Hicieron el ciberataque perfecto hasta que los atraparon: habían grabado todo en Microsoft Teams

En la conversación quedaron en evidencia los detalles técnicos y motivaciones de los hackers en tiempo real

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Ilustración de Linus Torvalds en un escritorio futurista, rodeado de pantallas con código, gráficos de seguridad y alertas de IA. Ciudad cyberpunk de fondo.
La grabación accidental de una videollamada permitió a las autoridades federales descubrir el ciberataque de los hermanos Akhter contra bases de datos gubernamentales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un insólito error permitió a las autoridades federales de Estados Unidos atrapar a dos ciberdelincuentes que, tras ser despedidos, ejecutaron un ciberataque contra bases de datos gubernamentales.

Muneeb y Sohaib Akhter, hermanos gemelos de 34 años residentes en Arlington (Virginia), grabaron accidentalmente toda la conversación en la que planificaron y ejecutaron la eliminación de información sensible, sin sospechar que ese registro sería la prueba clave para incriminarlos.

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Por qué los hermanos decidieron realizar un ciberataque

El 18 de febrero de 2025, ambos hermanos trabajaban como desarrolladores para Opexus, una compañía de servicios informáticos que contaba entre sus clientes a varias agencias federales.

Ese día, el departamento de recursos humanos de la empresa los citó a una reunión virtual por Microsoft Teams para notificarles su despido, después de descubrir su historial de delitos informáticos y antecedentes penales relacionados con fraude cibernético.

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Dos hombres preocupados miran un portátil en una habitación oscura. La pantalla muestra una videollamada con un indicador "GRABANDO" y un tercer hombre.
El ataque, dirigido a bases de datos de agencias federales como el Departamento de Asuntos de Veteranos y Seguridad Nacional, expuso vulnerabilidades internas de Opexus.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante la breve videollamada, que comenzó a las 16:48 (hora del este), los representantes de recursos humanos permanecieron apenas dos minutos y cuarenta segundos en línea.

Luego se retiraron, pero la grabación de la reunión continuó sin que los hermanos lo notaran. Así, durante casi una hora más, el sistema almacenó cada palabra que intercambiaron mientras tramaban y ejecutaban el ciberataque.

La secuencia capturada constituye, según los expedientes judiciales, una de las pruebas más contundentes en la historia reciente de crímenes informáticos en el país.

Cómo fue el ataque y el error en tiempo real

El error de los hermanos Akhter fue doble: no solo ignoraron que la aplicación seguía grabando, sino que, además, discutieron abiertamente los detalles técnicos y logísticos de su venganza contra Opexus y sus clientes.

Dos hombres, uno con pasamontañas, ambos con las manos en la cabeza sobre una mesa con un portátil, mapa y esposas. Monitores con código y un cráneo en el fondo.
El ataque informático confirmó que amenazas internas pueden ocasionar daños severos en sistemas críticos de agencias del gobierno de Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de ellos aún conservaba acceso a la red corporativa a través de la VPN y, orientado por las indicaciones de su hermano, comenzó a borrar bases de datos y copias de seguridad pertenecientes a agencias como el Departamento de Asuntos de Veteranos, el Departamento de Educación y el Departamento de Seguridad Nacional.

En la conversación transcrita, ambos debaten métodos para encubrir sus huellas, evalúan posibles alternativas de extorsión y admiten la gravedad de sus acciones. Al discutir si debían amenazar a la empresa a cambio de dinero, surge la negativa de uno de ellos, que considera esa práctica demasiado riesgosa. En cambio, deciden centrarse en la eliminación sistemática de datos.

La grabación revela frases como: “Entra en cada una de ellas y empieza el proceso de eliminación. Tardará un rato... al final se borrarán todos sus archivos” y “Todo lo que he hecho, me aseguro de que esté protegido. De que esté limpio”. Estas expresiones, captadas sin censura, forman parte del expediente judicial y fueron determinantes para probar su culpabilidad.

Dos hombres con sudaderas oscuras frente a laptops y monitores en una habitación oscura. Uno se frota los ojos, el otro gesticula y está en videollamada.
Pese a sus intentos de huir y negar los hechos, los hermanos Akhter fueron condenados y permanecen en prisión federal como responsables del ciberataque. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El registro de la videollamada permitió a los fiscales reconstruir con precisión los hechos y desmontar cualquier intento de negación por parte de los acusados. Los hermanos, convencidos de su anonimato, admitieron en tiempo real su participación directa en el ataque, mencionaron a los clientes afectados y discutieron incluso la posibilidad de huir a otro estado, como Texas.

Uno de los fragmentos más ilustrativos de la grabación muestra la dinámica entre ambos:

  • SOHAIB: “Probablemente vayan a hacer una redada aquí.”
  • MUNEEB: “Bah, yo me encargo de limpiar esto. Yo no tengo nada.”
  • SOHAIB: “También tenemos que limpiar la otra casa.”
  • MUNEEB: “Deshazte de eso.”

Durante la hora posterior al despido, los Akhter detallaron cómo eliminaron hasta 96 bases de datos y sus respaldos, demostrando que el ataque, lejos de ser obra de un grupo externo, fue ejecutado por personal interno con pleno conocimiento de los sistemas y sus vulnerabilidades.

Cómo fueron atrapados los hermanos

El error que permitió descubrir a los hackers fue no finalizar la grabación de Teams tras el despido. Este descuido permitió a la empresa y a las autoridades acceder a una prueba directa e irrefutable de su culpabilidad. El registro fue incorporado como evidencia en el proceso judicial y resultó decisivo en el desenlace del caso.

En el juicio celebrado tras la investigación, Sohaib Akhter fue declarado culpable, mientras que Muneeb admitió su responsabilidad en abril de 2026. Desde entonces, este último ha intentado revocar su confesión mediante cartas al juez, sin éxito. Ninguno de los dos logró huir a Texas, como habían anticipado en la conversación registrada: ambos permanecen en prisión federal.

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