¿"Intratables" tiene que seguir sin Santiago del Moro? Por qué no

El conductor se despidió del programa después de cinco años y cualquier reemplazo tiene sus contraindicaciones

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El conductor de Intratables, Santiago del Moro, se despidió el viernes del programa del prime time de América. Cuesta imaginar el espacio con otro conductor, ya que su sello lo hizo único y cualquier reemplazo tiene sus contraindicaciones. ¿Por qué?

Santiago del Moro
Santiago del Moro

Porque los programas deben empezar y terminar con sus conductores; su impronta los hace únicos. Cuando Del Moro dejó Infama, otro programa suyo que siguió sin él, quien firma estas líneas tuvo que ocupar su lugar y las comparaciones son odiosas (si lo sabré). Para colmo Del Moro tiene un estilo muy particular y nadie es capaz de mantenerse en un metro cuadrado sin moverse como él. Si lo imitás parecés un copión y lo hacés mal. Si lo hacés diferente, peor. Y no es nada fácil ocupar el lugar de alguien que jamás transpira.

Porque los reemplazos posibles tendrían sus contras. Si lo hace Paulo Vilouta -siempre lo cubrió en vacaciones y tomará la posta ahora por un tiempo-, que es impecable, de todas formas la gente está esperando que empiece a relatar un partido con su consabido y polémico estilo y todo se iría al demonio.

Porque si lo reemplazara Luis Novaresio tememos por su integridad. Siempre tan aplicado, se la pasaría aclarando "debo decir" tal cosa, "debo decir" tal otra, mientras el resto grita, se interrumpe, se pisa en los conceptos, y el pobre Luis estaría atajando todos esos penales cuando lo suyo es el diálogo distendido y en paz. No es el ciclo para él.

Porque si lo reemplazara Diego Brancatelli en dos semanas el programa sería tomado por una fracción de La Cámpora, se llenaría de banderas con la foto de Cristina el estudio; harían homenajes en vida a Julio de Vido y Amado Boudou -que iría a tocar con su nueva banda de rock La tobillera del mal– y seguro la mitad del staff terminaría en prisión.

Porque si lo reemplazara Jonatan Viale -volviendo al ciclo que dejó- correríamos el riesgo de que Mauro aparezca cada tanto con alguna nota de esas que le gusta hacer últimamente, y más que Intratables el programa pasaría a llamarse Innecesaries.

Porque si Diego Leuco llega al programa, hay que decir que seguiría un estilo joven al frente -aunque no tan lampiño-; y además también aquí el factor "padres" volvería a ser un riesgo. Aparecería cada tanto Alfredo Leuco a decirle "muy bien, changuito", "así no, changuito" y todas esas frases campechanas que en el prime time pueden ser una invitación al bostezo.

Porque nadie sabrá decir como Del Moro su mentada frase de cabecera "pero los que pagamos nuestros impuestos somos los perjudicados y los políticos no hacen nada, todas las voces todas"; acaso su más sesuda editorial en los años en los que estuvo al frente del programa.

Porque, finalmente, fue el gran espaldarazo profesional para el conductor, aclamado por todos, con premios, legitimación y un estilo propio que nadie podrá discutir. Y cuando todos pensamos que estábamos frente al pichón de Mariano Grondona, lo aplaudimos, lo festejamos y tuvimos fe en una nueva generación de librepensadores liderados por él, ahora el señorito se va a Telefe a enchastrarse con líquidos rojos en la nueva versión de Jugate Conmigo. ¿Pero para eso ya no está Marley? En fin…

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