La Justicia de Brasil dictó prisión preventiva contra un turista argentino investigado por presuntos actos racistas en un restaurante de Morro de São Paulo, en Bahía, durante la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra.
Según informó la Agencia EFE citando medios locales, el acusado fue identificado como Sebastián Fernando Ayala, quien ya regresó a Buenos Aires y las autoridades brasileñas lo consideran prófugo.
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La medida fue dictada en el marco de la investigación que realiza la Justicia brasileña para determinar si Ayala realizó gestos racistas contra un empleado de un restaurante en Bahía y a causa de que el hombre señalado salió de Brasil antes de la fecha prevista tras el episodio y tomó un vuelo hacia Buenos Aires. El caso quedó bajo análisis judicial como un posible hecho de injuria racial.
De acuerdo con la Agencia EFE, la decisión de la Justicia se conoció este sábado 18 de julio y fue adoptada por el juez Marcelo Lagrota, quien quedó a cargo del caso. Según el portal brasileño de noticias G1, Ayala había llegado a Brasil el 10 de julio y debía volver a Buenos Aires el 19, pero adelantó su viaje de regreso.
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Por su parte, Correio Da Amazonia informó que el incidente ocurrió el miércoles 15 y que, tras los presuntos actos racistas, el argentino embarcó en un vuelo con destino a la capital argentina. Ese medio añadió que la orden de prisión preventiva se dictó este mismo sábado.
Qué investiga la Policía sobre el episodio en Bahía
La investigación quedó en manos de la Comisaría de Cairú, según Correio Da Amazonia. Ese medio señaló que la víctima trabaja en el restaurante y que otro empleado registró el gesto con una grabación.
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La Agencia EFE informó que la Policía investiga si Ayala dirigió gestos racistas contra un empleado del local que no trabajaba en ese momento, pero se acercó para ver el partido por televisión. La agencia añadió que un trabajador grabó con su celular la celebración del grupo de argentinos y captó el momento en el que el acusado hizo lo que parecía ser un gesto de mono contra el joven trabajador, aunque esto va a determinarlo la Justicia.
La reconstrucción policial también incluye el trayecto posterior del sospechoso. Según Correio Da Amazonia, las cámaras de seguridad registraron su ruta hacia el aeropuerto de Salvador antes de salir de Brasil.
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Los argumentos del juez y otros casos recientes en Brasil

En la resolución citada por Agencia EFE, el juez Marcelo Lagrota definió los hechos como una “violación a la dignidad de la persona humana”. También rechazó tratarlos como una “broma”, una expresión que, a su juicio, sirve para “disfrazar el prejuicio racial”.
El magistrado sostuvo: “Es uno de los recursos más perversos del racismo estructural, ya que pretende restar gravedad a actos que generan un profundo rechazo social”. El magistrado situó el caso dentro de la figura de injuria racial.
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Este no es el primer episodio de este tipo que protagonizan argentinos en Brasil. En enero pasado había sido detenida la abogada Agostina Páez en Río de Janeiro. Tras pasar varias semanas bajo arresto y enfrentar una petición fiscal de 5 años de cárcel, la joven grabó videos pidiendo disculpas públicas. A finales de marzo, tras pagar una caución récord de cerca de 20.000 dólares y someterse a un proceso judicial, la justicia brasileña le permitió regresar a la Argentina, aunque el proceso en su contra continuó.
Luego también se conoció el caso de José Luis Haile, de 67 años, quien apenas tres meses después del caso de Páez, protagonizó un violento altercado en un supermercado de la cadena Mundial en Copacabana. Aparentemente, enojado por las demoras en la fila, Haile agredió verbalmente e insultó de manera racista a una joven repartidora de aplicaciones de 23 años. Fueron los propios testigos del lugar, incluyendo a otro ciudadano argentino, quienes intervinieron, llamaron a la Guardia Municipal y exigieron su arresto inmediato en flagrancia. A diferencia de los turistas, Haile residía en Brasil desde hacía dos años.
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Otro caso fue el de Eduardo Emilio Murías, de 63 años. El hombre a bordo de un tren turístico en el estado de Minas Gerais, le tomó fotos a un niño afrobrasileño que viajaba en el mismo vagón y las envió a un grupo de WhatsApp. El mensaje adjunto decía de manera textual: “Es negrito, estoy pensando en llevarme un esclavo, hay muchos aquí; ¿puedo llevar una esclava para que cuide a tus nietas?”. Al ser descubierto y denunciado, la policía lo detuvo de inmediato en la estación bajo los cargos penales correspondientes.
En Brasil, una acusación de injuria racial puede acarrear condenas de dos a cinco años de cárcel, además de una sanción económica.
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