
El estilo de liderazgo de Sam Altman, actual CEO de OpenAI, ha sido foco de gran atención después del fallido intento de la junta directiva de la compañía para destituirlo de su cargo.
Lo cierto es que la mente detrás del modelo de inteligencia artificial ChatGPT, es una figura que genera tantos odios como amores entre sus empleados, que según declaraciones entregadas en diversos medios, tienen dos visiones distintas de lo que representa Altman como líder.
De hecho, mientras algunos lo describen como un jefe “altamente tóxico”, otros lo ven como una figura tan admirada que su efímera salida causó amenazas de dimisión masiva por parte del equipo de trabajo de la compañía que actualmente lidera la carrera de la IA al desarrollar avanzadas herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT y DALL·E.
Incluso se detalla que Altman es reconocido por su ambición y determinación, características que a veces han resultado en un comportamiento impaciente y brusco.
Sin embargo, también es descrito como un líder accesible, comprometido con crear un ambiente donde todas las voces sean escuchadas.
Un extrabajador expresó: “Lo que más me gustaba de OpenAI es que te escuchaban. Quizás no conseguías tener razón, pero conseguías que te escuchasen”.
Almant, destacado por su accesibilidad y comunicación directa

Durante su gestión, Altman ha promovido una cultura de empresa horizontal, caracterizada por su accesibilidad y un entorno de comunicación abierta.
De hecho, interactúa con sus empleados a través de plataformas como Slack y Google Meet, y ha sido descrito trabajando en espacios comunes de la oficina para fomentar la interacción y permitir a sus colaboradores acercarse y plantear inquietudes sin formalidades.
Esta estructura también está enfocada en reducir la jerarquía y promover la igualdad de titulación entre los ingenieros, quienes generalmente ostentan el título de “miembro del personal técnico”.
A lo que se suma que Altman deja amplios espacios en su calendario libres de reuniones programadas, favoreciendo interacciones directas, espontáneas y fluidas entre el equipo y la alta dirección de la compañía.
De hecho, no es raro que Altman responda y se una a una videoconferencia en un breve lapso de tiempo.
La accesibilidad del CEO llega al punto tal que muchas personas disponen de su número personal, lo cual ha sido descrito como “insano” por una fuente interna.
Antes del sorpresivo despido de Altman, la presencia activa del CEO en las instalaciones de OpenAI era habitual, con él trabajando en diversos espacios como la cocina o el comedor, incentivando así el acercamiento y diálogo con los trabajadores de la firma.
En relación con la junta directiva de OpenAI, el ejecutivo había manifestado su preferencia por evitar un “consejo de aprobación” que simplemente ratificase sus decisiones sin cuestionamiento alguno.
Esta actitud evidencia su propósito de mantener un entorno de trabajo donde la contribución y el escrutinio constructivo son parte esencial del proceso de toma de decisiones.
Aunque también se le ha percibido como impaciente e incluso con actitudes de superioridad, especialmente en relación con grandes empresas tecnológicas, incluida Microsoft, que actualmente es un socio clave de OpenAI.
Tensiones entre OpenAI y Microsoft

La relación entre OpenAI y Microsoft ha atravesado tensiones, marcadas por un intercambio percibido como unidireccional de información y desacuerdos sobre aspectos como el acceso a la tecnología de OpenAI y la asignación de crédito por colaboraciones.
También se han generado conflictos en cuanto a precios y a una competencia por recursos como las GPU necesarias para el desarrollo de inteligencia artificial.
Además, se ha denunciado una falta de inversión en productos internos de compañía fundada por Bill Gates y quejas por el uso prioritario de la empresa liderada por Altman de sus recursos informáticos.
En relación con la cultura corporativa, se ha percibido un aire de superioridad en OpenAI, calificando a Microsoft como “el más grande y lento” entre los gigantes tecnológicos.
En OpenAI el liderazgo está cambiando

En una etapa de transición, el liderazgo de Sam Altman enfrenta el desafío de mantener la esencia innovadora de OpenAI ante su evolución hacia una estructura más comercial, similar a las grandes compañías de tecnología.
Los planes de contratación y expansión del personal, aspectos clave en esta dinámica, fueron objeto de debate, inclinándose finalmente por un mayor crecimiento en el número de empleados, superando los 800 en 2023.
Este crecimiento ha generado preocupaciones internas sobre la dilución del “talento denso” que caracterizaba a la startup en sus inicios.
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