Jungla tiene como base la historia real de Yossi Ghinsberg, un joven aventurero que vivió para escribir un bestseller de memorias sobre su aventura en el interior de la selva Boliviana.

Daniel Radcliffe, quien se hizo popular por su trabajo en la exitosa saga de Harry Potter, encarna a un joven israelí que tras años en el servicio militar decide salir a la aventura en la exótica Latinoamérica.

Si no fuera porque realmente sucedió, se podría decir que el encuentro de Yossi con otros dos extranjeros y un misterioso guía, suena a lugar común. Lo cierto es que la expedición sale mal, y pronto cada uno de los exploradores deberán luchar por sobrevivir.

El director australiano Greg McLean exhibe su catálogo de clichés provenientes del thriller de horror entre las que ha hecho interesantes películas como El Cazador de Wolf Creek, para narrar esta historia en la que no faltan tribus salvajes, alucinaciones, furia de la naturaleza y bichos venenosos. Menos gore y visceral que sus anteriores filmes, Jungla parece quedar a medio camino entre el terror y el drama épico.

Daniel Radcliffe es sin dudas quien mejor sale parado, su trabajo físico y de composición sobresale del resto del elenco. El argumento, poco elaborado y nada sorpresivo no lo ayuda, y la película termina funcionando como un catálogo sobre la brutalidad y las ganas de sobrevivir.

En los rubros técnicos, si algo se destaca en el filme, es la fotografía que permite el lucimiento de los decorados naturales, transformando a la selva en otro personaje de la historia (aunque por momentos parezca más un bosque que un ámbito tropical).

En la balanza, la película tiene más en el debe que en el haber, salvo en la primera parte destinada a mostrar lo telúrico de la zona, nunca se siente real y hasta termina pareciendo más extensa de lo que es. Ni la "magia" de Radcliffe logra hacer entretenido este intento de aventura en el "peligroso" tercer mundo.

Mi calificación: 5 puntos

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