En medio de un clima de escepticismo, Sam Altman, CEO de OpenAI, enfrenta una presión por las decisiones financieras que definen el futuro de la compañía.
Durante una entrevista reciente en el podcast “Bg2 Pod”, Altman fue cuestionado directamente sobre cómo una empresa con ingresos en torno a los 13.000 millones de dólares puede comprometerse a desembolsar 1,4 billones de dólares en gastos, una cifra que supera con amplitud la facturación actual de la compañía.
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“Si quieres vender tus acciones, te consigo un comprador. Basta”, fue la tajante respuesta del CEO a la pregunta hecha por Brad Gerstner, fundador de Altimeter Capital, sobre esta diferencia de valores.
Una pregunta que le han hecho, reiteradamente en las últimas semanas, por el ambicioso plan de gastos de OpenAI.
Cuál es el plan de Sam Altman con OpenAI
Altman defiende la estrategia de la compañía argumentando que OpenAI está “apostando hacia adelante” en función del crecimiento esperado de los ingresos.
“Estamos haciendo una apuesta a futuro en que continuará creciendo y que no solo ChatGPT seguirá creciendo, sino que vamos a ser uno de los ‘AI clouds’ importantes del mercado, que nuestra división de dispositivos de consumo será significativa y que la IA capaz de automatizar la ciencia generará un valor enorme”, aseguró.
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Este enfoque de anticipación se refleja en acuerdos multimillonarios con gigantes de la tecnología, como Nvidia y Amazon Web Services (AWS). Recientemente, OpenAI firmó una alianza por 38.000 millones de dólares con AWS para garantizar el acceso a infraestructura clave y capacidad de cómputo en el mediano y largo plazo.
La carrera por asegurar fichas de hardware y energía para los sistemas de IA también ha incluido tratos con Oracle y AMD, lo que evidencia el carácter estructural de la inversión.
El propio Mark Zuckerberg, CEO de Meta, ha declarado estrategias parecidas, reconociendo que la empresa está “anticipando el gasto en computación” y que, en el peor de los casos, tendrá capacidad preinstalada para varios años.
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A pesar de las fuertes inversiones, OpenAI atraviesa desafíos operativos. Datos emergentes de socios estratégicos como Microsoft revelan que la compañía habría afrontado pérdidas de 11.500 millones de dólares en un solo trimestre.
Además, el producto estrella, ChatGPT, pese a sus 800 millones de usuarios activos, presenta dificultades para convertir a más del cinco por ciento de ellos en suscriptores pagos, lo que limita el crecimiento de los ingresos recurrentes.
El propio Altman ha reconocido el fenómeno de la ‘burbuja IA’ y ha advertido sobre el riesgo de una sobreexcitación inversora. “Estamos en una fase en la que los inversores en conjunto están sobreentusiasmados con la IA, lo que podría llevar a alguien a perder una suma fenomenal de dinero”, dijo.
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El comentario resalta la magnitud del riesgo y la volatilidad financiera que envuelven el sector. Analistas como Stacy Rasgon, de Bernstein Research, han sostenido que Altman “tiene el poder de hacer colapsar la economía global por una década o llevarnos a la tierra prometida”.
La tensión se intensifica en las redes sociales —ahora X, bajo la dirección de Elon Musk—, donde el debate sobre la posible ‘burbuja de la IA’ alcanza niveles elevados. Ante estos cuestionamientos, Altman ha lanzado un reto a quienes dudan de la solidez de OpenAI.
Perspectivas de crecimiento y planes a futuro
El futuro de OpenAI incluye apuestas diversificadas. A la consolidación de ChatGPT y el negocio en la nube, la compañía suma el desarrollo de dispositivos de consumo y aplicaciones científicas basadas en IA. Una de las últimas iniciativas es la monetización de Sora, su app viral de generación de videos mediante inteligencia artificial, donde planea cobrar por producciones adicionales.
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La empresa también está considerando una salida a la bolsa (IPO) que, de concretarse, podría situar su valoración en 1 billón de dólares. Altman dejó entrever el potencial de este movimiento al destacar que la exposición pública permitiría enfrentar a quienes apuestan contra la empresa.
“Uno de los pocos momentos en los que me resulta atractivo ser una compañía pública es cuando leo esos titulares absurdos de que OpenAI está por quebrar”, comentó, señalando su confianza en el proyecto.
Satya Nadella, CEO de Microsoft —principal inversor de OpenAI—, participó junto a Altman en la entrevista. Nadella intervino para respaldar la gestión financiera de OpenAI. “No ha habido ningún plan de negocios que haya visto de OpenAI y que no hayan superado”, afirmó.
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