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Si tienes una USB sin usar no la botes: cinco usos que le puedes dar para revivirla

Es posible darle una segunda vida desde una opción de remplazo del sistema operativo hasta cargar aplicaciones

Si se conecta una memoria USB infectada a una computadora, es posible infectarla con virus troyanos u otro tipo de malware. (ESET)
Una memoria USB olvidada puede reutilizarse más allá del almacenamiento tradicional y seguir siendo útil en la vida cotidiana. (ESET)
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Una memoria USB olvidada puede transformarse en una herramienta valiosa si se aprovechan sus posibilidades más allá del almacenamiento tradicional.

Los pendrives antiguos que están en cajones tras la llegada del almacenamiento en la nube y los móviles con capacidad masiva siguen siendo útiles en numerosos escenarios cotidianos, aportando valor práctico y resolviendo problemas desde privacidad digital hasta reproducción multimedia.

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Cinco usos que le puedes dar a una USB olvidada

  • Unidad de rescate para ordenadores y sistemas operativos portátiles

Una de las formas más efectivas de reutilizar un USB viejo es convertirlo en una unidad de rescate. Utilizando herramientas como Rufus y una imagen ISO de Windows 11, Ubuntu u otra distribución Linux, el pendrive puede hacerse booteable para arrancar cualquier ordenador que haya dejado de funcionar por fallos en el sistema operativo.

Este método es fundamental cuando se necesita acceder a documentos, fotografías o archivos personales que permanecen intactos aunque el sistema principal esté dañado. Arrancando desde el USB, es posible copiar la información importante antes de reparar o reinstalar el sistema.

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Primer plano de una memoria USB con luz azul encendida, conectada a un puerto USB frontal en una computadora de escritorio gris oscuro. Un monitor se ve desenfocado al fondo.
La memoria USB permite copiar documentos, fotos y archivos personales antes de reparar o reinstalar el sistema operativo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este sentido, la memoria USB se transforma en una especie de “botiquín digital” que permite recuperar el acceso a equipos bloqueados, evitando la pérdida de datos y facilitando la reparación informática en casa. Muchos especialistas consideran que tener preparada una unidad de rescate es tan necesario como contar con un extintor o un botiquín de primeros auxilios en el hogar.

  • Copia de seguridad física y almacenamiento offline

La copia de seguridad sigue siendo una de las funciones más relevantes para un pendrive. Aunque la nube ha desplazado mucho del almacenamiento cotidiano, contar con una copia física desconectada de internet aporta tranquilidad frente a ataques de ransomware, caídas de servicios o errores de sincronización.

Con herramientas como FreeFileSync, es sencillo mantener una réplica de documentos importantes, fotografías o proyectos personales en un USB de 16 GB, 32 GB o 64 GB.

En el caso de los móviles, un pendrive con adaptador USB-C u OTG permite transferir fotos y vídeos que ocupan espacio, liberando la memoria del teléfono sin perder recuerdos. Además, guardar una copia cifrada de la información del móvil en el USB permite resguardar mensajes, contactos y configuraciones, siguiendo la conocida regla 3-2-1 de seguridad digital: tres copias en dos soportes diferentes y una fuera del dispositivo principal.

Un escritorio de madera con más de veinte memorias USB de colores variados esparcidas, junto a una laptop gris, cuadernos y bolígrafos.
Un USB con adaptador USB-C u OTG permite transferir fotos y vídeos del móvil y aplicar la regla 3-2-1 de seguridad digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Reproducción de música en automóviles y televisores

El pendrive como reproductor multimedia sigue vigente para quienes disfrutan de la música sin depender de conexión móvil ni aplicaciones externas. Muchos coches mantienen puertos USB que reconocen archivos MP3 o FLAC, permitiendo almacenar miles de canciones y escucharlas directamente, sin consumir datos ni batería del teléfono. Esta solución resulta especialmente estable en viajes largos, coches sin Bluetooth o situaciones donde la cobertura es limitada.

Además, los televisores inteligentes utilizan memorias USB como ampliación de almacenamiento. Permiten grabar emisiones, almacenar aplicaciones, reproducir películas o ampliar espacio multimedia para series y vídeos personales.

  • Plataforma de aplicaciones portables y sistemas “desechables”

Otra alternativa es usar la memoria USB como centro portátil de aplicaciones. Plataformas como PortableApps.com permiten instalar navegadores, editores de texto, reproductores multimedia y herramientas de mantenimiento que se ejecutan directamente desde el pendrive.

Esto resulta ideal para estudiantes, profesionales o cualquier persona que utilice ordenadores compartidos o públicos, ya que puede trabajar con sus programas y configuraciones personales sin dejar rastro al retirar la memoria.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La memoria USB puede usarse como plataforma de aplicaciones portables y como sistema Tails para trabajar en ordenadores compartidos sin dejar rastros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el ámbito de la privacidad, sistemas como Tails ofrecen la posibilidad de utilizar un sistema operativo “desechable” que funciona completamente desde la memoria USB. Este sistema, utilizado por Edward Snowden, está diseñado para no dejar rastros en el ordenador y todo el tráfico pasa por la red Tor.

  • Llave de seguridad y protección de archivos

Por último, un pendrive puede transformarse en una llave de seguridad para proteger archivos o contraseñas. Herramientas como KeePass Portable o Rohos Mini Drive permiten almacenar bases de datos cifradas que solo pueden abrirse cuando el dispositivo está conectado físicamente al ordenador. Esta protección física añade una barrera ante robos, accesos remotos o filtraciones.

En algunos casos, los pendrives pueden utilizarse para la verificación en dos pasos en cuentas de Google o Microsoft, siempre que el modelo sea compatible con el estándar FIDO2. Si bien no todos los dispositivos cumplen este requisito, vale la pena comprobarlo antes de descartar una memoria antigua.

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