Oriana Sabatini contó cómo fue el parto de su hija y el insólito lugar dónde comenzaron las contracciones

La artista habló por primera vez de los detalles del nacimiento de Gia, en Italia

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Oriana Sabatini recordó en charla con el streaming Olga cómo inició su trabajo de parto

La jornada en que Oriana Sabatini comenzó el trabajo de parto de su primera hija, Gia, quedó marcada por una situación inesperada: el estadio de la Roma vibraba con la emoción de un partido decisivo y, entre festejos y gritos, la actriz y cantante sintió un dolor diferente en su cuerpo. Acompañada por una amiga, vivió el inicio de un proceso que cambiaría su vida para siempre, justo en el momento en que su pareja, Paulo Dybala, defendía los colores del club italiano.

La anécdota cobra fuerza por el escenario: rodeada de hinchas, en medio de la euforia y la tensión del fútbol, Sabatini detectó la primera señal del parto cuando la Roma anotó el tercer gol frente a la Juventus. Esta coincidencia no solo sorprendió a quienes la escucharon relatarlo en el stream Sería Increíble, sino que le recordó una historia similar compartida por una amiga, que también había comenzado el trabajo de parto en un estadio. “Entré en trabajo de parto en el estadio de la Roma, el tercer gol”, destacó, al establecer el tono entre humor y asombro que atravesó todo el relato.

La espontaneidad de la situación se acentuó porque la fecha prevista para el nacimiento de Gia era el 11 de marzo, pero todo sucedió el 2. La combinación de expectativas, nervios y la atmósfera del fútbol generó un contexto único, donde lo familiar y lo extraordinario se superpusieron.

Mientras la multitud celebraba el gol, Oriana y su amiga saltaron y festejaron como el resto de los espectadores. Sin embargo, al volver a sentarse, una sensación nueva se hizo presente. “Me siento y digo: ‘Ay, no estoy...’. Como que estoy sintiendo algo que no había sentido nunca”, relató. La falta de una referencia precisa sobre cómo se sienten las contracciones contribuyó a la incertidumbre inicial. “Nunca nadie te sabe explicar bien”, comentó al expresar la desconexión entre los relatos de otras personas y la experiencia propia.

Oriana Sabatini posó junto a
Oriana Sabatini posó junto a su hija Gia a menos de una semana de su nacimiento

La reacción inmediata no fue de alarma, sino de análisis. Sabatini pensó si sería normal lo que sentía y se preguntó si debía compartirlo en ese momento o esperar. La decisión reflejó un equilibrio entre la calma y la cautela, en un ambiente poco habitual para el inicio del trabajo de parto.

La incertidumbre sobre cómo proceder acompañó cada minuto. “¿Qué hago? ¿Les empiezo a contar? Como que esto será normal”, pensó, mientras evaluaba si debía avisar o mantener la tranquilidad. Ante la duda, recurrió a un recurso tecnológico: una aplicación descargada recientemente en su celular, diseñada para monitorear contracciones. “Bueno, las empiezo a contar con una app que me había bajado hace un día en el celu”, explicó.

La aplicación confirmó la regularidad de las contracciones: “Eran cada cinco minutos, duraban todas un minuto y yo dije: ‘Bien, tengo dos opciones: o decir algo y que todo el mundo empiece a paniquear, o jugarla de callada’”. El análisis racional de la situación la llevó a optar por la discreción y priorizar la calma sobre el posible pánico que podría desatarse en el estadio.

Esta decisión estuvo marcada también por la cercanía del hospital y la ausencia de preparación previa: “Yo encima estaba recerca del hospital donde tenía que parir, pero no tenía el bolso, no tenía nada”. La espontaneidad fue la protagonista, pero también la necesidad de organizarse antes de dar el siguiente paso.

La primera foto de la
La primera foto de la hija de Oriana Sabatini y Paulo Dybala (Instagram)

La elección de no compartir de inmediato lo que ocurría se sostuvo hasta llegar a casa. “Yo quería volver a mi casa, bañarme, prepararme y después salir”, confesó Sabatini, quien mantuvo su plan y evitó alertar a quienes la acompañaban. “No dije nada. Pero hice eso. Llegué a mi casa, que encima en la loma del cu..., estuve una hora más en la bañera”, relató con humor.

El traslado desde el estadio hasta su domicilio fue una transición donde la protagonista mantuvo el control de la situación, a pesar de la intensidad de las sensaciones. El entorno permaneció ajeno al proceso que se desarrollaba, mientras ella se preparaba en privado para el siguiente paso.

Ya en la intimidad del hogar, el dolor comenzó a intensificarse tras sumergirse en el agua. “Ahí ya el dolor empezó como a ponerse fuerte”, recordó, marcando el momento en que la calma dio paso a la inminencia del nacimiento. La decisión de postergar el aviso y priorizar la organización personal permitió que todo transcurriera de manera ordenada, hasta que el avance del trabajo de parto hizo imposible postergar más las acciones necesarias.

El relato de Oriana Sabatini reconstruye una experiencia donde lo cotidiano y lo imprevisible se mezclan en el escenario menos esperado: un estadio de fútbol, con todo el ruido, la pasión y la imprevisibilidad del deporte. La combinación de recursos personales, apoyo de su entorno y herramientas tecnológicas definió el modo en que transcurrieron las primeras horas del nacimiento de Gia.