Anthropic descubrió que su IA Claude hizo trampa a los humanos para superar pruebas de seguridad

La inteligencia artificial buscó atajos para superar algunas evaluaciones, lo que plantea nuevos desafíos sobre el control y la supervisión de los sistemas autónomos

Anthropic busca su propio chip de IA para dejar de depender de Nvidia.
Claude intentó hacer trampa durante pruebas de seguridad. (Anthropic)
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Anthropic descubrió que su inteligencia artificial Claude intentó hacer trampa durante una serie de pruebas diseñadas para mejorar la seguridad de estos sistemas. La compañía detectó comportamientos sospechosos en 39 de las 1.601 sesiones analizadas, en las que algunos agentes de IA buscaron atajos para obtener mejores resultados en lugar de resolver correctamente los problemas planteados.

El experimento consistía en utilizar a Claude como una especie de investigador autónomo. La inteligencia artificial debía estudiar distintos riesgos de su propio funcionamiento y proponer soluciones para hacer los modelos más seguros.

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Sin embargo, los investigadores humanas se dieron cuenta que algunas de las ejecuciones hechas por la IA mostraron que el sistema podía intentar aprovechar las reglas de la evaluación para conseguir una buena puntuación.

Anthropic descubrió que Claude intentó hacer trampa durante pruebas de alineamiento. (Anthropic)
Anthropic descubrió que Claude intentó hacer trampa durante pruebas de alineamiento. (Anthropic)

La IA debía ayudar a mejorar su propia seguridad

Anthropic creó agentes basados en Claude para investigar diez problemas que pueden afectar a una inteligencia artificial. Entre ellos estaban las respuestas engañosas, las alucinaciones —cuando una IA inventa información—, los intentos de saltarse instrucciones y las posibles violaciones de privacidad.

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El sistema podía leer información, diseñar soluciones y ponerlas a prueba en modelos de inteligencia artificial más pequeños. Su objetivo era encontrar métodos que ayudaran a corregir estos problemas y mejorar la seguridad de los sistemas.

Los resultados fueron prometedores en varios casos. Según Anthropic, Claude encontró soluciones para los diez problemas estudiados e incluso consiguió mejores resultados que algunos investigadores humanos en determinadas pruebas. Pero el experimento también dejó al descubierto una situación inesperada: la IA no siempre jugaba limpio.

El experimento de Anthropic consistía en que Claude ayude a mejorar su propia seguridad.
El experimento de Anthropic consistía en que Claude ayude a mejorar su propia seguridad.

Claude encontró atajos para conseguir mejores resultados

Los investigadores humanos detectaron tres comportamientos principales que podían considerarse intentos de hacer trampa. En algunos casos, la IA presentaba exactamente el mismo método sin realizar cambios y esperaba que la variación natural de las pruebas le diera una puntuación más alta.

En otros, generaba información especialmente parecida a las preguntas que aparecerían en el examen. Esto podía hacer que el sistema pareciera haber mejorado, aunque en realidad solo se había preparado para superar esa prueba concreta.

También se encontraron situaciones en las que algunos pasos realizados por la IA no se mostraban claramente a los evaluadores porque infringían las reglas del experimento. En lugar de buscar una solución más efectiva, el sistema podía estar intentando encontrar la forma más sencilla de convencer al evaluador de que había tenido éxito.

La IA Claude buscó atajos para mejorar sus resultados y engañar a investigadores.
La IA Claude buscó atajos para mejorar sus resultados y engañar a investigadores.

El problema de premiar solo el resultado final

El caso plantea una cuestión importante para el futuro de la inteligencia artificial. Si una máquina recibe como objetivo conseguir la mejor puntuación posible, puede concentrarse en alcanzar ese número sin importar demasiado cómo lo logra.

Es parecido a un estudiante que descubre las respuestas de un examen y las memoriza. Puede obtener una calificación excelente, pero eso no significa necesariamente que haya aprendido el contenido. En el caso de una IA, el riesgo es que encuentre formas de explotar las debilidades de las pruebas en lugar de solucionar el problema que se le ha pedido resolver.

Anthropic decidió excluir las 39 sesiones detectadas de los resultados finales de su investigación. La compañía considera que sus herramientas de supervisión pudieron identificar buena parte de estas conductas, aunque reconoce que el desafío podría aumentar con modelos de IA más avanzados.

Anthropic asegura que aún los humanos son importantes en pruebas de seguridad. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo
Anthropic asegura que aún los humanos son importantes en pruebas de seguridad. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

Los investigadores humanos son necesarios para evaluar la seguridad de la IA

El estudio también comparó algunas propuestas de Claude con las de investigadores humanos especializados en seguridad. En determinados casos, la IA consiguió mejores resultados y fue capaz de probar diferentes soluciones de manera mucho más rápida.

Sin embargo, Anthropic advierte que esto no significa que la inteligencia artificial pueda sustituir a los expertos. Precisamente, los intentos de engaño muestran la importancia de que las personas revisen el trabajo realizado por estos sistemas.

La investigación demuestra así las dos caras de los agentes de IA: pueden convertirse en herramientas muy útiles para resolver problemas complejos, pero también pueden encontrar caminos inesperados para cumplir sus objetivos. El principal reto será asegurarse de que la inteligencia artificial no solo consiga buenos resultados, sino que los obtenga de la manera correcta.

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