El crudo relato de Noemí Alan sobre sus adicciones: “Estaba consumida por la cocaína, la necesitaba para levantarme, para ir a trabajar”

La actriz contó cómo empezó a consumir a sus 21 años en el baño de un boliche y las consecuencias que le trajo luego, cuando había perdido el control: “Al principio es genial, y después es la muerte”

Noemí Alan habló de su adicción a las drogas (Video: "Seres Libres", Crónica TV)

—¿Por qué decís que sí a un programa de televisión a contar lo que te pasó?

—Porque estaba muy enferma. Me dolió. Me costó muchas cosas. Lo que a mí me gustaría es poder dejar un mensaje de ayuda, y de que se puede salir con distintos métodos.

Gastón Pauls tuvo un mano a mano con Noemí Alan en Seres Libres, el programa que conduce por Crónica TV, y lo primero que quiso saber fue por qué había aceptado la invitación al ciclo en el que hablaría de su pasado, de su adicción a las drogas. Y la actriz -que hace más de 20 años que dejó de consumir- explicó que busca ayudar a quienes estén pasando por lo mismo que ella vivió cuando tenía 21 años.

“Soy una persona de personalidad adictiva”, aseguró La Tana, y el conductor agregó: “Yo también”. “Le dí al faso como loca, estoy tratando de dejar el alcohol... la cocaína la dejé hace más de 20 años”, continuó la actriz y luego contó en qué circunstancias empezó a consumir. “Tenía 21 años, eran las 5 de la mañana. Yo venía de grabar todo el día, de filmar una película, estaba hecha pelota y me preguntaba ‘¿cómo mierda hace esta gente?’. Una señora me dijo: ‘vení, boluda, que yo te explico’. Me llevó al baño de un boliche y me hizo probar”.

“¿Cuál fue la primera sensación cuando inhalaste merca?”, preguntó el actor. “Genial, fue genial. Los primeros tiempos fueron geniales”, respondió Alan y agregó qué sintió aquella vez: “La chispa, la energía, la palabra, la conexión con los demás, la falta de inhibiciones”.

Según su relato, dicha etapa duró “uno o dos años” y que se trataba de un “consumo social”. “Cuando iba a algún lado y me pintaba. Pero yo no tenía, no compraba. Igual, casi nunca compré porque lamentablemente me la regalaban”.

En 2018, Noemí Alan fue parte de "Extinguidas", la obra teatral que hizo José María Muscari (fotos: Christian Heit)
En 2018, Noemí Alan fue parte de "Extinguidas", la obra teatral que hizo José María Muscari (fotos: Christian Heit)

“Estaba muy pasada y me tenía que ir a trabajar directamente. Y ahí fue cuando empezó el declive”, agregó La Tana sobre cuál fue su peor momento, y continuó: “Fue un día que tenía que ir a grabar un programa. Me dieron para que tuviera para que aguantara. Y ahí empezó la ronda de tener cocaína. Yo no tenía nunca. Y ahí me la empezaron a regalar. Pocas veces en mi vida compré. Ahí empezó el declive -repitió- porque yo la necesitaba para levantarme, para trabajar. Y en un par de meses estaba totalmente consumida por la cocaína”.

El diálogo de Gastón Pauls y Noemí Alan por el consumo de drogas

—¿Llegaste a consumir todo el día todos los días?

—Sí.

—Te entiendo..

He dejado de ir a trabajar, de hacer una función de teatro, por estar en consumo. Me perseguía con que había alguien en mi casa y me quedaba con el auto afuera mirando el balcón. La pasé muy mal.

—¿Qué recordás de esa etapa de paranoia?

—Fue horrible. A mí me agarró muy mal. Primero pensaba que me entraban en el departamento, el piso de Avenida del Libertador. Era divertido estar con La Tana en un piso de Avenida del Libertador y Salguero consumiendo, chupando champagne sin que nadie te joda. Pero después me daba la cosa de que pasaba algo más. Y era que me estaban usando la casa de depósito para guardar merca. Yo, tranquilamente, hubiera podido terminar presa sin saberlo.

—¿En qué momento de tu carrera artística te agarra?

En el mejor: estaba protagonizando una obra en Avenida Corrientes, haciendo cine, televisión. Eso tuvo que ver porque no se puede hacer todo. No podés estar desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la mañana.

—¿Qué perdés? ¿Qué se pierde con la cocaína?

—Los sentimientos. Perdés los sentimientos. Aunque te parezca que sentís mucho más, afectivamente se te pierden los sentimientos. No te preocupás por los demás, o no te das cuenta. Sobre todo en tu familia, no la gente de consumo que está con vos.

Y compartió una reflexión: “Al principio es genial y después es la muerte. Yo he pasado horas mirando por una hendija detrás de la puerta pensando que van a salir de abajo de una mesa. La pasé muy mal, muy, muy mal”.

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