La NASA impulsa a la industria de los taxis aéreos: así ayuda a mejorar la experiencia a bordo

Un nuevo estudio de la agencia estadounidense analiza cómo los movimientos bruscos durante el trayecto influyen en la percepción y el bienestar de los viajeros

Guardar
Google icon
Hombre con casco de realidad virtual y auriculares en simulador con arnés. Pantalla con paisaje virtual de edificios. Cables. Logo de NASA
El estudio de taxis aéreos identificó qué maniobras bruscas resultan más molestas y generó modelos para orientar el diseño y la operación de vuelo (NASA/Christopher LC Clark)

Una investigación sobre taxis aéreos de la NASA apunta a mejorar este tipo de viajes al relacionar los movimientos de la aeronave con el bienestar del pasajero y su disposición a volar.

El estudio identificó qué maniobras bruscas resultan más molestas y derivó en modelos que pueden orientar tanto el diseño de futuras aeronaves como sus operaciones de vuelo.

PUBLICIDAD

Los taxis aéreos son aeronaves pequeñas de despegue y aterrizaje vertical pensadas para trayectos cortos. En una industria aún incipiente, la agencia busca entender cómo planificar vuelos que hagan que los viajeros se sientan bien.

La investigación reunió datos a partir de reacciones de pasajeros ante cambios bruscos de dirección e inclinación que podrían sufrir los taxis aéreos del futuro. Esas respuestas permitieron ver cómo el movimiento influye en la comodidad y la confianza durante el vuelo.

PUBLICIDAD

Un taxi aéreo eléctrico eVTOL con múltiples hélices sobrevuela una gran ciudad estadounidense al atardecer, con rascacielos y calles con tráfico vehicular.
La NASA reunió datos sobre la comodidad de los pasajeros a partir de reacciones ante cambios bruscos de dirección e inclinación en vuelos simulados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con base en esa información, el equipo desarrolló nuevos modelos que vinculan movimientos concretos con la voluntad de los pasajeros de volver a subirse a una aeronave. Esos modelos pueden ayudar a fabricantes de futuros taxis aéreos a detectar qué maniobras resultarían excesivas para sus usuarios.

Cómo midió la NASA la comodidad de los pasajeros

En el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, en Edwards, California, empleados voluntarios de la agencia se sentaron en un simulador de movimiento de realidad virtual. Allí afrontaron vuelos virtuales intensos que reprodujeron sacudidas y variaciones de actitud desde la perspectiva de un pasajero.

Cada participante vivió cuatro niveles de cabeceo, inclinación lateral, rotación o aceleración brusca. Los trayectos simulados cubrían la ruta entre el centro de San Francisco y la isla de Alcatraz, en California.

La agencia analizó también situaciones que pueden generar movimientos abruptos, como ráfagas de viento o aterrizajes. Con esos datos, los investigadores pueden estimar en qué punto aumenta la incomodidad y ajustar el diseño y la operación de las aeronaves para reducir ese impacto.

Qué movimientos reducen la disposición a volar

Los voluntarios calificaron cada vuelo en una escala de cinco puntos e identificaron qué movimientos les resultaron incómodos. Las respuestas mostraron que incluso cambios moderados redujeron la comodidad de algunos participantes, aunque otros soportaron niveles más altos.

Una investigación de la NASA sobre taxis aéreos relacionó los movimientos de la aeronave con la comodidad del pasajero y su disposición a volar /REUTERS/Joe Skipper/Foto de archivo
Una investigación de la NASA sobre taxis aéreos relacionó los movimientos de la aeronave con la comodidad del pasajero y su disposición a volar /REUTERS/Joe Skipper/Foto de archivo

Después, los investigadores les preguntaron si aceptarían un vuelo en taxi aéreo con movimientos que les causaran incomodidad. A partir de esas respuestas, la NASA observó una señal que sugiere que los viajeros actuales podrían tolerar menos las sacudidas que los pasajeros de avión de hace 50 años, según la comparación con estudios previos de la propia agencia sobre la calidad del transporte aéreo.

Curtis Hanson investigador principal del Centro Armstrong de la NASA para este proyecto situó el alcance inmediato de esos resultados en los límites de tolerancia de los usuarios. “Gracias a este estudio y a otros, estamos empezando a identificar los umbrales de comodidad de los pasajeros ante movimientos bruscos durante el vuelo”, declaró.

El aporte del estudio al desarrollo de los taxis aéreos

La investigación forma parte de un estudio plurianual con el que la NASA busca entender mejor la experiencia de los pasajeros de taxis aéreos. En conjunto, el trabajo halló relaciones claras entre movimientos específicos de la aeronave y el grado de comodidad que sienten las personas durante el trayecto.

El proyecto se desarrolla dentro de Tecnologías y Herramientas para Vehículos Subsónicos, adscrito a la Dirección de Misiones de Investigación y Tecnología de la NASA. También alimenta la investigación de la agencia sobre movilidad aérea avanzada.

Ese marco permite anticipar cómo deberían operar estas aeronaves para que más pasajeros acepten el viaje y quieran repetirlo. La utilidad práctica del estudio alcanza tanto al público como a una industria que aún define cómo serán sus vuelos cotidianos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD