Por Graciela Gioberchio

"Precios imperdibles", "Ofertas imposibles", "Todo al costo", "3 x 1", "60% off", "Sale" y más frases en inglés como "It's here" y "Hurry up" que buscan apurar el interés por comprar. Con grandes letras y colores estridentes, los carteles de rebajas tentadoras están por todos lados: empezaron a aparecer ni bien Papá Noel dejó los regalos al pie del arbolito y, convertidos en una estrategia comercial para remontar las deprimidas ventas, ya coparon shoppings, avenidas comerciales y vidrieras digitales.

Comerciantes, diseñadores, modistos e industriales de la indumentaria y el calzado tienen muy presente que en los últimos años los hábitos de los consumidores argentinos cambiaron, y mucho, con la profundización de la crisis económica y el deterioro del nivel adquisitivo. Adoptaron una actitud austera, prudente y conservadora, están cada vez más cuidadosos en sus gastos y son tenaces buscadores de descuentos, una condición central a la hora de definir la compra.

En diálogo con Infobae, Alicia Hernández, gerente general de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), resume: "Hoy estamos en una promoción permanente en sus distintas variantes: cada negocio, cada marca, está tratando de llevar adelante su estrategia de supervivencia con rebajas de hasta el 60%, ofertas de '2 x 1' y '3 x 1', promociones bancarias y cuotas del Ahora 12. Nuestro sector está muy golpeado: no es sólo la inflación y el desplome de las ventas (el último número del INDEC relevó un retroceso del 16,3% en los shoppings), también tasas altísimas, incremento de las importaciones, convocatorias de acreedores y cierre de locales".

El verano está de remate: en las vidrieras hay de todo, y para todos los bolsillos. Desde prendas a 100 y 200 pesos hasta remeras que en diciembre rondaban los 700 pesos y hoy se pueden conseguir a menos de 300; mallas que trepaban a 1.300 pesos y ahora se ofrecen a 600 o sandalias de 2.000 pesos que bajaron a 1.400. Hay locales que suman un extra de 20% off si se compran dos prendas o más. Siguen algunas promociones bancarias puntuales y los pagos con tarjeta de crédito en 3, 6 y hasta 12 cuotas sin interés. Son tiempos para aprovechar, revolver canastos, revisar percheros y analizar la posibilidad de conseguir ropa y calzado de calidad a precios más accesibles.

Liquidaciones, ofertas y saldos

Es conveniente repasar una serie de cuestiones legales y recomendaciones que pueden ayudar a enfrentar las diferentes situaciones. En Acción al Consumidor (ADELCO) aconsejan "tener los ojos bien abiertos para no caer en rebajas engañosas", como así también estar atentos a guardar facturas o tickets de compra, folletos publicitarios y fotografías para respaldar un eventual reclamo", advirtió a Infobae Claudia Collado, titular de la entidad.

"En primer lugar, las ofertas deben ser veraces, claras, no pueden inducir a error o engaño y, cualquiera haya sido su forma, obligan al proveedor como parte del contrato. Esto debe ser así en todo el país, tal como lo establece la Ley Nacional de Defensa del Consumidor (24.240)", apuntó Sergio Procelli, presidente de Consumidores Argentinos.

La normativa nacional trata en forma general a las acciones de promociones de ventas. La única jurisdicción que tiene una norma que las categoriza es la Ciudad de Buenos Aires: en 2010 incorporó la ley 3504, que diferencia entre liquidaciones, ofertas y saldos. Para la ley porteña, la oferta es una rebaja de precios; la liquidación es la venta a menor precio de los productos de una temporada que termina, y los saldos son los artículos con fallas o deteriorados.

Liquidaciones: se realizan exclusivamente al cierre de las temporadas y los artículos que se liquidan deben corresponder a la temporada estival o invernal de cada año. La ley dice que la estival se puede llevar a cabo entre el 1° de febrero y el 31 de marzo; y la invernal, entre el 1° de agosto y el 30 de septiembre. Pero por cuestiones económicas los tiempos cada vez se adelantan más: las de verano arrancan ni bien terminan las Fiestas y las de invierno, en junio.

