Del tamaño de un arándano: cómo funciona la pastilla del MIT que puede medir la temperatura interna en tiempo real

Validado en modelos animales, este avance puede ser clave en pacientes inmunosuprimidos, niños con fiebre o personas bajo anestesia. A diferencia de los termómetros convencionales, logra identificar los cambios térmicos desde el interior del cuerpo

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Primer plano de una mano con guante azul sosteniendo una pequeña cápsula transparente con circuitos brillantes en un laboratorio borroso.
El sensor ingerible del MIT permite la monitorización de la temperatura corporal interna con una cápsula de seis milímetros y transmisión inalámbrica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sensor ingerible desarrollado en el MIT representa un avance en la monitorización de la temperatura corporal interna mediante una cápsula que mide solo seis milímetros de diámetro y usa transmisión inalámbrica, lo que podría renovar la vigilancia clínica tanto en hospitales como en el hogar.

Según MIT News, Giovanni Traverso, profesor asociado de ingeniería mecánica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), señaló: “Esto podría reemplazar todos los termómetros, porque es la forma más precisa de tomar la temperatura”.

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La investigación fue publicada en junio de 2026 y plantea, además de la miniaturización, nuevas posibilidades para el seguimiento pediátrico y la gestión de pacientes en situaciones de riesgo médico.

El nuevo sensor ingerible del MIT consiste en una cápsula ultraminiaturizada que, tras ser ingerida, mide la temperatura interna de modo continuo y transmite los datos en tiempo real usando retrodispersión inalámbrica.

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Su tamaño reducido disminuye el riesgo de obstrucción, lo que aumenta la seguridad en niños y permite aplicaciones clínicas innovadoras tanto en hospitales como en el hogar o en ambientes extremos. Esta medición constante y de alta precisión aporta comodidad para el paciente e información crítica para profesionales médicos.

Primer plano de una cápsula médica plateada y transparente con circuitos internos iluminados, junto a un arándano fresco con gotas de agua, ambos sobre una superficie blanca.
El dispositivo del MIT tiene un tamaño similar al de un arándano (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cápsula tiene solo 6 milímetros de diámetro y 4 milímetros de altura, dimensiones más pequeñas que las de cualquier otro sensor ingerible validado, según Nature Electronics.

El dispositivo transmite lecturas precisas de temperatura al exterior cada segundo gracias a una microantena interna y a una batería tipo moneda de 1,55 voltios. El diseño incluye un circuito de silicio de 1 milímetro cuadrado y está completamente encapsulado para protegerlo del entorno digestivo.

La seguridad y la eficiencia fueron prioridades en el desarrollo del sensor, que consume solo 10 nanovatios, lo que permite un uso prolongado sin perder exactitud. La cápsula se ajusta a los criterios de seguridad definidos por los estándares OROS, minimizando el riesgo de bloqueo en el tracto gastrointestinal, un factor clave para aplicaciones pediátricas, de acuerdo con Nature Electronics. Además, un sistema de antena externa contribuye a reducir el consumo energético de la cápsula ingerida.

Ventajas clínicas y nuevas aplicaciones del sensor ingerible

El beneficio principal radica en la obtención de datos en tiempo real de la temperatura interna del paciente, de manera continua y sin incomodidades, según Nature Electronics. El sensor cumple con los requisitos de seguridad para dispositivos orales de liberación controlada, con dimensiones inferiores a las de las cápsulas de endoscopía o sensores comerciales actuales.

Ilustración médica de un cuerpo humano semitransparente con el sistema digestivo. Una cápsula electrónica brillante en el estómago emite ondas azules hacia un receptor externo.
El sensor permite obtener datos en tiempo real de la temperatura interna del paciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exactitud de la medición es alta, con un margen de error inferior a 0,1°C y validación experimental, lo que supone un avance sustancial frente a las técnicas convencionales.

Según Nature Electronics, la tecnología permite aplicaciones en la vigilancia de fiebre, control en anestesia, seguimiento de pacientes inmunosuprimidos y monitorización del ciclo ovulatorio. La transmisión inalámbrica mediante retrodispersión elimina la necesidad de baterías grandes, lo que contribuye tanto al tamaño reducido como al confort del paciente.

Estas características hacen que el sensor sea especialmente útil para pediatría y para personas con mayor susceptibilidad a obstrucciones digestivas. Traverso explicó a MIT News: “La razón de hacerlo tan pequeño es la seguridad”, resaltando que buscan evitar cualquier riesgo de bloqueo y facilitar la administración oral del dispositivo.

El encapsulado biocompatible dota al sensor de inmunidad ante la humedad y los fluidos digestivos durante al menos 30 días, validado tanto en pruebas in vitro como in vivo. Según Nature Electronics, el reducido tamaño facilita la monitorización de niños pequeños en quienes los dispositivos existentes presentan un riesgo considerable de obstrucción.

