"Cuidate, changuito"; "Chau, pá". El clásico saludo entre Alfredo Diego Leuco se escuchará por última vez este martes en la pantalla de TN. "Es el último programa de un ciclo que ha sido maravilloso, exitosísimo y de una felicidad profesional y personal muy grande", cuenta Alfredo, con cierta nostalgia. Y agrega, emocionado: "El changuito va a tener su propio programa. Como padre se cierra una etapa maravillosa, tal vez una de las más felices de mi vida profesional. Y se abre una nueva para él, que empieza a volar solo…".

El mayor de los Leuco mantendrá (sin intervalo) el clásico horario de los martes a las 22 con Palabra de Leuco. Lo acompañarán Federico Andahazi, Martin Tetaz, y una columnista mujer que el periodista todavía no quiere confirmar por temas contractuales.

Diego se hará cargo de los jueves a las 22, pero planifica comenzar a mediados de abril: "Me estoy metiendo con todo. Estoy volviendo locos a los productores porque pregunto de la escenografía, del equipo de producción, los columnistas que vamos a tener, cómo vamos a encarar el programa…", dice el menor de los Leuco, que pasa sus mañanas junto a Jorge Lanata en Radio Mitre y sus tardes escoltando a Mariana Fabbiani en El Trece.

El nombre del nuevo ciclo todavía no está definido, pero sí puede confirmar que no llevará el apellido familiar. "Es un programa muy informativo, buscando tener siempre la primicia de la semana: esa va a ser una premisa" explica ansioso, y agrega que lo acompañarán columnistas de economía, judiciales y política.

“Los Leuco” el ciclo que conducen padre e hijo llega a su fin el próximo martes 27 de Marzo.
“Los Leuco” el ciclo que conducen padre e hijo llega a su fin el próximo martes 27 de Marzo.

—¿Por qué se separan?

Alfredo: —Estábamos contentísimos. Los Leuco ha sido uno de los programas más vistos de la televisión por cable en todos los años. Ganamos dos veces los premios Tato, los Martín Fierro. En un momento surgió la posibilidad y dijimos: "¿No es el momento ya de que Diego empiece a hacer trabajo solo?". Él tiene un diseño de su carrera en la cabeza que no es el mío: él no quiere ser Alfredo Leuco, no quiere ser (Marcelo) Longobardi. Diego tiene en su cabeza una idea de lo que quiere ser, y es hora de que empiece a hacerlo por las suyas.

—¿Y fue fácil? ¿Nadie se enojó, a nadie le dolió?

Alfredo: —Sí, dolió. Hoy lo estuve hablando con mi psicoanalista: es una despedida. Y en mi caso, no en el caso de él, no sé si voy a tener una propuesta superadora que me emocione y me guste tanto hacer. Hay cierto dolor, pero también tengo la maravillosa satisfacción de que lo veo que despega.

¿Quién lo planteó?

Diego: —Lo planteó él. Ahí también me demuestra la generosidad y el amor que me tiene como padre porque cuando apareció esta posibilidad, él fue el que me dijo: "Por ahí es el momento de que tengas tu programa". Y a mí al principio me impactó. Lo hablé con mi psicoanalista también, que es otro, hay que aclarar, como corresponde (risas). Lo hablé mucho con mi novia, con algunos amigos cercanos, y a la semana le dijo: "Bueno, dale, me parece bien". Es una sensación rara. Es parecido a cuando me fui a vivir solo. La emoción de estar armando algo nuevo, de saber que se viene algo muy importante, y al mismo tiempo decir: "Che, pará, me estoy yendo de la casa de mi viejo, no sé qué onda".

—¿Qué admirás de tu papá?

Diego: —Muchísimas cosas. A nivel profesional, mi viejo es un gran referente, por supuesto. Pero lo que más admiro de mi viejo, lo que más aprendí de él, es sin lugar a dudas su compromiso ético con la profesión y en su vida personal. Cuando yo era chico y estaban algunos jueguitos de computadora que se vendían truchos, él no me dejaba comprar jueguitos truchos. Yo insistía, porque todos mis compañeritos compraban, y él me decía: "No, no hay que comprar jueguitos truchos, si tenés que tener menos jueguitos, tenés que tener menos, pero no hay que comprarlos…". Esa pequeña anécdota infantil, él la aplica en cada aspecto de la vida. Tener esa referencia está bueno porque te da mucha tranquilidad para poder decir lo que pensás, equivocado o no, teniendo razón o no, pero decir lo que uno piensa sin miedo a nada porque uno está tranquilo. Eso se lo voy a agradecer siempre.

