Las fotos inéditas de Cami Mayan durante los veranos de su infancia: “Palpitando Pinamar”

La influencer decidió abrir su álbum familiar durante los primeros días del año para rememorar la estación estival de una década atrás

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El posteo de Cami Mayan se abre con una invitación a la nostalgia: fotos inéditas de su infancia, entre veranos, risas y la complicidad familiar. “Palpitando Pinamar y lookazos de playa”, escribió la influencer, y de inmediato la memoria visual lleva a la arena, el viento y el sol. En la primera imagen, Cami aparece abrazada a su papá, la sonrisa amplia, el mar de fondo y la promesa de días largos y juegos interminables. En otra, junto a ella, su hermana Lucía es compañera de travesuras, ambas riendo, los rostros iluminados por la luz de la tarde.

Cami Mayan con su padre
Cami Mayan con su padre en su infancia disfrutando de un verano al lado del mar (Instagram)

La secuencia de fotos recorre distintos veranos. Cami luce gafas de sol rojas, de plástico, pulseritas de colores y un pañuelo atado en la cabeza, siempre con un palito en la mano para armar castillos de arena. Los detalles transmiten la sencillez de la infancia: una carpa de playa para refugiarse del viento, baldes y moldes desperdigados, mochilas de adultos y ropa esparcida en el suelo. En otra imagen, la niña aparece de pie dentro de la carpita, rodeada de objetos cotidianos y el bullicio del verano. Al lado, una foto la muestra ya mayor, aproximadamente a los diez años, envuelta en una bata de toalla, recién salida del mar, con el cabello revuelto y la piel tibia por el sol.

Cami Mayan compartió el álbum
Cami Mayan compartió el álbum familiar de los veranos de su infancia en Pinamar (Instagram)

En el presente, la complicidad permanece. Su hermana le coloca un gorro en la cabeza, y Cami Mayan lo luce con gesto divertido, mirando a cámara. El paso del tiempo se percibe suave, hilando recuerdos en una galería cálida y llena de afecto.

Antes de que termine el año, Cami Mayan abre otro capítulo en sus redes: el de la reflexión íntima sobre el pasado y la evolución personal tras su relación con Alexis Mac Allister. Revisita un antiguo video grabado en sus inicios como creadora de contenido, casi tres años después del final del noviazgo. Para ella, esa etapa representa mucho más que el cierre de una historia de amor; es el comienzo de un recorrido hacia sí misma, entre polémicas, conflictos legales y declaraciones públicas. “Encontré en mis borradores de TikTok un unboxing que hice en diciembre de 2022. ¿Entienden de qué momento hablo? No entienden chicas, soy otra persona. Es tremendo. El video es un embole. Lo voy a subir así lo ven porque son dos minutos de una persona que ni se anima a hablar y no sabe qué está haciendo”, relata. “Gracias a esa persona es que hoy estoy acá, así que la vamos a abrazar y le vamos a dar amor aunque hayamos dejado atrás a esa Cami. Es tremendo. El video es muy aburrido y da mucho cringe. Era otra persona”, agrega.

Cami Mayan disfrutando de la
Cami Mayan disfrutando de la playa en la costa argentina cuando era una niña (Instagram)

Hace un mes, en una charla con sus compañeros de Luzu TV, la influencer revivió las emociones de sus últimos días en Inglaterra junto a Alexis Mac Allister. “Era horrible”, resumió Mayan al compartir la carga emocional de una etapa lejos de su entorno. Sus palabras retratan una realidad muchas veces oculta tras las apariencias. “No había vuelto a ver nada de esto, primero, porque era un cringe. Lloré de flash, real, era otra persona”, recuerda al revisar videos grabados durante su estadía en Brighton. Las imágenes la muestran cocinando para una sola persona, recorriendo una casa ajena, enfrentando la distancia. “Yo nunca más había vuelto a ver los videos de YouTube”, admite.

El reencuentro con esas escenas despierta en la influencer el deseo de abrazar a su yo pasado. “Me causa como que me quiero abrazar en ese momento, es lo que les decía al principio del programa, todo lo que contenía y guardaba solo para mí. Y también el hecho de estar haciendo un vlog de mier...”. Adaptarse a una vida lejos de casa resultó especialmente desafiante durante la pandemia. “Encima yo estaba allá cuando no se podía viajar mucho”, recuerda. La dificultad de asentarse, el clima, el idioma, una rutina desconocida. “No importaba si era un vlog de mier... Me daba una vergüenza tremenda, pero ¿entienden que yo empecé a hacer algo, porque yo no quería vivir ahí sin hacer nada para mi vida? Era horrible para mí eso. No, no era mi fin”. Las primeras grabaciones la muestran hablando en voz baja, la soledad como telón de fondo. “Me da una pena bárbara cómo hablo, yo arranqué a hacer videos muy en mood hablando como pidiendo permiso, estaba sola en la casa ¿por qué hablaba despacio? Me daba miedo”. “Para mí cuando tenés esa energía no te va bien, porque no estás en el lugar que querés estar”, concluye.

Cami Mayan cuando era una
Cami Mayan cuando era una niña en la playa junto a su hermana menor Lucía (Instagram)

La mudanza a Inglaterra implicó dejar Buenos Aires, trabajo y facultad. “Yo al principio no me iba a ir, a mí me costó mucho tomar la decisión de irme. No era fácil para mí dejar mi equipo, mi trabajo y la facultad, o sea estaba a la mitad de la carrera”. La pandemia sumó incertidumbre: “Me acuerdo que empezó la pandemia. Yo tenía un viaje con mis amigas pero no lo pude hacer obviamente, porque era 2020 y seguí trabajando, también con la facultad virtual y en un momento dije ‘me voy’... Mi vida allá era muy difícil porque también iba cambiando según lo que tiene el otro (por su pareja)”.

La separación con Mac Allister ocurrió de forma directa, en persona. “La separación fue en persona, no por whatsapp o por teléfono. Soy dejada básicamente... Él se tenía que volver allá (porque estaba en Argentina de vacaciones) a reincorporarse a su equipo. Ya era casi fin de año y fue medio raro porque yo no estaba en mi casa con todas las cosas y me tuve que plantear qué hago... Yo tenía a mi perro en Inglaterra”, relata. El regreso a Brighton le planteó un desafío. “Él me dice ‘¿vas a buscar tus cosas o te las mando?’ Y le dije que tenía que procesar lo que estaba sucediendo. Le aseguré: ‘Voy a ir, es mi casa. Tengo que traerme mis cosas y ver qué onda, saludar a la gente, ver qué hago’... Era plantearme qué hacía con todo esto que soy yo. Así que obviamente que fui para allá y estuve un tiempo ahí, un mes que aproveché. Vivimos juntos en esa casa, yo cocinaba como siempre y a lo mejor comíamos juntos. Pero estaba sola”.

El desenlace llegó con otro golpe: “El segundo fin de semana, o sea, una semana después que yo había dejado mi casa de Brighton, un mes después de separarme, me dicen que había una persona en mi casa que no era yo ¡con mi perro!”.