Niña durmiendo plácidamente en una cuna. Una visualización digital de una cápsula médica en su torso envía señales a una tableta con datos de salud en la mesita de noche.
La medición del sensor alcanza una exactitud alta, con un margen de error inferior a 0,1°C y validación experimental (Imagen Ilustrativa Infobae)

Declaraciones de los desarrolladores sobre el potencial clínico

Los responsables del proyecto destacan que la monitorización continua y precisa de la temperatura corporal interna es fundamental para el diagnóstico y la gestión de afecciones críticas.

Traverso resumió en MIT News: “Un sensor como este permite monitorear infecciones y detectarlas temprano”. El especialista subrayó la importancia de este avance para personas inmunosuprimidas y pacientes sometidos a anestesia, para quienes la fiebre y la hipotermia representan riesgos importantes.

Saransh Sharma, autor principal y miembro del equipo del MIT, explicó a MIT News: “Combinamos todos estos componentes —el chip de silicio, la batería y la antena— y lo hicimos en una cápsula ingerible, que es la más pequeña vista en paradigmas de sensores de temperatura”.

Los desarrolladores consideran que la precisión y facilidad de uso permitirán nuevas aplicaciones tanto en hospitales como en el hogar, y también en situaciones extremas, como en contextos militares o en actividades deportivas bajo altas temperaturas.

Vista amplia de un quirófano moderno con seis profesionales médicos alrededor de un paciente, bajo luces quirúrgicas y equipos avanzados, incluyendo un monitor con gráficos de salud.
La monitorización continua y precisa de la temperatura corporal interna es fundamental para el diagnóstico y la gestión de afecciones críticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Traverso concluyó en MIT News: “Puede ser de gran ayuda en muchos sentidos si contamos con sistemas miniaturizados fáciles de ingerir que proporcionan datos más exactos que los actuales”.

Resultados experimentales y validación en modelos animales

Nature Electronics detalla que el sensor fue probado y validado en modelos porcinos bajo distintas condiciones fisiológicas. Las mediciones mostraron una desviación menor a 0,1°C frente a los sistemas tradicionales, lo cual se considera insignificante para la práctica clínica y suficiente para el monitoreo médico.

El dispositivo demostró estabilidad durante varios días de uso, incluso con variaciones ambientales y movimientos dentro del tracto gastrointestinal. En ensayos in vitro, el sensor mantuvo su funcionamiento en fluidos gástricos e intestinales simulados durante 30 días, superando los requerimientos habituales del tránsito digestivo humano.

Las pruebas incluyeron el seguimiento de pacientes anestesiados, donde la regulación térmica puede alterarse drásticamente. Según Nature Electronics, el sensor detectó descensos mínimos de temperatura y registró cambios críticos en casos de isquemia intestinal, lo que confirma su utilidad tanto en el diagnóstico precoz de complicaciones como en la gestión en tiempo real de situaciones médicas complejas.

Proyección a futuro y desarrollo clínico humano

Ambas fuentes coinciden en que se debe avanzar hacia ensayos clínicos con humanos antes de implementar el sensor de manera generalizada. Además, es fundamental la miniaturización de las antenas y de los sistemas externos de alimentación para facilitar el monitoreo ambulatorio.

Render 3D de una cápsula médica futurista blanca y azul con un contorno humano digital azul translúcido en su interior, rodeada de ondas y partículas luminosas.
Los ensayos clínicos con humanos aparecen como un paso previo para la implementación generalizada del sensor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Nature Electronics agrega que es viable integrar el sensor en otros dispositivos médicos, como catéteres endotraqueales o intravenosos, lo que amplía el rango de aplicaciones biomédicas.

Traverso afirmó en MIT News que el desarrollo de estos sensores permite pensar en el reemplazo de los termómetros convencionales y anticipa un futuro con monitorización más precisa y menos invasiva, incluso fuera del entorno hospitalario.

Los expertos señalan, sin embargo, la necesidad de nuevas pruebas de compatibilidad, validaciones técnicas y evaluaciones de seguridad a largo plazo para cubrir la variedad de anatomías y situaciones clínicas humanas.

La incorporación de sensores miniaturizados y multifuncionales en el ámbito médico podría transformar el diagnóstico y seguimiento de pacientes, tanto en centros hospitalarios como en entornos remotos o de emergencia, según destacan ambas publicaciones.

Al reducir notablemente el tamaño del sensor y mantener una precisión clínica superior, el equipo del MIT impulsa el camino para que la monitorización interna deje de ser patrimonio exclusivo de entornos clínicos y se vuelva fundamental en la atención personalizada y preventiva.

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