Phoenix, Ryder, Close, Pfeiffer, los Arquette y un pasado en común: crecieron en sectas

Los padres suelen transmitir sus creencias religiosas o su estilo de vida a sus hijos. Pero en algunos casos llegan a límites extremos, como lo prueban las infancias de estos artistas

Joaquin Phoenix, Winona Ryder, Glenn Close y Patricia Arquette
Joaquin Phoenix, Winona Ryder, Glenn Close y Patricia Arquette
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Aunque no suelen hablar mucho de estas experiencias, varios actores de Hollywood contaron que crecieron en sectas o en extrañas comunidades. Para algunos ese tiempo los marcó para siempre, pero otros lo superaron y simplemente lo consideran parte de lo que hoy son.

Joaquin Phoenix

Joaquin Phoenix (Reuters/ Mario Anzuoni)
Joaquin Phoenix (Reuters/ Mario Anzuoni)

Los padres de la estrella de Joker pertenecían a un grupo religioso llamado Los Niños de Dios, y como misioneros se mudaron a Puerto Rico. La secta se basaba en la “ley del amor”, sin embargo fue prohibida en 1978, denunciada por prostitución y pedofilia.

Pero antes de la prohibición, los Phoenix eran miembros convencidos, por eso decidieron criar a sus hijos en un ambiente libre, creativo y con algunas particularidades. Sin trabajo fijo, el matrimonio pedía dinero en la calle mientras los chicos -no escolarizados, por opción- cantaban canciones religiosas.

A todos los llamaron con nombres asociados a la naturaleza. River (río), Rain (lluvia), Liberty Butterfly (Mariposa de la libertad) y Summer (verano). Consustanciado con el estilo familiar, a los tres años, Joaquin decidió que él también quería una vida natural, y decidió que se llamaría Leaf (hoja) y que, además, sería vegetariano, decisión que todavía mantiene.

En 1977 la familia abandonó la comunidad y se instaló en Florida. Lo hicieron al comprobar que su líder, David Berg, se volvía rico y poderoso mientras que el resto vivía en la pobreza y era denunciado por hijas y nietas por abuso sexual. Además se los incentivaba a la práctica del flirty fishing, la prostitución religiosa. Ya alejados cambiaron su apellido, Summer, por Phoenix, en referencia al mito del ave que resucita.

Winona Ryder

Winona Ryder
Winona Ryder

La protagonista de El joven manos de tijera también tuvo una infancia particular. Su madre era productora de videos y su padre era un reconocido editor y librero, sin embargo eligieron una vida hippie.

Cuando Winona cumplió siete decidieron instalarse con otras ocho familias en una comunidad llamada Rainbow, al norte de California. Entre todos armaron una granja comunitaria y vivían de lo que producían. El grupo se fundamentaba en dos principios: la no violencia –aunque luego serían acusados de robo y tráfico de drogas– y el no uso de la electricidad. Sin televisión cerca y con las computadoras lejos, Winona se entretenía leyendo. Así se hizo fanática de El guardián entre el centeno, de Jerome Salinger. En esa comunidad nació su pasión por la actuación, gracias a las películas comunitarias que se proyectaban en el granero, único lugar donde estaba permitida la electricidad.

Pero luego de tres años de esta experiencia, la familia decidió volver a la ciudad, ya que se dieron cuenta de que ese estilo de vida “no encajaba con ellos”. Winona reconoce que sus padres siguen llevando un estilo de vida bohemio, pero no repitieron experiencias comunitarias.

Glenn Close

Glenn Close (Reuters/ Mario Anzuoni)
Glenn Close (Reuters/ Mario Anzuoni)

Aunque no suele hablar mucho de eso, la genial actriz formó parte, entre los siete y los 22 años, del MRA (Moral Re-Armament), un grupo ultraconservador. Sus padres, William Taliaferro Close y Bettine Moore, aislaron a sus cuatro hijos en esa secta fundada por Frank Buchman, un fanático religioso que consideraba a la cultura como una fuente de pecado y que durante un tiempo simpatizó con los nazis.

