Padres famosos que reconocieron tarde a sus hijos

Nunca sucede como uno lo desea, sobre todo en lo que tiene que ver con la familia. Alejandro Fantino, Adolfo Bioy Casares, Daniel Scioli y Arnold Schwarzenegger entre los tantos casos que reconocimiento paternal llegó después

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¿Qué es ser padre? No hay una definición que pueda englobar la relación entre padre e hijo ya que no hay una esencia, ni una manera natural de serlo. Las sociedades cambian, mutan y la cuestión de la paternidad queda supeditada a una época y a las subjetividades que allí se construyen. Hoy la mayoría de los padres no aprueban, por ejemplo, una "crianza a golpes" como se acostumbraba hace algunas décadas atrás. Separaciones, parejas homosexuales, convivencias múltiples, familias ensambladas… el modelo clásico de mamá, papá e hijos tampoco podría pensarse de manera excluyente.

El caso de Diego Armando Maradona y su reciente encuentro con su hijo Diego Maradona Junior (por primera vez, tras 29 años) echa un poco de luz sobre cuáles son los límites del amor paternal y si es que hay una obligación a la hora de dar cariño a un descendiente directo. Lo cierto es que hubo muchos casos como este que, por embrollos con la fama y todo lo que ello implica, han reconocido a sus hijos un largo tiempo después de su nacimiento. ¿Abandono? ¿Dudas? ¿Sorpresa? ¿Engaño? Las causas son muy distintas entre sí, lo importante es que finalmente el encuentro se dio, tarde, esporádico, para las cámaras o para toda la vida, pero se dio.

Nahuel y Alejandro Fantino en
Nahuel y Alejandro Fantino en la tapa de Gente

La farándula es un mundo donde todo se sobredimensiona porque cuando un personaje público reconoce a un hijo -sea por la razón que sea esa tardanza- debe dar explicaciones y someterse a los filtros morales que la cuestión implica. Así fue que de un día para el otro apareció Nahuel Johnathan Fantino, hijo del conductor de Animales Sueltos. Como no podía ser de otra manera, la presentación fue en la tapa de una revista el año pasado, sin embargo su vínculo comenzó en 2002, cuando se conocieron. Él conducía Mar de Fondo y una mujer se presentó en la puerta del canal con el muchacho. Una prueba de ADN fue suficiente para saber que el romance que tuvo en los años que vivió en el pueblo cordobés de San Francisco gestó vida. "Es impresionante cuánto mío le voy encontrando", dijo Fantino a Gente, en la pausa que se tomaron para conversar luego de la producción de fotos en la que ambos entrenan, boxean, tiran piñas y sonríen.

No es el único conductor: "Monchi" Balestra, que hoy está al frente de Real o no Real en la noche de El Trece vivió una situación similar, pero que la Justicia dio un empujón. En 2008, el juicio iniciado por la periodista María Fernanda Rey dictó que el conductor debía reconocer a Augusto, al menos legalmente, que en aquel entonces tenía 15 años. El ADN no falla.

Adolfo Bioy Casares y Fabián
Adolfo Bioy Casares y Fabián Bioy Demaría

La literatura argentina también tiene sus secretos. Adolfo Bioy Casares tuvo dos hijos: Marta Bioy Ocampo -fruto de su relación con la escritora Silvina Ocampo y fallecida en 1994 por un accidente automovilístico- y Fabián Bioy Demaría -de su relación con Sara J. Demaría, muerto en el año 2006-. Fabián no conoció ni a Marta ni a Silvina (quien murió en 1993, víctima de Alzheimer) y fue reconocido, al menos públicamente, en 1997 cuando el autor de La invención de Morel lo presentó en París. Erstaban dando Lluvia de fuego, la obra de teatro de Silvina Ocampo. Al año siguiente el reconocimiento se hizo legal y sus encuentros más frecuentes hasta la muerte de Bioy Casares, meses antes de cambiar de milenio.

¿Qué es ser padre? Para Jaques Lacan, la paternidad es esencialmente simbólica ya que inaugura el ingreso del sujeto a la cultura con la prohibición del incesto. Este símbolo es determinante pues los hijos quedan marcados por esta relación. En esta línea, el psicoanálisis construye la noción del complejo edípico, que refiere a las tensiones amorosas y hostiles de los hijos hacia sus progenitores. Si el complejo de Edipo -según Sigmund Freud– puede ser positivo (odio hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual con el del sexo opuesto) o negativo (amor hacia el progenitor del mismo sexo y odio al del sexo opuesto), entonces estamos hablando de una relación simbólica que se traduce en el plano de lo real con suma intensidad. No todos poseen este complejo, sin embargo esto abre una puerta: ¿cómo pensar la relación padre-hijo cuando esta paternidad llega tarde?

