
“Estoy en mi puesto de trabajo nuevo esperando a mi pasajera. La vida es un milagro y a veces hay que salir a hacer lo que sea necesario. En este momento salgo a trabajar con mi cochecito, que no me lo dejó mi papá, lo fui a buscar antes de que se lo afanaran... ahora trabajo haciendo viajes porque o tengo trabajo como actriz, me siento un poco olvidada y dejada de lado pero también pienso que el tiempo de Dios es justo. Este autito ahora me permite trabajar”, dijo en un video grabado desde el vehículo Alejandra Majluf y que compartió en Instagram.
Como tantas personas en el 2020 tuvo que barajar y dar de nuevo. La cuarentena total y obligatoria que comenzó a regir en marzo del año pasado y se extendió durante meses la encontró comenzando con los ensayos de una obra y dando clases de teatro, actividades que tuvo que suspender. Pero como de toda crisis surge una oportunidad, la actriz que en los ‘90 hizo La Colada en el mítico ciclo Fax, comenzó a trabajar de remisera, dándole vida a un nuevo personaje, la Chofera.
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“De eso se trata todo, de reinventarse. Con esto de la pandemia estoy aprendiendo y la de los artistas es una de las profesiones más golpeadas. Estábamos empezando a hacer la lectura de un libro para una obra con Esther Goris cuando empezó”, contó a Teleshow la actriz que aunque hacía mucho que no estaba en televisión, nunca dejó de hacer teatro. “Yo estaba además dando talleres y esto nos detuvo un tiempo largo”, dijo.
Hace dos años, cuando su papá falleció se quedó con su auto: “Ahora dije, ‘tengo un auto y ganas de hacer cosas, puedo unir todo y reinventarme’ entonces llegó la Chofera y llevo a mis amigos a dónde necesiten. Lo hago solo porque me meto en el personaje que me encantó y lo comparto en las redes que son como era antes la tele”, dijo, es que no es Alejandra quien maneja el vehículo, sino su personaje, así puede trabajar sin dejar de lado la actuación. “Viví mucho en España fui a festivales, hice unipersonales, ¿y después de eso qué? Después de eso me subo a un auto y manejo”.
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—¿El personaje es fundamental para este trabajo?
—Sí, sin el personaje ni me lo imagino. Tengo coche y mi creatividad, que está siempre intacta así que lo combino.
—¿Quiénes son tus pasajeros?
—Esto empezó dando una mano a conocidos y llevándolos. Llevo a la gente, muchas personas que amo me pedían que las llevara y además las entretengo. No llevo a cualquiera. No me iría a una compañía de remises o a una aplicación. Pero esto me caía en gracia y me divierto. Es una necesidad, tengo una hija de 14 y tengo que salir a trabajar.
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—Además, lo compartís en redes, es una forma de seguir en contacto con el público.
—La gente me escribe y me dice “no podía salir de la cama y me diste ganas”. Eso me encanta y siento que soy una agitadora de la buena onda, porque si te quedás es peor. Me da emoción tener la posibilidad de tener contacto con la gente, antes era más distante la relación. Cuando alguien te dice “me alegraste el día, me sacaste una sonrisa” te llena el alma y eso es lo que pasó en estos tiempos en los que uno decide reinventarse a partir de una circunstancia en particular.
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—Como hiciste vos, ¿y qué pasó con las clases de teatro durante la cuarentena?
—Tuve la posibilidad, pero no me sentía bien con eso del zoom, no critico a los que lo hacen por zoom pero traté de ser honesta conmigo y me gusta tener a la gente ahí. Para mí el teatro es acción. Hoy la posibilidad de hacer teatro se modificó, y esto nos afectó a todos, si a algún artista nunca le faltó trabajo, ahora sí, esto nos igualó. Esto es para crecer, es una experiencia de la que estamos aprendiendo todos. Y hay que salir al encuentro de las oportunidades.
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“Jamás se me hubiera ocurrido que iba a hacer viajes y acá estoy, hasta me compré un soporte para la cámara”, dijo y contó que aunque no lleva a desconocidos, sí puede ser que traslade a algún amigo de sus amigos. Desde su auto, Alejandra confiesa que tiene ganas de hacer teatro o tele, pero no se desespera: “No estoy con esa cosa desaforada de los comienzos, necesito estar activa trabajando, los actores además necesitamos manifestarnos, yo me autogestioné toda la vida”.
“Me encantaría trabajar, estaba trabajando muy bien pero ahora no hay nada”, dijo quien en sus redes además de despuntar el vicio con la Chofera, hace Las Piquifans, un personaje en el que parodia a las instagramers.
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Pronto volverá a dar clases de teatro, ahora ya de forma presencial en Rama Estudio y Audiovisuales y asegura que si le ofrecen un proyecto que le interese, aceptaría. “Me gustaría volver con un personaje de malvada o algo así, como yo hago humor, el drama no lo hice nunca pero me sale de taquito”, se postuló para un papel.
Como humorista Alejandra se corrió de la ficción tradicional para hacer entre 1991 y1992 a La Colada en el magazine Fax conducido por Nicolás Repetto en El Trece. Desfachatada, ingeniosa y divertida, interpretaba a una notera que, como su nombre lo indica se metía en los lugares donde no debía y entrevistaba a las figuras del momento.
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Luego de estar en varias novelas, ingresó a Reality reality el reality show producido por Quique Estevanez que se emitió por Azul Televisión y que se realizó como respuesta a la crisis que vivía el gremio, en una época donde la ficción escaseaba y la frase más escuchada era “somos actores, queremos actuar”. Juan José Camero, Emilia Mazer, Edda Bustamante, Fabián Mazzei, Martín Karpan, Gisella Barreto, Emilio Bardi, Jessica Schultz, Marisol Otero, Octavio Borro, Maximiliano Ghione, Pía Galliano, Gonzalo Heredia, Ramiro Blas y Sabrina Garciarena convivían en una casa.
Aquella experiencia no fue buena: “No lo haría otra vez, fue un experimento Nazi. En las letras negras me pusieron ‘te amo’ en vez de ‘te mato’ (por los subtítulos de una charla que tuvo en la casa con Gonzalo Heredia) y lo que se vio fue otra cosa diferente a lo que pasó. Con la edición hacen lo que quieren. Igual no me arrepiento porque conocí ahí a mi amiga Emilia Mazer y a Juan José Camero. Los errores no son fracasos, Tato Bores decía que nadie es exitoso, que hay cosas buenas y malas y que de lo malo se aprende”.
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Mamá de Emma de 14 años, está soltera “sin apuro y aclaró: “Me he dado tantos gustos y me he comido tanto embole que, ¿para qué?”. Majluf está haciendo un curso de filosofía cuántica y tanto en sus redes como al escucharla, se la nota muy segura y positiva: “Es que uno es energía. Siempre para adelante. Lo aprendí con los años porque me pasaron muchas cosas tremendas pero no quiero hablar porque eso es la diferencia, que te hacen crecer y darte cuenta que la vida es otra cosa”.
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