero personales. Una mezcla de pub, café, bistro y trattoria, el canadiense Aidan O’Neal y el nativo de Nueva York, Jake Leiber, sirven platos como papas fritas con alioli al ajillo, terrina de cerdo con salsa de ravigote, colinabo y ensalada de manzana, y Paletilla de cerdo a la parrilla con salsa verde y lentejas.

No partir sin pedir los panqueques. Llegan bien dorados por fuera y súperesponjosos por dentro, con leudado mágico que los eleva más allá de lo creíble.

El Grand Salon

The Gran Salon
The Gran Salon

Gana su nombre a través de una paleta de platino y brillantes tonos neutros, paredes cubiertas de seda Jouffre, pisos de parquet y lujosas banquetas de respaldo alto. Aquí, las bebidas y las comidas se dan bajo una lámpara de araña de Baccarat de 64 brazos.

Cocina de inspiración alsaciana del nuevo Director Culinario y el Chef Gabriel Kreuther, galardonado con dos estrellas Michelin. Visualmente deslumbrante con una dosis del je ne sais quoi francés, el Gran Salón es inherentemente memorable, una cualidad muy adecuada para brunch como de estrellas.

Prune

Prune
Prune

Gabrielle Hamilton es la chef y propietaria en East Village. Fue nominada al Mejor Chef de Nueva York en 2009 y 2010 por la Fundación James Beard, y en 2011, ganó la categoría. Ideó un café francés típico al que se conoce por el boca a boca como “el restaurante perfecto”. Su propuesta es familiar con extrema atención a los ingredientes. Hay salchichas de cordero, ostras y persas baby, papas rosti y garbanzos guisados.

Las tortillas tienen un despliegue inmenso: queso suizo, cheddar, queso crema, jamón, tocino, salmón ahumado o canadiense... y sigue la lista.

CUT by Wolfgang Puck

CUT by Wolfgang Puck
CUT by Wolfgang Puck

Aquí es donde los corredores de Nueva York cierran sus operaciones mezcladas con comidas energéticas, y donde los residentes de Tribeca vienen a relajarse los domingos, mientras los viajeros del mundo se sumergen en la emergente escena culinaria del centro de Nueva York.

Un asador elegante y contemporáneo con una estrella Michelin ha cambiado la forma en que los estadounidenses cocinan y comen combinando técnicas clásicas francesas con influencias de California y Asia, así como los ingredientes más frescos y finos.

El interior, diseñado por el diseñador francés de vanguardia Jacques Garcia en asociación con Kimberly Brown y STRATA Architects, se complementa con obras de arte curadas para el espacio por Gelila Assefa Puck. Ver y comer.

Bar Flora

Fora Bar
Fora Bar

Es el tercer restaurante del chef uruguayo Ignacio Mattos, instalado. En 2016, Flora fue nombrado uno de los mejores restaurantes nuevos de la ciudad por el New York Times, y New York Magazine lo llama el mejor restaurante en el Upper East Side.

Hay una amplia selección de barra cruda que ofrece clásicos como cóctel de camarones y torres de mariscos con un toque de originalidad; una variedad de platos más pequeños como ensaladas, costillas de cordero y croquetas; una hamburguesa; y platos principales más importantes, como bistec y rodaballo a la parrilla para compartir. ¿Un preferido? El sándwich de huevo y queso que viene acompañado de chutney de tomate.

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