Lorena y Daniel Scioli, junto
Lorena y Daniel Scioli, junto a Karina Rabolini

La política puede ser el manto preferente para tapar secretos durante años, pero ¿hasta cuándo? Hasta que algo se escapa y ahí ya es inevitable: mediatización magnificada. Antes del reality show, antes de los conflictos legales, antes de la internación y la ostentación de armas, antes de la fama, Carlos Nahir Menem era Carlos Nair Meza, un niño de Formosa nacido en 1981, en plena dictadura militar cuando su padre era un exiliado político en el pueblo de Las Lomitas. El ex Presidente de la Nación lo visitaba -siempre en secreto, como una familia paralela- hasta que comenzó el juicio de filiación que duró ocho años y, según parece, su participación en Gran Hermano Famosos en 2007 fue lo que le dio el envión. Hoy su situación no es la mejor: cumple prisión preventiva en la cárcel de San Martín por balear una casa, poseer armas de fuego y romper posesiones de una abogada amiga de su media hermana Zulemita, con quien estuvo en pareja.

Muchos se enteraron la existencia de Lorena Scioli en 2015, cuando el (en ese entonces) Gobernador de la Provincia de Buenos Aires hacía campaña para Presidente. La historia es larga pero merece ser contada: nació el 31 de enero de 1978, fruto de la relación con Margarita Beltrán, una ex empleada de Casa Scioli, la cadena de electrodomésticos de su familia. La juventud fue la excusa de la negación (él tenía 18 años y ella 25) entonces se distanciaron, sin prueba de ADN ni aborto. Beltrán regresó a Rosario, crió a Lorena sola junto a su familia. Una demanda por filiación mantuvo tirante la situación ya que Scioli no quería reconocerla hasta que finalmente la Justicia falló a favor de Lorena, entonces el encuentro se dio en el año 1993. Un mes después se espectacularizó: en la presentación oficial en un restaurante de Pinamar, el motonauta le decía a la revista Gente "esta es mi hija". Hoy, Daniel Scioli es abuelo, su nieta se llama Camila.

Arnold Schwarzenegger entrenando junto a
Arnold Schwarzenegger entrenando junto a su hijo Joseph (Grosby Group)

Decir que la farándula es un reflejo de la sociedad suele ser una forma de justificar lo que en ese mundo de lujo y exhibición sucede. Sin embargo, hay cosas que, en mayor o menor medida, ocurren en todos los ámbitos. Carlos Baute terminó por reconocer a su hijo cuando éste tenía 23 años, fruto de una relación que tuvo en Venezuela cuando él tenía 15 y la madre, 13. Alejandro Sanz lo reconoció antes, cuando Alexander, el niño que tuvo con una diseñadora portorriqueña (relación extramatrimonial ya que dos años atrás Jaydy Mitchell, su esposa, había dado a luz a Manuela) tenía tres. "Son niños, no lo olviden ", dijo en un comunicado, intentando dejar las cosas claras y, como se dice, separar la paja del trigo. ¿Más casos? En 2011 Arnold Schwarzenegger contó al mundo que tenía un hijo de 17 llamado Joseph y, a la pregunta de por qué guardó tanto tiempo el secreto, la respondió develando quién era la madre: su ama de llaves.

En 1999 se retiró del tenis profesional Boris Becker y dejó, además de una una estela de consagraciones, una imagen borrosa de campeón moral. Ese año quedó eliminado de Wimbledon y decidió salir a despejarse. Su mujer Bárbara Feltus, que estaba embarazada, quedó durmiendo en el cuarto y él salió. En un restaurante de comida japonesa tuvo un encuentro furtivo con la modelo rusa Angela Ermakovano y, producto de ese desliz, nació, además de un millonario juicio por parte de su ex esposa, su hija Anna. Tardó en reconocerlo -en aquella época, se barajaba una hipótesis ligada a la mafia rusa- pero finalmente lo hizo y hoy su vida tiene, además del eco constante de un pasado de gloria, un momento de diversión paternal.

Boris Becker y su hija
Boris Becker y su hija Anna

Son muchos los casos que dan vueltas sobre la relación padre-hijo que se postergó o que, directamente, falló por completo. En diciembre de 2015 la Justicia confirmó, a partir de una prueba de ADN, que Juan Manuel Fangio tuvo un tercer hijo llamado Oscar Espinoza. La causa por filiación se inició en 2013, 18 años después de la muerte del múltiple campeón mundial, fruto de una relación con Andrea "Beba" Berruet finalizada en 1960. De la misma manera que ocurrió con Diego Maradona Junior, Espinoza también se dedicó al automovilismo y llegó a correr en Fórmula 3 en Europa. No es el único: en enero de este año la justicia de La Plata confirmó que Rubén Vázquez es otro de los hijos del corredor, además de ser su ahijado de bautismo.

¿Por qué tardar tanto en aceptar un hijo? La vergüenza y la culpa suelen ser dos elementos comunes. Claro, también está el factor sorpresa (como cuando Eddie Murhpy escribió un comunicado en 2007 adjudicándose la paternidad de Angel, la niña recién nacida de Melanie B de las Spice Girls), la herencia millonaria (al reconocido torerro Manuel Benítez "El Cordobés" le aparecieron tres hijos extramatrimoniales pero por ahora sólo debió reconocer dos) y el poder (Alberto de Mónaco intentó sin éxito ocultar la existencia de la azafata Nicole Coste y su hijo nacido en 2005). La historia reciente está plagada de casos, sin embargo queda resonando una pregunta: ¿hay mejor solución que reconocer lo sucedido y enmendar rápidamente el tiempo perdido? Quizás no.