Fernando Siro en diferentes imágenes de su vida
Fernando Siro en diferentes imágenes de su vida

Dueño de un estilo actoral único e irrepetible, Fernando Siro transitó su carrera de más de medio siglo por el teatro, el cine y la televisión. Su desembarco en el medio artístico llegó en 1951 con el personaje de Steve en Un tranvía llamado deseo, y se extendió hasta Matrimonios y algo más, pasando por la conducción del recordado ciclo humorístico Café Fashion. En un momento de su vida, aquel actor que había trabajado en más de 60 obras teatrales y 50 largometrajes tomaba la decisión de dar un paso al costado en la actuación para dedicarse a la política, junto a su esposa, la actriz Elena Cruz.

"Hay quienes señalan que la política era yo y que terminé arrastrándolo a Siro, algo que no es verdad -afirmaba Elena-. Fernando ya era político con menos de 20 años, antes de que yo lo conociera. Pocos saben que tenía una biblioteca política impresionante, incluso con muchos libros de economía. Yo me hice política y confieso que siempre fui sirista, lo seguía en todo. Amaba a Siro sin restricciones".

Fernando Siro y su esposa Elena Cruz
Fernando Siro y su esposa Elena Cruz

En 1999, Fernando se presentó como candidato a diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires con el Partido Unidad Bonaerense, habiendo trabajado con Luis Patti cuando fue intendente de Escobar. Para Siro, haber estado con el ex comisario "fue un honor por esa bondad y una honestidad personal a prueba de todo", según declaraciones de su mujer en el libro Amor eterno contra viento y marea, de Leandro Gasco.

La familia del recordado galán estaba integrada por su madre de origen italiano, María Teresa Siro, cuyo apellido tomó artísticamente, y su papá de origen croata, Arnerio Luksich. Fernando veía frecuentemente a su mamá y también quería mucho a su abuelo, con quien vivió durante muchos años.

María Teresa quedó viuda justo el día en que Siro cumplió 17 años. Su papá era marino mercante y el deceso se produjo sin sufrimiento, precisamente cuando bajaba de un barco a tierra. A Fernando le avisaron por teléfono para que no se enterara su madre.

Fernando Siro
Fernando Siro

A efectos artísticos le dijeron que no adoptara Luksich como nombre artístico porque iba a costar que se instalara en la memoria del público. A veces se los inscribía con alguna modificación en los registros, pero tienen el mismo origen. A Fernando lo quería todo el mundo y hasta en un momento tenía pensado ir a conocer el castillo que la familia tenía en Croacia.

Francisco Ángel Luksich, su nombre real, había nacido en Villa Ballester el 5 de octubre de 1932. Su carrera, impulsada como director, guionista e intérprete, arrancó en 1950. Justamente conoció a Elena Cruz en 1952, haciendo Un tranvía llamado deseo. Siro era soltero y Cruz estaba separada, con un hijo. Allá por 1993, ya maduros, también declararon: "En nuestra pareja el sexo es todo".

Una década después, 2003, poco sorprendieron las declaraciones de Dalmiro Sáenz. En una visita al programa Indomables acababa de hacer público un pasado explosivo: haber participado junto a Elena Cruz y Fernando Siro de las animadas fiestas sexuales que supuestamente organizaba la pareja. El escritor había estado casado con la hermana de la actriz.

En 1984, Siro y Cruz viajaron a los Estados Unidos por razones laborales, pero se terminaron quedando unos años. Fernando trabajó un tiempo como jefe de compras de una compañía constructora, y finalmente decidieron regresar a la Argentina.

(Video: Fernando Siro junto a Elena Cruz en la película "Los días que me diste", Volver)

Años después, Siro volvió a Miami para trabajar como productor y asistente personal de Jorge Porcel, a quien había conocido en 1981 durante la película Te rompo el rating. Fue cuando el humorista hacía A la cama con Porcel, el programa que tuvo gran éxito en la comunidad latina de Estados Unidos y en toda Centroamérica hacia el año 1991.

Un día despidieron a Fernando pero Porcel se ocupó personalmente de conseguirle para que actuara con él. Lo llevó para que le diera los pies en distintos shows y también para realizar espectáculos en cruceros. Jorge tuvo un muy buen gesto con Siro y siempre se portó como una persona generosa, agradable y simpática. Es más, deseaba que Fernando se quedara a vivir en ese país.