—Alfredo, alguna vez me dijiste que Diego te superó en la profesión.

Alfredo: —Sí, no tengo dudas, no tengo dudas… Pero además lo argumento como buen periodista, con datos. 30 años antes que yo fue tapa de la revista Gente. 30 años antes que yo condujo televisión abierta. 30 años antes que yo condujo radio AM. 30 años antes que yo ganó un Martín Fierro. Obviamente, a lo mejor si uno lo mide por otro lado, soy periodista hace muchísimo tiempo y tengo más trayectoria, pero ya me ha superado en todas esas cosas. Tiene una capacidad que me hace muy feliz.

—¿Lo superaste?

Diego: —Él tiene un espesor periodístico, una experiencia periodística, una capacidad para decir los temas de manera apasionada y clara al mismo tiempo, tiene una contundencia… Eso que él dice, "30 años antes", bueno, son 30 años de trayectoria, 30 años de acumular conocimiento y laburo. Haber sido hijo de él a mí me permitió poder arrancar bien temprano. Empecé a trabajar en Noticias con 18 años, que no es tampoco algo normal.

—Ser su hijo, ¿facilitó o fue una carga?

Diego: —Lo que te da, obviamente, es la posibilidad de que te presten atención antes. Pero a partir de ahí, uno tiene que hacer su propio camino. A la hora de acceder a los medios, que es una de las cosas más difíciles, obviamente, sí, te abre las puertas. Y en algún punto también te pone un poquito de presión y de carga.

—Sí, la vara está alta.

Diego: —Pero para mí siempre fue un orgullo. Yo siento que es muy fácil para mí ser hijo de él porque es impresionante, cualquier redacción a la que entro, cualquier lugar donde voy, donde hay gente que laburó con él, tiene un buen recuerdo.

—Quiero saber el mejor pero también el peor consejo que te dio.

Diego: —El mejor fue, sin dudas, arrancar haciendo periodismo gráfico. El peor… una cosa en la que somos bien distintos, él todo el tiempo quiere que yo preproduzca ciertas cosas que él preproduce y a mí no me sale. Él es muy de preparar todo…

Alfredo: —Muy obsesivo.

Diego: —Y yo soy muy de estudiar pero después dejarlo más a la improvisación del momento. Es la mayor diferencia que tenemos. Él se enoja y me dice: "Dejá de boludear", y yo no estoy boludeando, yo estoy esperando que arranque el programa. "No, pero ponete a estudiar", me dice (risas).

Alfredo: —Él disfruta mucho más el trabajo que yo. Yo lo padezco más, lo sufro, y él lo disfruta más, por suerte.

—Con 40 años en el periodismo ¿realmente todavía lo sufrís?

Alfredo: —Sí, todavía me excita una primicia. Todavía me gusta mirar la planilla de rating o que me digan por la cucaracha: "Estamos arriba, dale, seguí que estamos arriba". Todavía me gusta esa competencia sana. Eso me carga de una responsabilidad.

“Lo que más aprendí de él, es sin lugar a dudas su compromiso ético con la profesión y en su vida personal” dice Diego Leuco sobre su padre Alfredo
“Lo que más aprendí de él, es sin lugar a dudas su compromiso ético con la profesión y en su vida personal” dice Diego Leuco sobre su padre Alfredo

—Si están de acuerdo, me gustaría preguntarles qué opinan ambos de algunos temas de actualidad. Por ejemplo, ¿qué mirada tienen de la despenalización del aborto?

Alfredo: —Estoy absolutamente a favor. Es más, creo que el gobierno debería impulsar un plebiscito. Hay que darle participación a los ciudadanos: es un tema tan delicado que, para que salga con mucha fuerza, debe tener el apoyo del voto popular.

Diego: —Coincido: también estoy a favor de la despenalización del aborto. Estoy a favor además de la consigna que hace mucho hincapié no solamente en la despenalización del aborto sino en la importancia de que se aplique definitivamente la Ley de Educación Sexual.

—¿Hay un uso del feminismo?

Alfredo: —Siempre toda la temática tiene cierta utilización política. Lo que pasa es que si va en el rumbo de la historia es irremediable, no hay forma de pararlo. Vos fijate el tema de la Asignación Universal por Hijo: fue una idea de Elisa Carrió, fue concretada por los Kirchner, y ahora aumentada y ratificada por Mauricio Macri. Es una política de Estado. Y un kirchnerista puede decir: "Lo implementó Cristina", y tiene razón. Elisa Carrió puede decir: "Se nos ocurrió a nosotros", y tiene razón. Y este Gobierno no la ha mutilado; por el contrario, la ha multiplicado y ha fortalecido los planes sociales.