Ofertas: son las acciones promocionales que ofrecen descuentos o condiciones de venta más favorables (como por ejemplo los clásicos "2 x 1", en los cuales la prenda de menor valor no se paga) y se pueden hacer en cualquier momento del año. Estos productos deben exhibirse en un espacio determinado y señalizado con la información destacada de la rebaja o característica de la oferta.

Saldos: son artículos cuyo valor están disminuidos a causa del deterioro, defecto de producción o por tratarse de productos discontinuos o usados. Son, por ejemplo, prendas con fallas, rotas o dañada por la exposición en las vidrieras. En todos los casos el vendedor debe informar cuál es la condición del producto ofrecido.

"Ya no son para liquidar stock"

Como en algunas ocasiones estas definiciones suelen contraponerse con el tipo de anuncios comerciales tradicionales y pueden generar algunas confusiones (usar la palabra "liquidación" fuera de los plazos establecidos, uno de los casos más frecuentes), en la Legislatura porteña ya se han presentado proyectos para adecuar la ley a los usos, costumbres y necesidades actuales. "Es un pedido que venimos haciendo hace tiempo. Es necesario que la norma se 'aggiorne' a la realidad", dijo Hernández de la CIAI.

Y apuntó que la crisis le puso otro ritmo al ciclo de vida de la oferta de la moda. "Hay marcas líderes que tuvieron que bajar fuertemente su stock del verano vendiendo con elevados descuentos, incluso antes de la Navidad, porque ya en febrero presentan la primera colección de la temporada otoño invierno".

"Es que, en el actual contexto de caída de las ventas, las liquidaciones ya perdieron la misión original que tenían, eran una herramienta para liquidar stock. Hoy son un incentivo permanente de las ventas, con una erosión fuerte del margen de ganancia en un contexto de elevación de costos", analizó el economista Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market. "En diciembre ya se ofrecieron descuentos de entre el 15% y el 25%, y ahora son del 30%, 40% y más. Básicamente el cambio fue intensificar el nivel de descuento ante la necesidad de hacerse de liquidez ante un panorama complicado", agregó.

Cómo actuar y evitar engaños

En las asociaciones de consumidores insisten en que hay que estar muy atentos para actuar ante cada promoción y no dejarse engañar fácilmente. Ocurre que se prometen descuentos del 30% al 60%, pero luego en los percheros son muy pocas las prendas que alcanzan esas rebajas. A esto se suma que, en ocasiones, las promociones tienen un stock tan reducido que es muy difícil encontrar al menos dos talles de cada prenda. O luego hay impedimentos para hacer cambios o devoluciones. Aquí, un detalle de los puntos más importantes para prestar atención:

Precios: "En primer lugar, es necesario aclarar que todos los productos a la venta deben tener exhibido su precio final (con impuestos incluidos) expresado en pesos argentinos ($) y si se opta por informar su precio en dólares estadounidenses (U$S) tiene que tener una tipografía menor al valor en pesos", precisó Jorge Surín, especialista en derecho del consumidor y profesor titular de Derecho del Consumidor de la Universidad de Belgrano (UB).

(Getty)
(Getty)

En el caso de las rebajas, la mercadería debe estar marcada sí o sí con dos precios: el anterior y el actual, ambos en forma claramente legible, indicando el descuento publicitado. El precio anterior se puede tachar, pero con una simple línea, no en su totalidad porque debe leerse sin dificultad. Todos los porcentajes de descuentos tienen que diferenciarse fácilmente y por eso los productos deben exhibirse separados con carteles, etiquetas o identificadores que indiquen, de manera clara, las rebajas aplicables.

Pueden surgir algunas suspicacias respecto al precio anterior del artículo en rebaja. La ley porteña dice que ese precio es el que fue aplicado "a productos idénticos durante un período continuado de por lo menos un mes en forma inmediatamente anterior al momento de la rebaja". Se busca evitar que, por caso, se aumente un 30% el precio de una prenda y una semana después se ofrezca con un porcentaje igual de descuento. Es algo muy difícil de corroborar a menos que ese precio haya sido incluido en alguna publicidad del comercio o, por su interés particular hacia la prenda, el consumidor lo haya registrado, por ejemplo, con una foto en su celular. "Por eso es fundamental el control del Estado", remarcó Collado de ADELCO.

