Rocío Oliva recreó los tirantes mensajes y llamados que intercambió con Claudia Villafañe durante el velatorio de Diego Maradona

Quien fuera la pareja de Diego sigue lamentando no haber podido ingresar a la Casa Rosada para un último adiós: “Quería verlo con el cajón abierto para poder darle un beso y despedirme”

Rocío Oliva, en su nota con Luis Novaresio (Video: "Animales Sueltos", América)

A diez días de la muerte de Diego Maradona, Rocío Oliva -quien fuera pareja del astro durante seis años en Dubai- todavía no comprende por qué no pudo entrar a su velatorio. Tampoco encuentra una respuesta satisfactoria. Sí tiene en claro quienes se lo impidieron: Dalma y Gianinna Maradona y su mamá, Claudia Villafañe. Y hasta ensaya una explicación: considera que las hijas mayores del 10 buscaron “minimizarla”. “No sos nadie”, habría sido el mensaje tácito.

En diálogo con Luis Novaresio en Animales Sueltos, por América, la futbolista de Bella Vista recreó cómo fue esa madrugada del jueves 26 de noviembre, cuando la Casa Rosada (según Rocío, a Maradona ”también le hubiera gustado que fuera en la cancha de Boca”) recibió el féretro de Pelusa para dar comienzo a la despedida para los más íntimos, los más cercanos. Y ella entendía que debía estar. No lo consiguió.

En la noche del miércoles 25, a casi 12 horas de producirse el fallecimiento que sigue conmoviendo a toda la Argentina, Rocío regresó a su casa después de salir al aire en Polémica en el Bar. Pensaba acostarse para dormir “tranquila” y al otro día asistir al velatorio. Pero su mamá le advirtió que a las 6 de la mañana cerrarían el cajón. La apremiaba el tiempo. “Me agarró una especie de desesperación. Yo quería verlo con el cajón abierto para poder darle un beso y despedirme”. Y así fue como le dijo a su mamá: “¡¡Vamos ya!!”. Se bañó en un instante, se cambió y agarró su auto para ir a la Casa de Gobierno.

“Siento que verme era un deseo también de él -sostiene Rocío-. Eso es lo que me hace decir: ‘Ay, yo quería despedirme’. Es duro, pero siento, yo, Rocío, por ahí nada que ver, que hasta que no diga: ‘La Flaca todavía no vino’, no sé si va a poder descansar en paz. Pero también me deja tranquila que desde el lugar adonde esté, él sabe que ese día yo llegué ahí”.

Rocío Oliva en su auto, frente a la Casa Rosada (Foto: Tony Gómez)
Rocío Oliva en su auto, frente a la Casa Rosada (Foto: Tony Gómez)

En viaje a Plaza de Mayo, Oliva le escribió a una de las hermanas de Maradona para “tantear cómo estaba la situación”. También le mandó un mensaje a Claudia. “Lo vio y no me contestó nada”. Pero no se preocupó: “Pensé que iba a entrar, sinceramente”. Ya en el ingreso, a las 3 de la madrugada, pasaban “muchos autos y gente caminando”, pero ella no. Diez minutos, 20... “¿Hay algún problema, que no puedo entrar?”, le preguntó a un hombre de seguridad. “Estamos esperando que Claudia nos dé la orden”, fue la repuesta.

Hubo un nuevo mensaje a la ex esposa de Maradona. “Estoy afuera. Te pido por favor: necesito pasar, son cinco minutos, entro, le doy un beso, me doy medio vuelta y me voy”. Pero... “Nada: media hora, 40 minutos. Empezaron entrar jugadores, (como Javier) Mascherano. Nada. La llamo. ‘Yo no tengo nada que ver’, y me cortaba”.

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Luego de hablar con los periodistas apostados en la Casa Rosada, a Rocío le sonó el teléfono: “Me llama Claudia y me dice: ‘No digas que soy yo porque no tengo nada que ver’. ‘Entonces, ¿quién tiene que ver?’, le digo. Me da un nombre. Me empezaron a llegar mensajes de gente que no conozco: ‘Llamalo a (Guillermo) Cóppola, que está adentro’. Y yo llamaba a todo el mundo. Lo veo a Cóppola, me voy corriendo a la reja y le empiezo a gritar; me ve y sigue manejando. ‘Bueno, chau, nadie quiere que entre’ (pensé). Llamé a (Víctor) Stinfale, que estaba adentro. Me dijo que lo manejaban Claudia y las hijas”.

Dalma y Gianinna Maradona, en Casa Rosada; de espaldas, la vicepresidente, Cristina Kirchner (izquierda) y Claudia Villafañe (a la derecha)
Dalma y Gianinna Maradona, en Casa Rosada; de espaldas, la vicepresidente, Cristina Kirchner (izquierda) y Claudia Villafañe (a la derecha)

A las 7 de la mañana se acercó el mismo efectivo de seguridad: “Andá a hacer la fila, como todo el mundo”. En ese momento Rocío se fue. El cajón ya estaba cerrado. “Estuve desde las 3 parada en esa puerta, intentando poder entrar. Diego conoce a esa Rocío, la que no se da por vencida, insiste e insiste. Por un lado duermo tranquila, por otro...”.

Oliva admite que, “desde el momento en que Diego no está más físicamente”, ya no tiene “nada más que ver” con Dalma y Gianinna. “Pero como les dije a ellas: el daño no me lo hicieron solo a mí, el daño se lo hicieron a él”, dice, y asegura que en el tiempo que pasó con El 10 (”Fueron muchos años...”), ella “colaboró mucho para que pasen cosas importantes” entre Maradona y sus dos hijas mayores. “Sus ojos eran Dalma y Gianinna”, sostiene.

Días felices: Diego Maradona y Rocío Oliva
Días felices: Diego Maradona y Rocío Oliva

Además, en su diálogo con Novaresio, Rocío se excusó de definir al máximo ídolo de la Selección Argentina como el amor de su vida. “Sí fue un hombre muy importante porque yo aprendí mucho. Me decía: ‘Yo te voy a enseñar a ser mujer’. Es que yo era joven. Y aprendí”. De acuerdo a su testimonio, Maradona -a quien vio por última vez días antes del inicio de la cuarentena- seguía jurando que estaba enamorado de ella.

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