—A mí me sorprende como todo termina tomado por la grieta y he escuchado a mujeres decir: "Si votaste a Cambiemos no podés ser feminista".

Alfredo: —Es un error conceptual muy grande. Los que tienen que dar explicaciones son aquellos que militaron en el Frente Para la Victoria porque estuvieron 12 años en el poder. Y Cristina Fernández de Kirchner, que se manifestó en contra de la despenalización del aborto, con toda libertad y está en su derecho, pero no solamente hizo eso. En la agencia Télam había tres palabras prohibidas: una era la palabra aborto, la otra era la palabra inflación y la otra era la palabra desocupación y pobreza. Ninguno de los legisladores que hoy se ponen el pañuelo verde, y que ya eran legisladores antes, del Frente Para la Victoria, fueron capaces no digo de promover la despenalización, ni siquiera mencionaron la palabra aborto durante 12 años en el Congreso de la Nación.

—Festejo que estén llevando estas medidas, pero realmente me hace ruido cuando veo que hay dos ministerios a cargo de mujeres nada más.

Diego: —Hay un déficit de participación femenina en muchos lugares. Por suerte eso está cambiando. De hecho lo comentábamos recién: en ningún momento dudamos de que el programa tenía que tener mujeres. Pero no por una cuestión de época sino por una cuestión de que, hoy por hoy, si vos pensás un programa sin mujeres estás pensando equivocadamente porque te estás quedando afuera de una mirada, de una sensibilidad, de un foco, de una manera de entender la vida y de manejarse profesionalmente re contra valiosa que hoy sería una falencia absoluta no por el debate sino por lo que puede aportar una mujer. Creo que hay, lamentablemente, utilización política del feminismo pero como hay en casi todos los temas sociales. Me parece que hay como en algún sector más radicalizado la insistencia o la idea de tratar de imponer una ideología, una bandera partidaria, a un reclamo que es tremendamente transversal, absolutamente mundial, y de hecho se vio en la última manifestación.

Alfredo Leuco continuará en el clásico horario de las 22hs por TN junto a un nuevo equipo desde el martes 3 de Abril.
Alfredo Leuco continuará en el clásico horario de las 22hs por TN junto a un nuevo equipo desde el martes 3 de Abril.

—¿Qué opinan de una posible liberación de Alfredo Astiz?

Alfredo: —Me parece nefasto. Habría que buscar algún mecanismo intermedio. Si bien es cierto que la ley plantea que una persona que tiene una enfermedad terminal puede completar su prisión en situación domiciliaria, en su casa, y hay que respetar la ley, intentaría generar una situación intermedia; por ejemplo, en un hospital militar. Astiz es un símbolo del terrorismo de Estado y del genocidio, un hombre que ha secuestrado y ha torturado monjas. Ha sido uno de los más sanguinarios y de los peores, más feroces integrantes de la dictadura militar. Escuché, por suerte, que no era una intención del Gobierno, que es un trabajo que se hace formalmente en forma permanente que el Servicio Penitenciario Federal informe quiénes son los que están en condiciones de liberar y que los jueces son los que toman la decisión. Astiz ni siquiera tiene los 70 años, tiene 67. Sería muy triste y una señal muy mala para la Argentina que él volviera a su casa. Tiene que quedarse en la cárcel.

Diego: —Así como para la ley argentina un delito de lesa humanidad tiene particularidades y un tratamiento diferente a la hora de ser juzgado, por ejemplo y para empezar a hablar, son imprescriptibles y eso es algo que otros delitos no tienen, tal vez habría que buscar una institución legal para ver de qué manera se resuelven estos conflictos vinculados a las excarcelaciones con delitos de lesa humanidad. Ya hemos todos acordado, y está en nuestra legislación, que no es lo mismo un delito ordinario que un delito de lesa humanidad.

—¿Este Gobierno impulsa la mano dura?

