La historia de superación de Samuel Florez: la música como refugio para sanar y el sueño de conocer a Abel Pintos

El joven pasó por Infobae en Vivo y repasó cómo su infancia atravesada por el maltrato y la soledad encontró en el arte una vía de escape

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Samuel Florez habló de su presente brillando en la música

La historia de Samuel Florez revela el poder transformador de la música en una vida marcada por la adversidad. Desde la infancia, la música fue su única constante, un refugio íntimo al que se aferró cuando el entorno parecía insostenible. En medio de maltratos y pérdidas, encontró en las canciones un espacio propio, una forma de sobrellevar el dolor y, con el tiempo, una herramienta para reconstruir su identidad.

El deseo de compartir su voz y su historia se fue consolidando con el tiempo. Para él, la música no solo era un escape, sino un puente hacia los demás; una forma de ser visto y escuchado en un mundo que muchas veces le negó esa posibilidad. Su perseverancia lo llevó a presentarse en Es mi sueño, el programa de Guido Kaczka donde pudo, finalmente, unir su experiencia personal con su gran pasión.

Al pisar el escenario llevó consigo el peso de su historia y la fuerza que la música le había dado. La repercusión de su presentación no tardó en manifestarse: logró conmover tanto al jurado como al público presente y a quienes seguían la transmisión desde sus casas. Su relato, hilvanado con la interpretación musical, permitió que su dolor y su resiliencia adquirieran una dimensión colectiva, transformando su testimonio en un mensaje de superación.

Voces - Samuel - Tatiana Schapiro
Samuel se acercó a la música en la iglesia

Durante una entrevista reciente en el ciclo Infobae a las nueve, de Infobae en vivo, Samuel describió el momento en que conoció personalmente a Abel Pintos, uno de sus máximos referentes musicales y jurado en el ciclo de El Trece. “Con palabras se me hace casi imposible describir, porque escucharlo tantos años y tenerlo enfrente, que venga y me abrace, fue tremendo”, confesó. Este encuentro, más allá del valor simbólico, tuvo para él una carga emocional inmensa: representó el reconocimiento a años de esfuerzo y resistencia. La posibilidad de avanzar a la segunda instancia del certamen significó, además, un nuevo peldaño en su camino de crecimiento personal.

Antes de descubrir la música como refugio, Samuel atravesó una infancia signada por episodios de violencia y abandono. Hasta los siete años vivió bajo la tutela de su padre, quien lo obligaba a pasar la noche parado y desnudo afuera de su casa. Esta primera etapa estuvo marcada por el miedo y la humillación constante.

Tras su separación de la familia biológica, pasó una década en hogares de niños. Allí, la violencia continuó bajo otras formas: recibió golpes, fue sometido a episodios de asfixia y lo ataron en varias oportunidades. El sistema de hogares no solo no ofreció protección, sino que profundizó las huellas del maltrato. Dos de sus hermanos fallecieron en hogares de Virasoro, Corrientes, un hecho que acentuó aún más la sensación de desamparo y dolor.

El emotivo abrazo de Abel Pintos y Samuel Florez
El emotivo abrazo de Abel Pintos y Samuel Florez

El paso por estas instituciones dejó marcas profundas. El clima de hostilidad y la falta de contención afectiva lo empujaron a buscar alternativas para resistir internamente. En ese contexto adverso, la música emergió como un salvavidas emocional, un elemento capaz de sostenerlo cuando todo alrededor parecía derrumbarse.

“Es una competencia donde pasé a la segunda instancia, vamos paso a paso”, expresó sobre su avance en el certamen. La posibilidad de mostrar su talento y de ser validado por una figura admirada reforzó su confianza y su determinación para seguir adelante.

La participación en el programa también le permitió a Samuel compartir con el público el sentido profundo que la música tenía en su vida. Escuchar y cantar canciones había sido, durante mucho tiempo, su principal fuente de consuelo y motivación. En ese escenario, la música se transformó en un canal para transmitir su verdad y conectar con quienes podían verse reflejados en su historia.

En medio de su entrevosta con Infobae, no dudó en compartir la canción “Lado frágil”, la cual tiene un significado especial. “Cuando la escuché, me sentí muy identificado con la canción, porque tanto tiempo fui como una piedra, ¿viste? Yo no podía estar mal. Yo no lloraba. El típico que te hacen entender que el hombre no llora, el hombre es fuerte. Y cuánto tiempo sufrí por eso, por no permitirme estar mal. Y esta canción habla de eso, de que estar mal está bien. Y cuando entendí eso cambió mi vida.

En sus palabras se percibe el proceso de transformación que atravesó a partir de la música. Samuel reconoce que durante años reprimió sus emociones por mandato social y por las circunstancias que le tocaron vivir. La música, y en particular la letra de “Lado frágil”, le permitieron cuestionar ese mandato y encontrar una nueva forma de habitar su sensibilidad.

La entrevista completa a Samuel Florez

La entrevista completa a Samuel Florez en Infobae en Vivo

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