La mujer que llegó a pesar 102 kilos y ahora aseguran que tiene 0% de grasa corporal

Un video en el que la fisicoculturista Eleonora Dobrinina ostenta su cuerpo bien tonificado abrió el debate sobre los peligros de excederse con el ejercicio. Cómo lo hizo. La opinión de un experto

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El video es elocuente: una mujer fisicoculturista posa ante la cámara con un cuerpo llamativo por lo musculoso. Exhibe orgullosa su abdomen marcado, sus brazos y sus piernas, y parece que su figura no podría estar más tonificada. La publicación promete desde su título que la protagonista, la moldava Eleonora Dobrinina, ostenta un 0 por ciento de grasa corporal, y no tardó en cruzar el mundo para convertirse en tema de polémica sobre los beneficios y problemas de llevar ese estilo de vida, sobre todo con el aditivo de que hace seis años pesaba 102 kilos.

El cuerpo de una persona normal y saludable tiene entre un 20 y un 25 por ciento de grasa. El de un deportista de élite, 10 por ciento. En el caso de los fisicoculturistas, en cambio, el número desciende al 5 por ciento, pero no por mucho tiempo, sino como resultado de un proceso de muchas semanas –hasta 16– de preparación planificada de cara a una competencia. Una vez que ésta termina, el trabajo es recuperar grasas con otro plan ordenado y paulatino, que incluye mayor ingesta de carbohidratos y la reducción de ejercicios aeróbicos.

Al momento de competir, los
Al momento de competir, los fisicoculturistas alcanzan reducir su grasa corporal hasta un 5 por ciento

"Tener un porcentaje tan bajo no solo implica exceso de estrés para sostenerlo, sino que es perjudicial porque decanta en un proceso de pérdida de masa muscular, que es utilizada por el cuerpo como combustible", advirtió a Infobae Francisco Ozores, campeón argentino, campeón Mercosur y varias veces integrante de la selección argentina en la categoría de fisicoculturismo clásico. "El cuerpo busca el equilibrio, y nos pondría frenos si quisiéramos conservar ese estado por más tiempo".

Si bien destacó el trabajo de la culturista del video, Ozores, que además de profesor de educación física y personal trainer es técnico en antropometría –estudia y trabaja sobre las medidas del hombre y su composición corporal–, puso en duda que efectivamente haya logrado el 0 por ciento, y entendió que puede ser una exageración: "Hay que tener en cuenta también a la grasa intravisceral, la que rodea y sostiene a los intenstinos y que uno no puede eliminar por completo porque sería muy peligroso".

Su pasado, bien distinto

Con más de 300 mil seguidores, Dobrinina usa Instagram para compartir su día a día en el gimnasio y en los torneos, y hasta reconoce con culpa algún que otro permitido con las comidas. Sin embargo, llama la atención una publicación en la que se compara con su aspecto de 2010. Un momento de su vida que, en sus propias palabras, fue tanto un hecho aislado como un punto de inflexión.

En su biografía, Dobrinina explicó que siempre disfrutó de ir al gimnasio, y hasta trabajó como personal trainer, pero que su vida dio un giro cuando dejó Moldavia para irse con su madre a vivir a Canadá. "No podía entrenarme como lo hacía en mi país", reconoció. Amante de las golosinas, no tardó en subir de peso, y su estado se agudizó cuando quedó embarazada. Superar la barrera de los 100 kilos significó un quiebre en su cabeza, y se prometió a sí misma un cambio. "Voy trabajar para verme incluso mejor que antes", dijo.

Con el objetivo bien presente, Dobrinina renovó su pasión por la actividad física y comenzó un proceso que no paró más, que terminó por convertirla en una fisicoculturista profesional y de renombre en todo Norteamérica. No hay dudas de que con determinación las personas pueden conseguir  objetivos que en otro momento podrían parecer increíbles. El debate, entonces, es cuáles son los límites.

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