Alfredo: —Puede ser que haya algún sector del Gobierno que impulse la mano dura. Si lo están haciendo me parece que se equivocan porque sí hay un reclamo y una demanda social muy fuerte de parar con el festival de excarcelaciones de gente que ha cometido delitos, que ha sido condenada en varias situaciones. Hay que tener una actitud distinta de proteger a las víctimas, y con los victimarios, todo el peso de la ley. Mano dura no, porque mano dura me suena a algo fuera de la ley, a gatillo fácil. Lo que hay que reclamar es la aplicación de todas las leyes en la forma más rigurosa, y que esas leyes se cumplan.

Diego: —La mala justicia es la gran responsable de esa sensación absoluta de ausencia de justicia. Eso genera todo tipo de cánceres sociales, como por ejemplo la sed de venganza. La ausencia de justicia es claramente un iniciador de un malestar social que es muy peligroso. La cantidad de jueces que liberan sin siquiera ver al imputado, sin siquiera leer el expediente, sin siquiera leer dos opiniones diferentes sobre la conducta del imputado, es terrible. Por otro lado, la preparación de las fuerzas de seguridad. Por supuesto: mano dura no, gatillo fácil no, porque eso es fuera de la ley. Pero a la hora de aplicar la ley yo creo que hay fuerzas de seguridad que no tienen ningún tipo de preparación para hacer este tipo de cosas.

—¿Y la educación? Porque Sarmiento decía: "Cada vez que se abre una escuela se cierra una cárcel".

Diego: —Coincido totalmente con lo que planteás. Pareciera que la Argentina tiene la falsa dicotomía: más fuerza o más inclusión. Y en realidad tiene que ser un camino intermedio en el cual vos tenés la premisa y el norte de generar mayor inclusión a través de la educación, a través del acceso al trabajo. Por supuesto, ese un trabajo que lleva años. En el mientras tanto, ¿qué hacés? Más que mirar a las fuerzas de seguridad, que finalmente llegan cuando el hecho está consumado o prácticamente consumado, es el eslabón judicial en el que hay que hacer foco en el mientras tanto. Aplicar la ley que hay. Ya solo con eso la diferencia es sustancial.

Diego Leuco vive un gran presente laboral, acompaña a Lanata en Radio Mitre, a Mariana Fabbiani en canal 13 y debuta en TN con programa propio.
Diego Leuco vive un gran presente laboral, acompaña a Lanata en Radio Mitre, a Mariana Fabbiani en canal 13 y debuta en TN con programa propio.

—¿Puede convencer un ministro de Economía a los empresarios, teniendo su plata afuera?

Alfredo: —Si fuese Presidente de la Nación les ordenaría a todos los ministros que traigan todo su dinero. Creo que por más brillante que sea, por mayor capacidad que tiene, si tiene el dinero fuera de la Argentina no puede generar confianza a los inversores, es una señal absolutamente contraproducente la que da. Y por supuesto, les pediría a todos aquellos que son funcionarios que antes de ingresar cierren todo tipo de cuentas vinculadas al offshore, aunque el offshore en sí mismo no sea un delito si está declarada. Al tomar un ministro le diría: "Primer tema, todo tu dinero en la Argentina y rendido como corresponde; segundo: cero cuentas offshore". Creo que a Macri le haría bien. No a Macri, a cualquier gobierno y a cualquier presidente.

Alfredo: —Coincido: la situación de las offshore, sobre todo las que no están declaradas, son una situación muy complicada. Macri tiene una idea, que es la que él ha expresado, que dice: "Nosotros tenemos que darle la oportunidad a la gente que le fue bien en el ámbito privado que se sume a la política. Entonces, si nos vamos para el otro lado, no va a venir nadie". Pero la transparencia como premisa y como primer aspecto. Es una maña señal el dinero afuera. Son cuatro años; el que quiera participar como funcionario y viene a aportar lo que supo aprender en el ámbito privado, bueno, el sacrificio que exige, a mi humilde entender trabajar para el Estado, es que durante esos cuatro años el dinero tiene que venir acá. Y si rinde un poco menos, rendirá un poco menos. Además de ser honesto, hay que parecerlo. Es muy importante, sobre todo cuando la sociedad puso a la transparencia como valor primordial en las elecciones.

Alfredo: —Es mínimo, además, en gente que está muy bien económicamente.

—¿Cristina?

Alfredo: —Cristina me ha hecho mucho daño a mí, personalmente. Y creo que es la dirigente política que más daño le hizo a la Argentina porque encabezó, a mi criterio, el gobierno más corrupto y más autoritario desde el retorno de la democracia. Un gobierno de robos y de estafas gigantescas como estamos viendo todos los días, y con altos niveles de autoritarismo.

