El Convento de Santo Domingo, protagonista de las invasiones inglesas

En el barrio porteño de Monserrat, este templo católico, declarado Monumento Histórico Nacional en 1942, aún conserva las marcas de lo que fue una de las batallas que marcaron el destino del pueblo argentino. Su historia

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El convento de Santo Domingo
El convento de Santo Domingo tiene una historia particular respecto a las invasiones inglesas

Muchos se preguntan cuál fue el motivo motivo principal por el cual Buenos Aires fue el epicentro de las invasiones inglesas. La respuesta parece simple: durante el siglo XIX el mercantilismo era la base de la economía mundial, por eso la posesión de minas productoras de metales aportaban prestigio y poder a quienes las administraban.

En ese entonces el Virreinato del Río de la Plata estaba bajo el dominio del imperio español. Las minas de Potosí, ubicadas en el alto Perú, suministraban la mayor cantidad de plata a la corona y esa recaudación pasaba por el puerto de Buenos Aires. Esto demuestra el valor económico y estratégico que tenía la región, tanto para los ingleses como para los españoles.

La corona española buscaba tener una mayor centralización y control del Virreinato del Río de la Plata debido a la importancia económica que florecía por estos lados del mundo.

El 8 de junio de 1806, la flota británica comandada por el general William Beresford -que se encontraba en las costas uruguayas- cruzó el Río de la Plata y desembarcó en lo que sería la actual ciudad de Quilmes en la provincia de Buenos Aires.

Desde Buenos Aires, el Virrey Rafael de Sobremonte movilizó a las milicias. Sin embargo, con las tropas que contaba no resistiría al ataque británico. La suma de una fuerza al mando del coronel Isidro, de algunos paisanos de Pueyrredón y de cientos de voluntarios que se unieron al ejército de Reconquista, lograron que Liniers y sus tropas derroten a un destacamento inglés. Esta fue la clave para avanzar, toparse con Beresford y tomar el control de la zona.

Una ilustración de época para
Una ilustración de época para recordar la historia argentina

El 12 de agosto las fuerzas de Liniers atacaron el centro de la ciudad, forzando a los británicos a buscar refugio nuevamente, esta vez en el Fuerte. Santiago de liniers los contraatacó por las calles adyacentes a la Catedral, los rodeó y no les dio más opción que rendirse y así desalojarlos de la Plaza, el Cabildo, la Catedral y los edificios de la zona.

Paralelamente, Juan Martín de Pueyrredón les arrebata una bandera al Regimiento 71 Highlanders y dos a la marina. Liniers realizó una promesa en una de las celdas del Convento de santo Domingo: le ofreció a la Virgen del Rosario las banderas capturadas si el ejército argentino lograba la victoria contra los ingleses. Finalmente, Beresford se rindió el 12 de agosto El 24 de ese mismo mes, Liniers cumplió su juramento.

¿Qué pasó con las banderas en la segunda invasión inglesa?

La historiadora Ana María Di Consoli sostuvo que "en 1807 los británicos al mando del brigadier general Crawford, entraron por la puerta de servicio del convento de Santo Domingo (ubicado en la Avenida Belgrano al 400), por la calle Venezuela. Ellos sabían que las banderas estaban colgando en las cornisas del lugar", dijo.

"En ese mismo momento izaron la bandera británica. Los patriotas argentinos no se rindieron, los bombardearon con obuses desde los altos de la residencia de Tellechea y de esa manera recuperaron el templo y las bandera. Posteriormente, el Teniente Leyva subió a la torre a izar nuevamente la insignia española", explicó Di Consoli.