Guiados por su líder, los padres de Glenn viajaron como misioneros por Filipinas, Birmania, Japón y la India. Finalmente se establecieron en Caux, una pequeña ciudad suiza. Su hogar era un hotel de 400 habitaciones, rodeados por rejas metálicas que no debían pasar “para no caer en manos de los comunistas”, como les advertían. Fue en esa época que el padre de la actriz recibió una oferta para ejercer como médico en el Congo. Su madre y dos de sus hermanas se mudaron con él, y Glenny su hermano quedaron en Suiza al cuidado de los líderes del culto.

La actriz prefiere no recordar la experiencia. Pero en una entrevista en The Hollywood Reporter contó: “Básicamente no te permitían hacer nada, o te hacían sentir culpable por cualquier deseo antinatural”. Y siguió: “Tenía pesadillas por pensar en cosas que supuestamente no podía pensar. Pesadillas que primero representaban un sentimiento de traición; después, se repetía una idea: ‘Te equivocas, te equivocas’. Finalmente llegó la calma y fui capaz de marcharme […] Pero cuando has estado en un grupo donde te dicen cómo debes vivir y qué debes sentir, desde que tienes siete años hasta los 22, está claro que deja una profunda huella en ti”.

Los hermanos Arquette

Patricia Arquette (Frederic J. Brown/ AFP)
Patricia Arquette (Frederic J. Brown/ AFP)

Rosanna, Patricia, Alexis, Richmond y David Arquette siempre se mostraron unidos e inseparables, quizá porque desde chicos padecieron las prácticas de la secta Subud. Sus padres adherían a las ideas de Muhammad Subuh Sumohadiwidjojo, un líder religioso de Indonesia que animaba a sus seguidores a comunicarse con Dios de una manera distinta y sin importar la religión.

Sus padres y un grupo de amigos decidieron fundar Skymont, vivir en una comunidad de Virginia y de manera aislada. No usaban electricidad, no tenían baños ni agua corriente. Sin embargo, los abusos no fueron de los líderes, sino de sus propios padres. Adictos a las drogas y al alcohol, solían ejercer violencia física contra sus hijos. Una vez, su madre atacó a Rossana con un cuchillo y otra casi ahoga a Patricia. Para escapar de ese horror, David comenzó a automedicarse con alcohol y drogas que robaba desde los cuatro años. Pese a estos recuerdos, los hermanos Arquette rescatan que sus padres solo quería “una sociedad utópica”.

Michelle Pfeiffer

Michelle Pfeiffer (Maria Laura Antonelli/AGF/Shutterstock -10438708ca-)
Michelle Pfeiffer (Maria Laura Antonelli/AGF/Shutterstock -10438708ca-)

A los 20 años, recién llegada a Hollywood y mucho antes de convertirse en una estrella, la actriz participó activamente de un movimiento conocido como Respiracionismo. Este grupo afirmaba que las personas pueden dejar de alimentarse y vivir solo de la energía solar. Con apenas 20 años, esta teoría que parece una locura a ella le resultó razonable y adhirió a sus principios.

Según contó en una entrevista en The Telegraph, conoció a los respiracionistas mediante unos vecinos. Al principio creyó que eran entrenadores personales, ya que “trabajaban con pesas y ponían a la gente a dieta, lo suyo era el vegetarianismo”. Poco a poco se fue acercando cada vez más a ellos, participaba de sus reuniones y aunque no llegó a convivir, sí les solía entregar dinero.

Fue entonces que conoció a su primer marido, el actor Peter Horton, y mientras lo ayudaba a preparar su papel en una película sobre la secta Moon, se dio cuenta de que ella estaba en otra y dejó de asistir a las reuniones y de mantener contacto con sus miembros.

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