—¿Le queda vida política?

Alfredo: —Ella misma está tomando distancia cada vez más de la vida política porque ha comprobado que todos los días se le va un dirigente y se le achican sus posibilidades. Ella misma en algún momento va anunciar, o ya medio que lo ha dicho, que no quiere ser candidata. Que quien más necesita a Cristina es Mauricio Macri.

—¿No la quiere presa?

Alfredo: —Tiene esa mirada media naif de la vida política que él contestaría: "Yo no quiero que nadie vaya preso. Que devuelvan la plata, que respondan ante la Justicia". Es una situación muy dolorosa desearle la cárcel a alguien. Yo creo que Cristina la merece, no ha sido un vuelto el que se quedó, no ha sido un pequeño desfalco, ha sido toda una estructura, como dice el fiscal Gerardo Pollicita, de saqueo, una asociación ilícita para saquear al Estado, con ella como jefa de esa asociación ilícita. Si ella se queda en la vida política a quien más beneficia es a Mauricio Macri porque fractura el peronismo, por lo menos, en tres pedazos, y garantiza que Cambiemos pueda lograr la reelección en 2019.

Diego: —Primero, la cuestión de Cristina detenida me parece que dejó de ser opinable cuando dos instancias judiciales consideran que ahora tendría que estar detenida. Tiene en este momento, mientras estamos conversando, un doble pedido de la Justicia para que quede detenida, que no se ejecuta porque hay una doctrina que no está escrita en ningún lado sino que tiene que ver con el parecer de los senadores, de que solamente se desafueran a los senadores cuando hay una condena firme. Es un error grave del Senado y de la democracia. No puede haber un senador como Carlos Menem que está condenado o una senadora como Cristina que tiene un doble pedido de prisión. Por otro lado, me parece que existe la paradoja de Cristina que ya se vio mucho en las últimas elecciones, pero que cada vez se confirma más que es: Cristina sigue siendo la persona del espacio, podríamos decir peronista, que más mide, y al mismo tiempo la única que garantiza una derrota. El otro día Macri decía: "Yo quiero un peronismo unido", y yo le dije: "No le creo mucho. A nivel electoral al Gobierno le conviene claramente un peronismo fragmentado. Y hoy la garantía de esa fragmentación es Cristina".

 
Diego y Alfredo Leuco a solas con Infobae
Diego y Alfredo Leuco a solas con Infobae

—¿Cuál es la gran deuda que tiene al día de hoy este Gobierno?

Diego: —Sin lugar a dudas: la inflación. Porque la inflación es el reflejo de varios problemas que tiene Argentina. El déficit fiscal, la lucha contra el aumento de tarifas, la cuestión salarial. Sobre todo porque pusieron a la inflación como el termómetro que eligió para medir el éxito o el fracaso de su Gobierno. El propio Macri en campaña decía: "La inflación es el termómetro que mide tu capacidad para gobernar". Bueno, hasta ahora ese termómetro le viene dando muy mal al Gobierno.

Alfredo: —La deuda de este Gobierno es incorporar la mirada política a la visión técnica que tienen. La formación que traen de la vida privada es importante en la capacidad de gestión, pero tienen cierta subestimación de lo que es la actividad política sana. Por supuesto que comparto que la deuda pendiente más importante es derrotar la inflación, quebrarle el espinazo. Demostrar que realmente está bajando y, junto con eso, la generación de empleo. Al Gobierno lo van a juzgar por la cantidad de empleos genuinos que pueda generar. Hasta ahora, en los últimos números que han aparecido, han ido mejorando, pero todavía les falta muchísimo.

—¿Qué me voy a encontrar el martes en la despedida?

Alfredo—El martes, en el último programa, va a estar Susana Giménez y Mirtha Legrand, pero no como invitadas. Nos han hecho llegar videítos porque nos quieren muchos las dos. Y alguna otra sorpresita.

Diego: —Vamos a mostrar algunos de los momentos más impactantes de todos estos tiempos.

—¿Se te va a car un lagrimón?

Alfredo: —Yo soy un llorón tremendo. Y cada vez que pienso en esa situación, me emociona. Por supuesto, trataré de no llorar en cámara porque soy pudoroso y no me gustaría hacerlo. Los sentimientos son los sentimientos, y se cierra una etapa maravillosa y se abre otra. Son momentos muy especiales.

—¿Me hacen un "Cuidate, changuito", por favor?

Alfredo: —Cuidate, changuito.

Diego: —Chau, pá.

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