Fernando Siro, Jorge Porcel y Moria Casán en una de las escenas de “Te rompo el rating”
Fernando Siro, Jorge Porcel y Moria Casán en una de las escenas de “Te rompo el rating”

Siro dirigió 23 películas; su ópera prima, Nadie oyó gritar a Cecilio Fuentes (1965), ganó el premio principal en el Festival Internacional de San Sebastián.

También fue director y guionista en títulos como La nueva cigarra, Allá donde muere el viento y Las colegialas se divierten. Como intérprete se lo vio en La calle del pecado, Barrio gris, Mujeres perdidas, Argentino hasta la muerte, Comandos azules, El rey de los exhortos y, en 2000, Apariencias y Buenos Aires plateada.

Empezó haciendo radio, pero rápidamente mostró sus capacidades histriónicas y no tardó en llegar al cine. En los 60 su nombre empezó a tallar en la televisión: se lo veía en Aquí a las seis, El club del clan y La familia Falcón.

Después pasó del otro lado de las cámaras y estuvo a cargo de emisiones de Alta comedia hasta que su relación con la televisión lo llevó, en 1997, a desempeñarse como director artístico de Canal 9.

La carrera artística continuó con Exterminators II: La venganza del dragón, El viaje, Dónde estás amor de mi vida… que no te puedo encontrar?, La peste y Perdido por perdido. Luego retomó su carrera de director con Sapucay, mi pueblo, una comedia costumbrista que filmó en 1997, con Luis Landriscina al frente de su elenco.

(Video: Fernando Siro con Ricardo Darín en la película "Perdido por perdido")

En 2000 sus problemas de salud ya habían sido noticia cuando le extirparon el pulmón izquierdo. Por esos días se lo veía conduciendo el ciclo humorístico Café Fashion, que se emitía de lunes a viernes por Azul Televisión, ahora El Nueve.

El 24 de marzo de 2001 Fernando Siro y Elena Cruz, como militantes de Acción por la República, el partido de Domingo Cavallo, encabezaron junto a un grupo de personas una marcha para saludar y homenajear al dictador Jorge Rafael Videla, responsable del más sangriento régimen de opresión que haya sufrido la Argentina. En ese momento sus vidas cambiarían para siempre.

(Video: Fernando Siro en la conducción de "Café Fashión", Azul Televisión)

Las acciones de aquella pareja querida y respetada por el público provocaron el escarnio de toda la sociedad. En las inmediaciones de la Legislatura porteña, tanto Fernando como Elena fueron atacados con proyectiles por grupos pertenecientes a organizaciones de izquierda, y el actor recibió un golpe a raíz del cual quedó con la cabeza cubierta de sangre.

En esa oportunidad, Cruz debía ocupar una banca por el partido del ex ministro de Economía tras la renuncia de Alberto Fernández, actual candidato a presidente por el Frente de Todos. Su incorporación fue impugnada a raíz de las declaraciones que vertió en defensa de Videla, y luego fue desafectada junto a su marido del partido.

La Asociación Argentina de Actores (AAA) resolvió la inmediata expulsión de los artistas. "No se trata de una persecución ideológica, porque cada persona tiene derecho de expresar su opinión. Este caso se constituye en delito, porque Siro y Cruz respaldaron la gestión de un genocida castigado por la Justicia", argumentaron desde la entidad tras la decisión tomada. Además, diferentes municipios los declararon "personas no gratas".

Fernando Siro: "Los desaparecidos no son 30 mil" (Video: YouTube)

En los últimos días de vida al actor se le criticaba que su papel lo alejaba del rol de actor; él decía que siempre había sido "un cuentero". De a poco su presencia se fue espaciando y a la pregunta de por qué no trabajaba en tevé, el actor respondía: "Sucede que estoy abocado a la política y eso me resta tiempo para la televisión". El medio también le había dado la espalda.

En soledad, y producto de una salud debilitada, el 4 de septiembre de 2006 el corazón de Fernando Siro dejó de latir producto de un paro cardíaco. Aquel hombre que lo había tenido todo, se fue sin nada: ignorado, y sin el reconocimiento que hubiera tenido cualquier artista de su talla.

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