
La historia de DeepSeek es la historia de un algoritmo que, con una pizca de ingenio y otra de propaganda geopolítica, ha hecho que Silicon Valley entre en pánico. Ha sido calificado como el “momento Sputnik” de la IA en Estados Unidos, está desbancando a ChatGPT de la cima de la App Store y ha puesto a los CEO de las grandes tecnológicas en modo defensivo, según Forbes. En otras palabras, ha logrado lo imposible: que la gente común se interese otra vez por la inteligencia artificial.
Pero, antes de que nos lancemos a un frenesí histérico sobre el dominio chino en la IA, conviene poner algunas cosas en perspectiva. DeepSeek R1 es un buen modelo, sin duda, pero no es el mejor de todos los tiempos. De hecho, en los rankings de rendimiento sigue por debajo de Gemini de Google, que a su vez está en una batalla constante con los modelos más recientes de OpenAI y Anthropic, según Vox. Entonces, ¿por qué este revuelo?
El efecto ChatGPT 2.0
Recordemos que antes de que ChatGPT hiciera explotar la IA en 2022, su motor (GPT-3.5) ya existía y estaba disponible para cualquiera con ganas de jugar con él en el “sandbox” (en torno de pruebas) de OpenAI. Pero nadie le prestó atención. Fue cuando lo presentaron en formato chatbot, con una interfaz que cualquiera podía entender, que la magia ocurrió.
El mismo principio está funcionando con DeepSeek. No es que su tecnología sea infinitamente superior, sino que es la primera IA popular que “piensa en voz alta” de una manera que la hace parecer más accesible y confiable, según expertos citados por VentureBeat. Los usuarios ven su razonamiento paso a paso y sienten que pueden confiar más en ella. Curiosamente, también hace más visible la censura impuesta por el régimen chino, lo que nos deja escenas tragicómicas de la IA criticando a China y, acto seguido, retractándose como si se hubiera dado cuenta de su “error”.
Seguridad y amenazas: el arma de doble filo de DeepSeek

DeepSeek R1 no solo está revolucionando la accesibilidad de la IA, sino también la ciberseguridad. Su arquitectura de aprendizaje por refuerzo puro (RL) sin ajuste supervisado y su carácter open source han captado la atención de startups y proveedores de software empresarial, según VentureBeat. Su capacidad para igualar a modelos como OpenAI o1-1217 en benchmarks de razonamiento, con costos significativamente inferiores, lo ha convertido en el nuevo objeto de deseo de la industria, según CBS News.
El problema es que este mismo atractivo también genera preocupaciones. El modelo ha sido criticado por estar potencialmente “lobotomizado políticamente” en favor del Partido Comunista Chino (PCC), según dijo a Forbes Chris Krebs, exdirector de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA). Krebs advirtió que la censura podría estar integrada en el diseño del modelo, afectando la objetividad de sus resultados.
Merritt Baer, CISO (jefe en seguridad informática) en Reco, también ha planteado preocupaciones sobre los sesgos de entrenamiento. Si bien parte de la solución podría ser entrenar el modelo con datos occidentales, la cuestión de qué nivel de influencia política ha sido “horneada” en el modelo sigue en el aire, según afirmaciones recogidas por VentureBeat.
Profundizando en las preocupaciones geopolíticas
El surgimiento de DeepSeek ha generado una discusión más amplia sobre el equilibrio de poder tecnológico entre Chinay EEUU. Si bien las sanciones estadounidenses han intentado frenar el acceso chino a hardware avanzado como las GPU Nvidia H100 y A100, DeepSeek ha logrado resultados sorprendentes con Nvidia H800 (inferior a los h100 y a100), según un análisis de Vox. Esto plantea una cuestión crucial: ¿son efectivas las restricciones tecnológicas de EE. UU. o China ha encontrado la manera de eludirlas?
Además, el carácter código fuente abierto de DeepSeek significa que el modelo puede ser replicado y modificado sin restricciones, lo que impide su contención a través de sanciones comerciales. En palabras del senador Ron Wyden, “Estados Unidos debería fomentar el desarrollo de modelos de IA de código abierto para competir con China”, declaró el legislador en una entrevista con Forbes.
La IA como campo de batalla geopolítico

Lo que está en juego con DeepSeek no es solo qué modelo es más barato o eficiente, sino cómo la IA está redefiniendo el poder global. China ha demostrado que puede producir modelos competitivos sin acceso a la tecnología de vanguardia de Nvidia y con un presupuesto significativamente menor que el de OpenAI. Sin embargo, la superioridad tecnológica estadounidense sigue estando por delante en muchos aspectos clave, especialmente en el desarrollo de modelos cerrados de alto rendimiento y la infraestructura computacional de vanguardia.
Mientras China apuesta por volumen y accesibilidad, EE. UU. tiene la oportunidad de reforzar su liderazgo con regulaciones inteligentes, inversiones estratégicas en inteligencia artificial y alianzas con el sector privado para garantizar que la innovación continúe siendo liderada desde Occidente.
Lo que está claro es que la guerra de la IA no ha hecho más que empezar.
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