Este robot cuida y acompaña pacientes de más de 65 años: habla español y se llama Norbert

El dispositivo integra una pantalla que muestra un oso de peluche, con el objetivo de que las personas se sientan cómodas al interactuar con este sistema de IA

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Los pacientes se adaptaron a la interacción con Norbert después de varios intentos. (Infobae tecno)
Los pacientes se adaptaron a la interacción con Norbert después de varios intentos. (Infobae tecno)

El envejecimiento de la población y la saturación de los sistemas de salud han desencadenado una crisis en los hospitales y residencias de personas mayores de 65 años.

Ante esta situación nace Norbert, un robot con cara de oso de peluche diseñado para asistir en tareas médicas y aligerar la carga del personal, así como para convertirse en el compañero diario de los adultos mayores en centros médicos en Nueva York y Chicago.

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Cuál es el origen de Norbert

El origen de esta innovación responde a una necesidad crítica y urgente dentro de los pasillos de los centros de salud. Una sola enfermera puede llegar a tener a su cargo hasta 40 pacientes que son adultos mayores, según relata Anna Oh de Norbert Health.

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Norbert integra una pantalla que muestra un oso de peluche. (Infobae tecno)

El equipo detrás de Norbert Health, compuesto por ingenieros expertos en visión artificial y aprendizaje automático, desarrolló inicialmente una IA médica capaz de detectar signos vitales, movilidad y comportamiento de forma totalmente inmersiva y sin contacto.

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Sin embargo, el desafío era cómo implementar esta tecnología para ayudar a las enfermeras y a los ancianos sin resultar invasivos. La solución fue integrar este dispositivo en un robot capaz de ir de habitación en habitación.

Su objetivo principal no es reemplazar el trabajo humano, sino actuar como un soporte vital que reduzca la carga operativa del personal, permitiéndoles enfocarse en las emergencias mientras la máquina se encarga del seguimiento rutinario, explicó Oh durante su presentación en Config 2026, un evento de Figma.

Un oso amigable con un “sistema humano”

Para que la adopción de esta tecnología fuera exitosa entre personas de la tercera edad, los desarrolladores sabían que debían evitar a toda costa un diseño frío o intimidante.

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Los diseñadores no estaba de acuerdo con usar la figura de un oso de peluche, hasta que descubrieron que los pacientes se sentían más cómodo así. (Infobae tecno)

Al principio, un diseño silencioso y puramente funcional asustaba a los residentes, especialmente a aquellos con demencia. Tras probar múltiples rostros, desde caras humanas hasta otros animales, la figura de un oso de peluche ganó unánimemente la aceptación de los ancianos. Esta figura infantil elimina las barreras generacionales y genera confianza.

“Los pacientes dicen que este oso les recuerda a los peluches de sus nietos“, dijo Oh.

Pero Norbert es mucho más que un dibujo agradable. Funciona bajo lo que sus creadores llaman un “sistema humano”, basado en cuatro pilares:

  • Reconocimiento: Equipado con visión por computadora, identifica a la persona que tiene enfrente, la llama por su nombre y conoce su historial clínico.
  • Percepción y Expresión: El robot no solo recopila datos, sino que cuenta con una IA de voz para interactuar. Además, imita gestos simples: si el paciente asiente, Norbert asiente; si el paciente sonríe, el oso devuelve la sonrisa.
  • Continuidad: Norbert recuerda conversaciones previas. Si un paciente mencionó tener un gato llamado Lucy, en la próxima visita el robot preguntará específicamente por Lucy.
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Norbert tuvo diversos rostros, hasta que se halló que la versión más aceptada era la del oso de peluche. (Infobae tecno)

Norbert aprendió español para acompañar a una paciente latina

Uno de los atributos más conmovedores de Norbert es su capacidad de adaptación cultural y lingüística. Durante su implementación, el equipo notó que una paciente latina lloraba frecuentemente porque se sentía sola, ya que nadie en el lugar hablaba su idioma.

Para solucionar esto, los programadores le enseñaron español a Norbert. El impacto fue inmediato: al ser saludada en español, la paciente sonrió sorprendida y comenzó a hablar con el robot, mejorando drásticamente su estado de ánimo y mitigando su aislamiento.

La historia de Norbert demuestra que el futuro del cuidado médico no solo requiere de sensores avanzados para medir la temperatura o el pulso. Requiere de encontrar nuevas formas de devolverle a los pacientes mayores la dignidad, la conversación y el sentido de compañía.

Después de varias semanas, una paciente mayor le dijo al robot: “Te amo, Norbert, nunca te olvidaré. ¿Me das tu número para llamarte a veces?”.

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