Los argumentos para elegir al Appetite como el mejor debut en la historia del rock, claramente no son sencillos. Los primeros discos de Pearl Jam, Ramones, Sex Pistols, Black Sabbath, Jimi Hendrix, AC/DC, The Eagles, The Beatles, Metallica, Little Richard, Elvis o Led Zeppelin (para nombrar sólo un puñado), bien podrían competirle de manera heroica. Lo cierto es que ninguno de ellos reúne los justificativos necesarios que lo condecoran con honores, tanto en números, como en impacto.

Para describir la importancia de la placa hay que situarse en los 80, unos años muy particulares para el rock (y su vertiente más pesada, precisamente) debido a que fue la única década en la cual estuvo de moda. En Europa, los alemanes de Scorpions no paraban de escupir éxitos, mientras que la NWOBHM (Nueva ola del heavy metal británico) lideraba en el Reino Unido, gracias a Def Leppard, Saxon, Motörhead y, por supuesto, Iron Maiden. En EEUU, dos corrientes muy enfrentadas entre sí monopolizaban el éxito del género, por un lado, el thrash, comandado por Metallica (y muchísimas más, pero la idea aquí no es hacer un repaso histórico), y por el otro, el glam metal (o hair metal o hard rock ochentoso o, un poco más arriesgado, sleaze), capitalizado por Mötley Crüe, Poison, Bon Jovi, Cinderella y L.A. Guns. Concretamente de esta última banda nace el primer embrión de Guns N' Roses, en el 85 (para algún que otro fundamentalista, subrayo que grupos como Aerosmith, KISS o Queen no conocen de épocas y existen por fuera de cualquier moda).

En ese contexto en el cual era todo pelos batidos, maquillaje, calzas y puro "wouuuh" con andróginos señalando a la cámara o pura velocidad, riff y doble pedal, irrumpe un grupo de cinco muchachos con personalidades y estilos muy diferentes (algunas de ellas, diametralmente opuestas): Steven Adler, Duff McKagan, Slash, Izzy Stradlin y Axl Rose. Un 'junkie', un punk, un blusero, un talentosísimo guitarrista con una imagen más cerca de Rolling Stones que la de sus compañeros y un histriónico colorado con un pasado atormentado componían un cóctel explosivo. Appetite for Destruction es lo que es por lo siguiente:

– Récord en ventas:

Con más de 32 millones de copias vendidas en todo el planeta, es el disco debut más solicitado de la historia.

– En el centro de todo, en contra del mundo:

GnR no era lo suficientemente pesado para alinearse con el thrash ni lo demasiado sensible para estar en la misma sala que el glam. Su propuesta fue gratamente aceptada por muchísimos fans, pero al mismo tiempo se ganó acérrimos enemigos, acusándolos de comerciales y poperos. Fue el único grupo concebido en esos años que generó su propia iniciativa por fuera de los cánones dominantes.

– 12 canciones, 12 joyas:

De principio a fin, impecable. Es una obra maestra que no encuentra puntos flojos, desde el riff de "Welcome to the jungle", pasando por "My Michelle", "It's so easy" o "You're Crazy" hasta la frase final de "Rocket Queen" ("Nadie necesita la tristeza, nadie necesita el dolor. Odio verte caminando bajo la lluvia"), las obras que recorren la placa fueron grabadas de manera tal que quedan rebotando en la cabeza por décadas. Cabe destacar que dos de los cortes de difusión superan los 5:30 de duración ("Sweet Child O' Mine" y "Paradise City"), tiempos impensados para cualquier single comercial.

– El impacto:

Tan sólo unos meses y un par de shows le valió al grupo para romper todos los esquemas, para marcar una época y empezar a consolidarse como íconos históricos del rock.

– La química Axl – Stradlin y la figura de Slash:

El cantante y el guitarrista rítmico fueron almas gemelas y piezas fundamentales para generar la idiosincrasia gunner, al principio… Años después, Stradlin presintió hacia dónde apuntaba Axl Rose con sus requerimientos y huyó. Musicalmente, Izzy Stradlin es más importante para los Guns N' Roses que Slash. Muchísimo más importante. El morocho es la imagen del grupo, la puesta en escena, es la leyenda de rulos y galera, pero Izzy es la esencia. La mayoría de las canciones emblemáticas del grupo fueron compuestas por él. Slash, por su parte, encargado de los solos, de la magia en los Guns, el hombre que estaba permanentemente abstraído en pleno show, en trance con su guitarra. Con su técnica desprolija pero efectiva. No se los está juzgando, son distintos, talentosos e imprescindibles, simplemente es necesario destacar a un artista que hoy es olvidado y que nunca (jamás de los jamases) se puede hablar de reunión y formación original si Izzy Stradlin no está en el escenario.

– Los éxitos, la esencia:

Crudo, al grano, sin dobles intenciones, sin pretensiones, así es el Appetite. Los Use Your Illusion son dos obras magníficas, imponentes, pero que ya cuentan con un Axl Rose en un preludio de lo que en verdad quería, canciones mucho más largas, videos más cercanos a películas que a singles y más rebuscados que sus antecesores. Claramente un paso fundamental y un avance madurativo, si se quiere. Sin embargo, en su álbum debut vemos a cinco jóvenes en cinco mundos diversos, escupiéndole al mundo toda su rabia, sus desamores, sus amores, sus miedos, sus pasados y sus vidas.

– La producción de Mike Clink:

A diferencia de las grandes bandas de la época, los Guns optaron por una mano distinta a la de Bob Rock, Bruce Fairbairn (los dos pilares para el hard rock de los 80), Desmond Child, Rick Rubin, Bob Ezrin, o "Mutt" Lange. De hecho, este último fue una de las posibilidades que se barajó pero debido a su alto costo fue descartado. Hoy, con el resultado puesto, nos cuesta imaginar un Appetite producido al estilo "Mutt Lange", con una predilección por los coros a capella en los puentes o los estribillos finales mil notas más arriba. La mano quirúrgica de Mike Clink trabajó pero, por sobre todas las cosas, dejó trabajar. Guns N' Roses tenía muy en claro dónde querían dirigir su sonido.

– Una anécdota por demás llamativa:

"Rocket Queen" es la última pieza del álbum, promediando la canción se pueden escuchar unos gemidos de una mujer. No es más que Adriana Smith, novia del baterista Steven Adler. La bella stripper de 19 años se encuentra teniendo relaciones sexuales en el suelo del estudio de grabación pero ¡con Axl Rose! Según ella, fue una suerte de venganza tras haber sufrido una infidelidad por parte de Adler.

 

Es el álbum que va a tener en su estante el fan de los Guns, obvio, pero también el seguidor de Lamb of God, de Aerosmith, de Los Redondos, de Madonna, de Britney Spears o de Pearl Jam. Pudieron unir a todos en algún punto. No existe álbum debut que haya logrado todo lo que hizo este disco. Si bien no inventó un género, como sí lo creó Black Sabbath, ni generó un puente como el caso de Hendrix, Appetite for Destruction es el techo del rock, el punto máximo al que se puede aspirar. Es el Maradona del 86, el Barcelona de 2011 o la cuarta temporada de Los Simpsons, un patrimonio de la humanidad.