Cambios: en las compras de ropa con rebajas también aparecen las trabas que ponen los comercios para realizar cambios. En este sentido, Vilma Bouza, directora general de Defensa del Consumidor porteña, fue precisa: "Las prendas de vestir o calzados adquiridos en liquidaciones, como así también los que están señalizados como 'artículos de segunda selección', pueden ser cambiados según lo establecido en la ley 3.281 de la Ciudad: tienen 30 días para cambiarlos en cualquier día y horario en los mismos días y horarios en los que el comercio atiende al público", explicó a Infobae.

En tanto, los productos que se venden como "saldos" no tienen cambios. Los especialistas consultados afirmaron que no están incluidos en la norma, que se trata de una modalidad de "usos y costumbres" y por eso es importante que estén debidamente identificados.

En las jurisdicciones del país que no cuenten con una normativa al respecto, los especialistas consultados señalan que la Ley Nacional de Defensa del Consumidor (24.240) obliga a los comercios a informar en detalle las condiciones de cambio del producto, garantizando un trato digno y equitativo.

En todos los casos se sugiere a los consumidores conservar siempre el ticket de compra o en su defecto el de cambios, porque son esos comprobantes los únicos válidos para realizar un reclamo. La bolsa de un comercio no permite establecer fehacientemente la fecha de compra y otros aspectos esenciales del derecho.

Garantías: todos los productos nuevos tienen una garantía legal de 6 meses por fallas en su fabricación, que también se hace extensiva a indumentaria y calzados. Por ejemplo, los comercios tienen la obligación de reparar el calzado si rompe dentro de ese plazo, o cambiarlo en caso de no poder arreglarlo.

Stock: tanto en los locales como en las publicidades, se debe informar el stock existente, es decir la cantidad de unidades disponibles para la venta, los lugares donde se comercializan y el período de vigencia de la promoción. Y si el producto con rebaja se agota tiene que anunciarse de la misma manera y la promoción debe cesar en forma inmediata. Si esto no sucede, el consumidor tiene derecho a exigir un producto equivalente, de similar calidad -o mejor, si no hubiere- a idéntico precio al ofrecido en la rebaja de precios.

(Getty)
(Getty)

Medios de pago: otra dificultad que se presenta en las promociones es que la mayoría de los comercios imponen que sólo se abonen en efectivo. No puede haber diferencia de precios entre el pago en efectivo y el pago con tarjeta de débito o de crédito en un solo pago. Y desde octubre del año pasado, el monto mínimo para pagar con tarjeta de débito es de $10, en tanto que los comercios deberán aceptar todas las tarjetas de débito para transacciones de $100 o más.

Compras por Internet: otra de las pautas a tener en cuenta por los compradores es que, cuando la compra se realiza en forma no presencial a través de una web, o mediante un llamado telefónico, el consumidor dispone de 10 días para arrepentirse y anular la operación comercial. En este caso, no será necesario expresar ningún motivo más que la disconformidad con el producto, en tanto el comercio deberá reembolsar el total de lo abonado.

Liquidación por cierre: en cualquier época del año también hay locales que intentan captar la atención con precios bajos argumentando un cierre definitivo o traslado que pocas veces ocurre. Específicamente para estos casos, la misma ley que diferencia entre liquidaciones, ofertas y saldos, dice que el local sólo podrá hacer estos descuentos por un período que no puede superar los dos meses, prorrogable por un mes más, antes de bajar la persiana.

Cómo reclamar: En la Ciudad, mediante la aplicación BA 147 para celulares se puede solicitar la inspección a un comercio, subir fotos de la infracción detectada y conocer el resultado de esa verificación en 72 horas. Otras vías de atención son la web del Gobierno de la Ciudad, la línea gratuita 147 y las redes sociales: Facebook /BAconsumidor y Twitter @BAconsumidor. En el resto del país, se encuentra a disposición la Ventanilla Federal Única de Reclamos de Defensa del Consumidor para ingresar los reclamos y también la línea gratuita de orientación al consumidor (0800-666-1518) para recibir consultas de lunes a viernes de 8 a 20.

SEGUÍ LEYENDO